RV1909

Apocalipsis 10

Entre la sexta y la séptima trompeta, la visión se detiene otra vez. Un ángel poderoso envuelto en una nube, con un arco iris sobre la cabeza, pone un pie en el mar y otro en la tierra y clama, y siete truenos responden, pero a Juan se le prohíbe escribirlos. El ángel jura que ya no habrá más demora: cuando suene la séptima trompeta, se consumará el propósito oculto de Dios. Luego a Juan le entregan un librito abierto y le mandan comerlo.

  1. 1

    Y VI otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

  2. 2

    Y tenía en su mano un librito abierto: y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

  3. 3

    Y clamó con grande voz, como cuando un león ruge: y cuando hubo clamado, siete truenos hablaron sus voces.

  4. 4

    Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, yo iba á escribir, y oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han hablado, y no las escribas.

  5. 5

    Y el ángel que vi estar sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

  6. 6

    Y juró por el que vive para siempre jamás, que ha criado el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no será más.

  7. 7

    Pero en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comenzare á tocar la trompeta, el misterio de Dios será consumado, como él lo anunció á sus siervos los profetas.

  8. 8

    Y la voz que oí del cielo hablaba otra vez conmigo, y decía: Ve, y toma el librito abierto de la mano del ángel que está sobre el mar y sobre la tierra.

  9. 9

    Y fuí al ángel, diciéndole que me diese el librito, y él me dijo: Toma, y trágalo; y él te hará amargar tu vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

  10. 10

    Y tomé el librito de la mano del ángel, y lo devoré; y era dulce en mi boca como la miel; y cuando lo hube devorado, fué amargo mi vientre.

  11. 11

    Y él me dice: Necesario es que otra vez profetices á muchos pueblos y gentes y lenguas y reyes.

Dulce y luego amargo

El librito sabe dulce como la miel en la boca de Juan, pero le amarga el estómago, la misma paradoja que conoció Ezequiel: recibir la palabra de Dios es delicia, entregar sus juicios es duro. El gesto vuelve a comisionar a Juan en mitad del libro.

La orden de "profetizar otra vez" sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes le dice al lector que el libro no se está cerrando. Este intermedio reinicia al profeta para la segunda mitad antes de que suene por fin la séptima trompeta en el capítulo siguiente.

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