RV1909

Eclesiastés 12

El cierre del libro abre con un solo mandato: acuérdate de tu Criador en los días de tu juventud, antes de que llegue el declive. Lo que sigue es uno de los poemas más extensos de la Escritura sobre la vejez y la muerte, contado en imágenes enigmáticas de una casa y un cuerpo que fallan. Luego el marco se rompe. Una voz se aparta para describir al Predicador mismo recopilando proverbios, y toda la obra desemboca en un solo versículo de resumen.

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Eclesiastés 12 (RV1909)
  1. 1

    Y ACUÉRDATE de tu Criador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días, y lleguen los años, de los cuales digas, No tengo en ellos contentamiento;

  2. 2

    Antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y las nubes se tornen tras la lluvia:

  3. 3

    Cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas, porque han disminuído, y se oscurecerán los que miran por las ventanas;

  4. 4

    Y las puertas de afuera se cerrarán, por la bajeza de la voz de la muela; y levantaráse á la voz del ave, y todas las hijas de canción serán humilladas;

  5. 5

    Cuando también temerán de lo alto, y los tropezones en el camino; y florecerá el almendro, y se agravará la langosta, y perderáse el apetito: porque el hombre va á la casa de su siglo, y los endechadores andarán en derredor por la plaza:

  6. 6

    Antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto á la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo;

  7. 7

    Y el polvo se torne á la tierra, como era, y el espíritu se vuelva á Dios que lo dió.

  8. 8

    Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo vanidad.

  9. 9

    Y cuanto más sabio fué el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; é hizo escuchar, é hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios.

  10. 10

    Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escritura recta, palabras de verdad.

  11. 11

    Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados, las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor.

  12. 12

    Ahora, hijo mío, á más de esto, sé avisado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio aflicción es de la carne.

  13. 13

    El fin de todo el discurso oído es este : Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

  14. 14

    Porque Dios traerá toda obra á juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena ó mala.

La casa que falla, y luego el veredicto

Los guardas que tiemblan, los fuertes que se encorvan, las molenderas que cesan, las ventanas oscurecidas (v.3) se leen como un cuerpo que se deshace; el cordón de plata, el tazón de oro y el cántaro roto (v.6) son la muerte misma. El polvo vuelve a la tierra, el espíritu a Dios (v.7).

El epílogo (vv.9-14) nombra la labor del sabio y advierte que de hacer muchos libros no hay fin, antes de resolverlo todo en: teme a Dios, guarda sus mandamientos, espera juicio.

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