RV1909

2 Samuel 9

En medio de las conquistas, David se detiene a preguntar si queda alguien de la casa de Saúl, para mostrarle bondad por amor a Jonatán. El rastro pasa por el siervo Siba hasta Mefi-boset, hijo de Jonatán, lisiado de ambos pies, escondido en Lo-debar. David le devuelve la tierra de Saúl y lo sienta a su mesa para siempre. El capítulo es un silencio deliberado entre relatos de batalla, midiendo a David por su lealtad y no por la conquista.

Lectura paralela
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2 Samuel 9 (RV1909)
  1. 1

    Y DIJO David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, á quien haga yo misericordia por amor de Jonathán?

  2. 2

    Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual como llamaron que viniese á David, el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo.

  3. 3

    Y el rey dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, á quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aun ha quedado un hijo de Jonathán, lisiado de los pies.

  4. 4

    Entonces el rey le dijo: ¿Y ése dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Machîr hijo de Amiel, en Lodebar.

  5. 5

    Y envió el rey David, y tomólo de casa de Machîr hijo de Amiel, de Lodebar.

  6. 6

    Y venido Mephi-boseth, hijo de Jonathán hijo de Saúl, á David, postróse sobre su rostro, é hizo reverencia. Y dijo David: Mephi-boseth. Y él respondió: He aquí tu siervo.

  7. 7

    Y díjole David: No tengas temor, porque yo á la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonathán tu padre, y te haré volver todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre pan á mi mesa.

  8. 8

    Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires á un perro muerto como yo?

  9. 9

    Entonces el rey llamó á Siba, siervo de Saúl, y díjole: Todo lo que fué de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.

  10. 10

    Tú pues le labrarás las tierras, tú con tus hijos, y tus siervos, y encerrarás los frutos , para que el hijo de tu señor tenga con qué mantenerse; y Mephi-boseth el hijo de tu señor comerá siempre pan á mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos.

  11. 11

    Y respondió Siba al rey: Conforme á todo lo que ha mandado mi señor el rey á su siervo, así lo hará tu siervo. Mephi-boseth, dijo el rey , comerá á mi mesa, como uno de los hijos del rey.

  12. 12

    Y tenía Mephi-boseth un hijo pequeño, que se llamaba Michâ. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mephi-boseth.

  13. 13

    Y moraba Mephi-boseth en Jerusalem, porque comía siempre á la mesa del rey: y era cojo de ambos pies.

Un perro muerto a la mesa del rey

La manera en que Mefi-boset se describe, preguntando por qué el rey miraría a un perro muerto como él, capta el peligro que esperaba: un heredero sobreviviente de la vieja dinastía solía ser un blanco, no un invitado. El pacto de David con Jonatán invierte esa lógica.

El arreglo es concreto y duradero. Siba y su casa labran la tierra mientras Mefi-boset come a la mesa como uno de los hijos del rey, y la nota final de que era lisiado de ambos pies mantiene el giro anclado en un hombre real y vulnerable.

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