RV1909
Cantares 4
Aqui el hombre alaba largamente a la mujer, de la cabeza al pecho, bajando en un catalogo de imagenes: ojos de paloma tras el velo, cabello como rebano de cabras, dientes como ovejas recien trasquiladas, cuello como la torre-arsenal de David. Concluye: "toda tu eres hermosa, amiga mia, y en ti no hay mancha." Note el nuevo tratamiento, "hermana, esposa mia," repetido por el capitulo. La invita a bajar de las cumbres del Libano y de las guaridas de leones, volviendo esas alturas lejanas y peligrosas un lugar que el quiere que ella deje por el.
- 1
HE aquí que tú eres hermosa, amiga mía; he aquí que tú eres hermosa; tus ojos entre tus guedejas como de paloma; tus cabellos como manada de cabras, que se muestran desde el monte de Galaad.
- 2
Tus dientes, como manadas de trasquiladas ovejas , que suben del lavadero, todas con crías mellizas, y ninguna entre ellas estéril.
- 3
Tus labios, como un hilo de grana, y tu habla hermosa; tus sienes, como cachos de granada á la parte adentro de tus guedejas.
- 4
Tu cuello, como la torre de David, edificada para muestra; mil escudos están colgados de ella, todos escudos de valientes.
- 5
Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos de gama, que son apacentados entre azucenas.
- 6
Hasta que apunte el día y huyan las sombras, iréme al monte de la mirra, y al collado del incienso.
- 7
Toda tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha.
- 8
Conmigo del Líbano, oh esposa, conmigo ven del Líbano: mira desde la cumbre de Amana, desde la cumbre de Senir y de Hermón, desde las guaridas de los leones, desde los montes de los tigres.
- 9
Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía ; has preso mi corazón con uno de tus ojos, con una gargantilla de tu cuello.
- 10
¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía ! ¡cuánto mejores que el vino tus amores, y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!
- 11
Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; miel y leche hay debajo de tu lengua; y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano.
- 12
Huerto cerrado eres , mi hermana, esposa mía ; fuente cerrada, fuente sellada.
- 13
Tus renuevos paraíso de granados, con frutos suaves, de cámphoras y nardos,
- 14
Nardo y azafrán, caña aromática y canela, con todos los árboles de incienso; mirra y áloes, con todas las principales especias.
- 15
Fuente de huertos, pozo de aguas vivas, que corren del Líbano.
- 16
Levántate, Aquilón, y ven, Austro: sopla mi huerto, despréndanse sus aromas. Venga mi amado á su huerto, y coma de su dulce fruta.
El huerto cerrado
De la alabanza del cuerpo el capitulo pasa a una metafora dominante: ella es "huerto cerrado, fuente sellada," plantado de granados, alhena, nardo, azafran, canela y mirra. La lista de especias la hace recogida y preciosa, no esquiva.
Su respuesta abre la imagen: "Levantate, Aquilon... soplad en mi huerto... venga mi amado a su huerto." El huerto sellado pasa a ser de el, por invitacion de ella misma, que es justo donde retoma el capitulo 5.
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