RV1909

Apocalipsis 8

El séptimo sello no abre un clímax sino un silencio en el cielo como por media hora. Luego siete ángeles reciben siete trompetas, y otro ángel ofrece incienso con las oraciones de los santos antes de arrojar fuego del altar de vuelta a la tierra. Aquí suenan cuatro trompetas, y cada una golpea una tercera parte: tierra, mar, aguas dulces y las lumbreras del cielo. Observe la fracción que se repite y el águila que grita tres veces "¡Ay!", avisando que faltan las peores.

  1. 1

    Y CUANDO él abrió el séptimo sello, fué hecho silencio en el cielo casi por media hora.

  2. 2

    Y vi los siete ángeles que estaban delante de Dios; y les fueron dadas siete trompetas.

  3. 3

    Y otro ángel vino, y se paró delante del altar, teniendo un incensario de oro; y le fué dado mucho incienso para que lo añadiese á las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

  4. 4

    Y el humo del incienso subió de la mano del ángel delante de Dios, con las oraciones de los santos.

  5. 5

    Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y echólo en la tierra; y fueron hechos truenos y voces y relámpagos y terremotos.

  6. 6

    Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas, se aparejaron para tocar.

  7. 7

    Y el primer ángel tocó la trompeta, y fué hecho granizo y fuego, mezclado con sangre, y fueron arrojados á la tierra; y la tercera parte de los árboles fué quemada, y quemóse toda la hierba verde.

  8. 8

    Y el segundo ángel tocó la trompeta, y como un grande monte ardiendo con fuego fué lanzado en la mar; y la tercera parte de la mar se tornó en sangre.

  9. 9

    Y murió la tercera parte de las criaturas que estaban en la mar, las cuales tenían vida; y la tercera parte de los navíos pereció.

  10. 10

    Y el tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una grande estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó en la tercera parte de los ríos, y en las fuentes de las aguas.

  11. 11

    Y el nombre de la estrella se dice Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas fué vuelta en ajenjo: y muchos hombres murieron por las aguas, porque fueron hechas amargas.

  12. 12

    Y el cuarto ángel tocó la trompeta, y fué herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas; de tal manera que se oscureció la tercera parte de ellos, y no alumbraba la tercera parte del día, y lo mismo de la noche.

  13. 13

    Y miré, y oí un ángel volar por medio del cielo, diciendo en alta voz: ¡Ay! ¡ay! ¡ay! de los que moran en la tierra, por razón de las otras voces de trompeta de los tres ángeles que han de tocar!

Por qué un tercio, y por qué las oraciones van primero

Donde los jinetes del capítulo 6 tomaron una cuarta parte, las trompetas hieren una tercera, y los blancos evocan las plagas de Egipto: granizo y fuego, un monte ardiendo que ensangrienta el mar, una estrella llamada Ajenjo que envenena los ríos. Son avisos, parciales a propósito, no aún el fin.

El eje es el incensario de los versículos 3 al 5. Suben las oraciones de los santos y luego el mismo fuego se lanza a la tierra, de modo que las trompetas se leen como respuesta al "¿cuánto falta?" de los mártires del capítulo 6, no como catástrofe sin sentido.

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