RV1909

Ezequiel 24

Una fecha precisa abre el capítulo: el año noveno, mes décimo, día diez, cuando el rey de Babilonia inició el asedio de Jerusalén. A Ezequiel se le manda anotar el día y luego representar la parábola de una olla cuya carne se cuece y cuya herrumbre no se desprende, con fuego debajo hasta que ardan los huesos. La segunda mitad es el momento más personal del libro. Dios le anuncia que su esposa, el deseo de sus ojos, morirá, y que no debe hacer duelo. Ella muere esa misma tarde, y su silencio se vuelve la señal para un pueblo que perderá templo e hijos sin que se le permita llorar.

Lectura paralela
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Ezequiel 24 (RV1909)
  1. 1

    Y FUÉ á mí palabra de Jehová en el noveno año, en el mes décimo, á los diez del mes, diciendo:

  2. 2

    Hijo del hombre, escríbete el nombre de este día: el rey de Babilonia se puso sobre Jerusalem este mismo día.

  3. 3

    Y habla á la casa de rebelión por parábola, y diles: Así ha dicho el Señor Jehová: Pon una olla, ponla, y echa también en ella agua:

  4. 4

    Junta sus piezas en ella; todas buenas piezas, pierna y espalda; hínchela de huesos escogidos.

  5. 5

    Toma una oveja escogida; y también enciende los huesos debajo de ella; haz que hierva bien; coced también sus huesos dentro de ella.

  6. 6

    Pues así ha dicho el Señor Jehová: ¡Ay de la ciudad de sangres, de la olla no espumada, y cuya espuma no salió de ella! Por sus piezas, por sus piezas sácala; no caiga sobre ella suerte.

  7. 7

    Porque su sangre fué en medio de ella: sobre una piedra alisada la puso; no la derramó sobre la tierra para que fuese cubierta con polvo.

  8. 8

    Habiendo, pues , hecho subir la ira para hacer venganza, yo pondré su sangre sobre la dura piedra, para que no sea cubierta.

  9. 9

    Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: ¡Ay de la ciudad de sangres! Pues también haré yo gran hoguera,

  10. 10

    Multiplicando la leña, encendiendo el fuego, para consumir la carne, y hacer la salsa; y los huesos serán quemados:

  11. 11

    Asentando después la olla vacía sobre sus brasas, para que se caldee, y se queme su fondo, y se funda en ella su suciedad, y se consuma su espuma.

  12. 12

    En fraude se cansó, y no salió de ella su mucha espuma. En fuego será su espuma consumida.

  13. 13

    En tu suciedad perversa padecerás : porque te limpié, y tú no te limpiaste de tu suciedad: nunca más te limpiarás, hasta que yo haga reposar mi ira sobre ti.

  14. 14

    Yo Jehová he hablado; vendrá, y harélo. No me tornaré atrás, ni tendré misericordia, ni me arrepentiré: según tus caminos y tus obras te juzgarán, dice el Señor Jehová.

  15. 15

    Y fué á mí palabra de Jehová, diciendo:

  16. 16

    Hijo del hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deseo de tus ojos: no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas.

  17. 17

    Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios: ata tu bonete sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de hombres.

  18. 18

    Y hablé al pueblo por la mañana, y á la tarde murió mi mujer: y á la mañana hice como me fué mandado.

  19. 19

    Y díjome el pueblo: ¿No nos enseñarás qué nos significan estas cosas que tú haces?

  20. 20

    Y yo les dije: Palabra de Jehová fué á mí, diciendo:

  21. 21

    Di á la casa de Israel: Así ha dicho el Señor Dios: He aquí yo profano mi santuario, la gloria de vuestra fortaleza, el deseo de vuestros ojos, y el regalo de vuestra alma: vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis, caerán á cuchillo.

  22. 22

    Y haréis de la manera que yo hice: no os cubriréis con rebozo, ni comeréis pan de hombres;

  23. 23

    Y vuestros bonetes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies: no endecharéis ni lloraréis, sino que os consumiréis á causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros.

  24. 24

    Ezequiel pues os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis: en viniendo esto, entonces sabréis que yo soy el Señor Jehová.

  25. 25

    Y tú, hijo del hombre, el día que yo quitaré de ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deseo de sus ojos, y el cuidado de sus almas, sus hijos y sus hijas,

  26. 26

    Este día vendrá á ti un escapado para traer las nuevas.

  27. 27

    En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el escapado, y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo soy Jehová.

Cuando el duelo del profeta es el mensaje

La olla (vv. 3-13) no es solo castigo, sino purificación fallida: la herrumbre representa una culpa de sangre tan adherida que ni el calor intenso la limpia. Al final la olla se pone vacía sobre las brasas para que arda.

El silencio escenificado de Ezequiel responde a la pregunta atónita del pueblo: ¿no nos dirás qué significan estas cosas? (v. 19). Su boca calla ahora, pero el v. 27 promete que se abrirá el día en que llegue un fugitivo con la noticia de la caída de Jerusalén.

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