RV1909

Deuteronomio 33

Poco antes de morir, Moisés bendice a las tribus una por una, como hizo Jacob en Génesis. Tras un prólogo poético que pinta al SEÑOR viniendo de Sinaí, Seir y Parán, cada tribu recibe una palabra propia: Leví, guardián del Urim y Tumim y maestro de la ley; José, el muy favorecido; Judá, devuelto a su pueblo; el pequeño Benjamín, que habita seguro. Fíjese en quién falta y quién se agranda. Simeón no aparece, mientras que José y Leví reciben las bendiciones más largas. El capítulo termina con un retrato elevado de Israel como pueblo singularmente salvado por el SEÑOR, llevado sobre los brazos eternos.

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Deuteronomio 33 (RV1909)
  1. 1

    Y ESTA es la bendición con la cual bendijo Moisés varón de Dios á los hijos de Israel, antes que muriese.

  2. 2

    Y dijo: Jehová vino de Sinaí, y de Seir les esclareció; resplandeció del monte de Parán, y vino con diez mil santos: á su diestra la ley de fuego para ellos.

  3. 3

    Aun amó los pueblos; todos sus santos en tu mano: ellos también se llegaron á tus pies: recibieron de tus dichos.

  4. 4

    Ley nos mandó Moisés, heredad á la congregación de Jacob.

  5. 5

    Y fué rey en Jeshurun, cuando se congregaron las cabezas del pueblo con las tribus de Israel.

  6. 6

    Viva Rubén, y no muera; y sean sus varones en número.

  7. 7

    Y esta bendición para Judá. Dijo así: Oye, oh Jehová, la voz de Judá, y llévalo á su pueblo; sus manos le basten, y tú seas ayuda contra sus enemigos.

  8. 8

    Y á Leví dijo: Tu Thummim y tu Urim, con tu buen varón, al cual tentaste en Massa, y le hiciste reñir en las aguas de la rencilla;

  9. 9

    El que dijo á su padre y á su madre: Nunca los vi: ni conoció á sus hermanos, ni conoció á sus hijos: por lo cual ellos guardarán tus palabras, y observarán tu pacto.

  10. 10

    Ellos enseñarán tus juicios á Jacob, y tu ley á Israel; pondrán el perfume delante de ti, y el holocausto sobre tu altar.

  11. 11

    Bendice, oh Jehová, lo que hicieren, y recibe con agrado la obra de sus manos: hiere los lomos de sus enemigos, y de los que le aborrecieren; para que nunca se levanten.

  12. 12

    Y á Benjamín dijo: El amado de Jehová habitará confiado cerca de él; cubrirálo siempre, y entre sus hombros morará.

  13. 13

    Y á José dijo: Bendita de Jehová su tierra, por los regalos de los cielos, por el rocío, y por el abismo que abajo yace,

  14. 14

    Y por los regalados frutos del sol, y por los regalos de las influencias de las lunas,

  15. 15

    Y por la cumbre de los montes antiguos, y por los regalos de los collados eternos,

  16. 16

    Y por los regalos de la tierra y su plenitud; y la gracia del que habitó en la zarza venga sobre la cabeza de José, y sobre la mollera del apartado de sus hermanos.

  17. 17

    El es aventajado como el primogénito de su toro, y sus cuernos, cuernos de unicornio: con ellos acorneará los pueblos juntos hasta los fines de la tierra: y estos son los diez millares de Ephraim, y estos los millares de Manasés.

  18. 18

    Y á Zabulón dijo: Alégrate, Zabulón, cuando salieres: y tú , Issachâr, en tus tiendas.

  19. 19

    Llamarán los pueblos al monte; allí sacrificarán sacrificios de justicia: por lo cual chuparán la abundancia de los mares, y los tesoros escondidos de la arena.

  20. 20

    Y á Gad dijo: Bendito el que hizo ensanchar á Gad: como león habitará, y arrebatará brazo y testa.

  21. 21

    Y él se ha provisto de la parte primera, porque allí una porción del legislador fuéle reservada, y vino en la delantera del pueblo; la justicia de Jehová ejecutará, y sus juicios con Israel.

  22. 22

    Y á Dan dijo: Dan, cachorro de león: saltará desde Basán.

  23. 23

    Y á Nephtalí dijo: Nephtalí, saciado de benevolencia, y lleno de la bendición de Jehová, posee el occidente y el mediodía.

  24. 24

    Y á Aser dijo: Bendito Aser en hijos: agradable será á sus hermanos, y mojará en aceite su pie.

  25. 25

    Hierro y metal tu calzado, y como tus días tu fortaleza.

  26. 26

    No hay como el Dios de Jeshurun, montado sobre los cielos para tu ayuda, y sobre las nubes con su grandeza.

  27. 27

    El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos; él echará de delante de ti al enemigo, y dirá: Destruye.

  28. 28

    E Israel, fuente de Jacob, habitará confiado solo en tierra de grano y de vino: también sus cielos destilarán rocío.

  29. 29

    Bienaventurado tú, oh Israel, ¿quién como tú, pueblo salvo por Jehová, escudo de tu socorro, y espada de tu excelencia? Así que tus enemigos serán humillados, y tú hollarás sobre sus alturas.

Una bendición que enmarca una maldición

Compárelo con el capítulo 32. El cántico se detenía en la futura corrupción de Israel; este capítulo habla casi solo de favor, seguridad y fuerza, tribu por tribu. El mismo Moisés que reunió pruebas contra la nación pronuncia sobre ella abundancia, rocío y victoria.

Leví es el ejemplo más nítido. En Éxodo el celo de la tribu en Sinaí costó lazos de familia, y aquí eso se reinterpreta como mérito: guardaron su palabra y ahora enseñan a Jacob sus ordenanzas (vv.9-10). La bendición lee la historia de cada tribu hacia su futuro.

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