RV1909

Ezequiel 12

A Ezequiel se le manda representar el destierro ante sus vecinos: preparar de día el equipaje de un fugitivo, cavar un agujero en la pared al anochecer y cargar el bulto con el rostro cubierto. La escena es una señal para un pueblo que tiene ojos y no ve. La pantomima descifra un destino concreto: el príncipe de Jerusalén huirá en la oscuridad, caerá en la red de Dios y será llevado a Babilonia, que no verá, aunque allí morirá.

  1. 1

    Y FUÉ á mí palabra de Jehová, diciendo:

  2. 2

    Hijo del hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, y no ven, tienen oídos para oir, y no oyen; porque son casa rebelde.

  3. 3

    Por tanto tú, hijo del hombre, hazte aparejos de marcha, y pártete de día delante de sus ojos; y te pasarás de tu lugar á otro lugar á vista de ellos, por si tal vez atienden, porque son casa rebelde.

  4. 4

    Y sacarás tus aparejos, como aparejos de partida, de día delante de sus ojos: mas tú saldrás por la tarde á vista de ellos, como quien sale para partirse.

  5. 5

    Delante de sus ojos horadarás la pared, y saldrás por ella.

  6. 6

    Delante de sus ojos los llevarás sobre tus hombros, de noche los sacarás; cubrirás tu rostro, y no mirarás la tierra: porque en señal te he dado á la casa de Israel.

  7. 7

    Y yo hice así como me fué mandado: saqué mis aparejos de día, como aparejos de partida, y á la tarde horadé la pared á mano; salí de noche, y llevélos sobre los hombros á vista de ellos.

  8. 8

    Y fué á mí palabra de Jehová por la mañana, diciendo:

  9. 9

    Hijo del hombre, ¿no te ha dicho la casa de Israel, aquella casa rebelde: ¿Qué haces?

  10. 10

    Diles: Así ha dicho el Señor Jehová: Al príncipe en Jerusalem es esta carga, y á toda la casa de Israel que está en medio de ellos.

  11. 11

    Diles: Yo soy vuestra señal: como yo hice, así les harán á ellos: al pasar á otro país irán en cautiverio.

  12. 12

    Y al príncipe que está en medio de ellos llevarán á cuestas de noche, y saldrán; horadarán la pared para sacarlo por ella; cubrirá su rostro para no ver con sus ojos la tierra.

  13. 13

    Mas yo extenderé mi red sobre él, y será preso en mi malla, y harélo llevar á Babilonia, á tierra de Caldeos; mas no la verá, y allá morirá.

  14. 14

    Y á todos los que estuvieren alrededor de él para su ayuda, y á todas sus compañías esparciré á todo viento, y desenvainaré espada en pos de ellos.

  15. 15

    Y sabrán que yo soy Jehová, cuando los esparciere entre las gentes, y los derramare por la tierra.

  16. 16

    Y haré que de ellos queden pocos en número, del cuchillo, y del hambre, y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las gentes adonde llegaren; y sabrán que yo soy Jehová.

  17. 17

    Y fué á mí palabra de Jehová, diciendo:

  18. 18

    Hijo del hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con estremecimiento y con anhelo;

  19. 19

    Y dirás al pueblo de la tierra: Así ha dicho el Señor Jehová sobre los moradores de Jerusalem, y sobre la tierra de Israel: Su pan comerán con temor, y con espanto beberán su agua; porque su tierra será asolada de su multitud, por la maldad de todos los que en ella moran.

  20. 20

    Y las ciudades habitadas serán asoladas, y la tierra será desierta; y sabréis que yo soy Jehová.

  21. 21

    Y fué á mí palabra de Jehová, diciendo:

  22. 22

    Hijo del hombre, ¿qué refrán es este que tenéis vosotros en la tierra de Israel, diciendo: Prolongarse han los días, y perecerá toda visión?

  23. 23

    Diles por tanto: Así ha dicho el Señor Jehová: Haré cesar este refrán, y no repetirán más este dicho en Israel. Diles pues: Se han acercado aquellos días, y la palabra de toda visión.

  24. 24

    Porque no habrá más alguna visión vana, ni habrá adivinación de lisonjeros en medio de la casa de Israel.

  25. 25

    Porque yo Jehová hablaré; cumpliráse la palabra que yo hablaré; no se dilatará más: antes en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré palabra, y cumpliréla, dice el Señor Jehová.

  26. 26

    Y fué á mí palabra de Jehová, diciendo:

  27. 27

    Hijo del hombre, he aquí que los de la casa de Israel dicen: La visión que éste ve es para muchos días, y para lejanos tiempos profetiza éste.

  28. 28

    Diles por tanto: Así ha dicho el Señor Jehová: No se dilatarán más todas mis palabras: cumpliráse la palabra que yo hablaré, dice el Señor Jehová.

Callar el refrán de que nada se cumple

La segunda mitad ataca un dicho cínico que circulaba en Israel: que los días se alargan y toda visión falla. La gente supone que las advertencias de Ezequiel son para un futuro lejano que no hay por qué temer, y Dios promete que ninguna palabra se tardará más.

Una segunda señal lo refuerza: Ezequiel debe comer su pan temblando y beber su agua con espanto, imitando el miedo de la Jerusalén sitiada cuyas ciudades quedarán arrasadas. Todo el capítulo insiste contra la indiferencia: la visión es para ahora, no para después.

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