RV1909
Hechos 22
Desde las gradas Pablo habla a la multitud en hebreo, y el ruido cesa. Cuenta su propia historia: formado a los pies de Gamaliel, perseguidor que guardó las ropas en la muerte de Esteban, derribado por una luz cerca de Damasco, sanado y enviado por Ananías. La gente escucha tranquila hasta una palabra —que Dios lo envía a los gentiles— y estalla pidiendo su muerte. Mira cómo un testimonio personal se vuelve mortal en una sola frase.
- 1
VARONES hermanos y padres, oid la razón que ahora os doy.
- 2
(Y como oyeron que les hablaba en lengua hebrea, guardaron más silencio.) Y dijo:
- 3
Yo de cierto soy Judío, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta ciudad á los pies de Gamaliel, enseñado conforme á la verdad de la ley de la patria, celoso de Dios, como todos vosotros sois hoy.
- 4
Que he perseguido este camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en cárceles hombres y mujeres:
- 5
Como también el príncipe de los sacerdotes me es testigo, y todos los ancianos; de los cuales también tomando letras á los hermanos, iba á Damasco para traer presos á Jerusalem aun á los que estuviesen allí, para que fuesen castigados.
- 6
Mas aconteció que yendo yo, y llegando cerca de Damasco, como á medio día, de repente me rodeó mucha luz del cielo:
- 7
Y caí en el suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
- 8
Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, á quien tú persigues.
- 9
Y los que estaban conmigo vieron á la verdad la luz, y se espantaron; mas no oyeron la voz del que hablaba conmigo.
- 10
Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve á Damasco, y allí te será dicho todo lo que te está señalado hacer.
- 11
Y como yo no viese por causa de la claridad de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, vine á Damasco.
- 12
Entonces un Ananías, varón pío conforme á la ley, que tenía buen testimonio de todos los Judíos que allí moraban,
- 13
Viniendo á mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella hora le miré.
- 14
Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha predestinado para que conocieses su voluntad, y vieses á aquel Justo, y oyeses la voz de su boca.
- 15
Porque has de ser testigo suyo á todos los hombres, de lo que has visto y oído.
- 16
Ahora pues, ¿por qué te detienes? Levántate, y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.
- 17
Y me aconteció, vuelto á Jerusalem, que orando en el templo, fuí arrebatado fuera de mí.
- 18
Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prestamente fuera de Jerusalem; porque no recibirán tu testimonio de mí.
- 19
Y yo dije: Señor, ellos saben que yo encerraba en cárcel, y hería por las sinagogas á los que creían en ti;
- 20
Y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo también estaba presente, y consentía á su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban.
- 21
Y me dijo: Ve, porque yo te tengo que enviar lejos á los Gentiles.
- 22
Y le oyeron hasta esta palabra: entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra á un tal hombre, porque no conviene que viva.
- 23
Y dando ellos voces, y arrojando sus ropas y echando polvo al aire,
- 24
Mandó el tribuno que le llevasen á la fortaleza, y ordenó que fuese examinado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él.
- 25
Y como le ataron con correas, Pablo dijo al centurión que estaba presente: ¿Os es lícito azotar á un hombre Romano sin ser condenado?
- 26
Y como el centurión oyó esto , fué y dió aviso al tribuno, diciendo: ¿Qué vas á hacer? porque este hombre es Romano.
- 27
Y viniendo el tribuno, le dijo: Dime, ¿eres tú Romano? Y él dijo: Sí.
- 28
Y respondió el tribuno: Yo con grande suma alcancé esta ciudadanía. Entonces Pablo dijo: Pero yo lo soy de nacimiento.
- 29
Así que, luego se apartaron de él los que le habían de atormentar: y aun el tribuno también tuvo temor, entendido que era Romano, por haberle atado.
- 30
Y al día siguiente, queriendo saber de cierto la causa por qué era acusado de los Judíos, le soltó de las prisiones, y mandó venir á los príncipes de los sacerdotes, y á todo su concilio: y sacando á Pablo, le presentó delante de ellos.
- 1
“Irmãos e pais, ouçam a defesa que agora lhes faço.”
- 2
Quando ouviram que ele lhes falava na língua hebraica, fizeram ainda mais silêncio. Ele disse:
- 3
“Eu sou de fato judeu, nascido em Tarso da Cilícia, mas criado nesta cidade aos pés de Gamaliel, instruído de acordo com a rigorosa tradição da lei de nossos pais, sendo zeloso para com Deus, assim como todos vocês são hoje.
- 4
Eu persegui este Caminho até a morte, prendendo e entregando às prisões tanto homens como mulheres,
- 5
como também o sumo sacerdote e todo o conselho dos anciãos podem testemunhar, dos quais também recebi cartas para os irmãos, e viajei para Damasco a fim de trazer amarrados para Jerusalém os que lá estavam, para serem punidos.
- 6
“Enquanto eu fazia a minha viagem e me aproximava de Damasco, por volta do meio-dia, de repente uma grande luz do céu brilhou ao meu redor.
- 7
Caí por terra e ouvi uma voz que me dizia: ‘Saulo, Saulo, por que você me persegue?’
- 8
Eu respondi: ‘Quem és tu, Senhor?’ Ele me disse: ‘Eu sou Jesus de Nazaré, a quem você persegue.’
- 9
“Os que estavam comigo de fato viram a luz e ficaram com medo, mas não entenderam a voz daquele que falava comigo.
- 10
Eu disse: ‘O que farei, Senhor?’ O Senhor me disse: ‘Levante-se e vá para Damasco. Lá lhe será dito sobre todas as coisas que lhe foram designadas para fazer.’
- 11
Como eu não conseguia ver por causa da glória daquela luz, sendo guiado pela mão dos que estavam comigo, cheguei a Damasco.
- 12
“Um certo Ananias, homem piedoso segundo a lei, de quem todos os judeus que moravam em Damasco davam bom testemunho,
- 13
veio a mim e, parando ao meu lado, me disse: ‘Irmão Saulo, recupere a sua visão!’ Naquela mesma hora eu olhei para ele.
- 14
Ele disse: ‘O Deus de nossos pais o designou para conhecer a sua vontade, ver o Justo e ouvir uma voz da sua boca.
- 15
Pois você será testemunha dele diante de todos os homens, daquilo que você viu e ouviu.
- 16
Agora, por que você demora? Levante-se, seja batizado e lave os seus pecados, invocando o nome do Senhor.’
- 17
“Quando voltei a Jerusalém e enquanto orava no templo, caí em êxtase
- 18
e o vi dizendo para mim: ‘Apresse-se e saia logo de Jerusalém, porque eles não receberão o seu testemunho a meu respeito.’
- 19
Eu disse: ‘Senhor, eles mesmos sabem que eu prendia e açoitava em todas as sinagogas os que criam em ti.
- 20
Quando o sangue de Estêvão, tua testemunha, foi derramado, eu também estava presente, consentindo na sua morte e guardando as capas dos que o matavam.’
- 21
“Ele me disse: ‘Vá, pois eu o enviarei para longe daqui, aos gentios.’ ”
- 22
Eles o ouviram até que ele disse isso; então levantaram a voz e disseram: “Tire da terra um homem desses, pois ele não é digno de viver!”
- 23
Enquanto eles gritavam, jogavam fora as suas capas e lançavam poeira para o ar,
- 24
o comandante ordenou que ele fosse levado para a fortaleza, mandando que fosse interrogado sob açoites, para que pudesse saber por qual crime gritavam contra ele daquela maneira.
- 25
Quando o amarraram com correias, Paulo perguntou ao centurião que estava ali: “É lícito a vocês açoitar um homem que é romano, e que não foi condenado?”
- 26
Quando o centurião ouviu isso, foi ao comandante e lhe disse: “Cuidado com o que está prestes a fazer, pois este homem é romano!”
- 27
O comandante veio e lhe perguntou: “Diga-me, você é romano?” Ele disse: “Sim.”
- 28
O comandante respondeu: “Eu comprei a minha cidadania por um alto preço.” Paulo disse: “Mas eu nasci romano.”
- 29
Imediatamente, aqueles que estavam prestes a interrogá-lo se afastaram dele, e o comandante também ficou com medo quando percebeu que ele era romano, porque o havia amarrado.
- 30
Mas no dia seguinte, desejando saber a verdade sobre o motivo pelo qual ele era acusado pelos judeus, ele o soltou das amarras e ordenou que os principais sacerdotes e todo o conselho se reunissem, e trazendo Paulo para baixo, o colocou diante deles.
Ser romano detiene el azote
El tribuno manda examinar a Pablo con azotes para sacarle la causa del tumulto. Ya atado con correas, Pablo pregunta en voz baja: ¿es lícito azotar a un romano no condenado?
El giro es brusco. El tribuno compró su ciudadanía a gran precio; Pablo nació con ella. El temor reemplaza a la fuerza, y atarlo se vuelve ilegal, preparando la audiencia del capítulo siguiente.
Capas de contexto
Déjalas cerradas por defecto y ábrelas solo cuando quieras más contexto.
Comparte un rango corto vía:
/es-419/rv1909/hechos/22/16-18
O usa el Generador de enlaces.