RV1909
Hechos 27
El viaje a Italia comienza bajo el centurión Julio, con Lucas y Aristarco a bordo. Tras una travesía lenta y de vientos contrarios junto a Creta, la tripulación ignora la advertencia de Pablo, zarpa y queda atrapada por el viento huracanado Euroclidón. Días sin sol ni estrellas borran "toda la esperanza de nuestra salud". Es el relato marítimo más extenso de la Escritura, lleno de detalles náuticos: ceñir el casco con cables, arrojar carga y aparejos, sondear de veinte a quince brazas. Siga cómo el preso cautivo se vuelve poco a poco quien sostiene a las 276 almas del barco.
- 1
MAS como fué determinado que habíamos de navegar para Italia, entregaron á Pablo y á algunos otros presos á un centurión, llamado Julio, de la compañía Augusta.
- 2
Así que, embarcándonos en una nave Adrumentina, partimos, estando con nosotros Aristarco, Macedonio de Tesalónica, para navegar junto á los lugares de Asia.
- 3
Y otro día llegamos á Sidón; y Julio, tratando á Pablo con humanidad, permitióle que fuese á los amigos, para ser de ellos asistido.
- 4
Y haciéndonos á la vela desde allí, navegamos bajo de Cipro, porque los vientos eran contrarios.
- 5
Y habiendo pasado la mar de Cilicia y Pamphylia, arribamos á Mira, ciudad de Licia.
- 6
Y hallando allí el centurión una nave Alejandrina que navegaba á Italia, nos puso en ella.
- 7
Y navegando muchos días despacio, y habiendo apenas llegado delante de Gnido, no dejándonos el viento, navegamos bajo de Creta, junto á Salmón.
- 8
Y costeándola difícilmente, llegamos á un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.
- 9
Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado el ayuno, Pablo amonestaba,
- 10
Diciéndoles: Varones, veo que con trabajo y mucho daño, no sólo de la cargazón y de la nave, mas aun de nuestras personas, habrá de ser la navegación.
- 11
Mas el centurión creía más al piloto y al patrón de la nave, que á lo que Pablo decía.
- 12
Y no habiendo puerto cómodo para invernar, muchos acordaron pasar aún de allí, por si pudiesen arribar á Fenice é invernar allí , que es un puerto de Creta que mira al Nordeste y Sudeste.
- 13
Y soplando el austro, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, alzando velas , iban cerca de la costa de Creta.
- 14
Mas no mucho después dió en ella un viento repentino, que se llama Euroclidón.
- 15
Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, la dejamos, y éramos llevados.
- 16
Y habiendo corrido á sotavento de una pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife:
- 17
El cual tomado, usaban de remedios, ciñendo la nave; y teniendo temor de que diesen en la Sirte, abajadas las velas, eran así llevados.
- 18
Mas siendo atormentados de una vehemente tempestad, al siguiente día alijaron;
- 19
Y al tercer día nosotros con nuestras manos arrojamos los aparejos de la nave.
- 20
Y no pareciendo sol ni estrellas por muchos días, y viniendo una tempestad no pequeña, ya era perdida toda la esperanza de nuestra salud.
- 21
Entonces Pablo, habiendo ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no partir de Creta, y evitar este inconveniente y daño.
- 22
Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida habrá de persona de vosotros, sino solamente de la nave.
- 23
Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios del cual yo soy, y al cual sirvo,
- 24
Diciendo: Pablo, no temas; es menester que seas presentado delante de César; y he aquí, Dios te ha dado todos los que navegan contigo.
- 25
Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho;
- 26
Si bien es menester que demos en una isla.
- 27
Y venida la décimacuarta noche, y siendo llevados por el mar Adriático, los marineros á la media noche sospecharon que estaban cerca de alguna tierra;
- 28
Y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo á echar la sonda, hallaron quince brazas.
- 29
Y habiendo temor de dar en lugares escabrosos, echando cuatro anclas de la popa, deseaban que se hiciese de día.
- 30
Entonces procurando los marineros huir de la nave, echado que hubieron el esquife á la mar, aparentando como que querían largar las anclas de proa,
- 31
Pablo dijo al centurión y á los soldados: Si éstos no quedan en la nave, vosotros no podéis salvaros.
- 32
Entonces los soldados cortaron los cabos del esquife, y dejáronlo perder.
- 33
Y como comenzó á ser de día, Pablo exhortaba á todos que comiesen, diciendo: Este es el décimocuarto día que esperáis y permanecéis ayunos, no comiendo nada.
- 34
Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud: que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.
- 35
Y habiendo dicho esto, tomando el pan, hizo gracias á Dios en presencia de todos, y partiendo, comenzó á comer.
- 36
Entonces todos teniendo ya mejor ánimo, comieron ellos también.
- 37
Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.
- 38
Y satisfechos de comida, aliviaban la nave, echando el grano á la mar.
- 39
Y como se hizo de día, no conocían la tierra: mas veían un golfo que tenía orilla, al cual acordaron echar, si pudiesen, la nave.
- 40
Cortando pues las anclas, las dejaron en la mar, largando también las ataduras de los gobernalles; y alzada la vela mayor al viento, íbanse á la orilla.
- 41
Mas dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, estaba sin moverse, y la popa se abría con la fuerza de la mar.
- 42
Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos, porque ninguno se fugase nadando.
- 43
Mas el centurión, queriendo salvar á Pablo, estorbó este acuerdo, y mandó que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen á tierra;
- 44
Y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo á tierra.
- 1
Quando foi decidido que navegaríamos para a Itália, entregaram Paulo e alguns outros prisioneiros a um centurião chamado Júlio, da coorte Augusta.
- 2
Embarcando em um navio de Adramítio, que estava prestes a navegar para os lugares na costa da Ásia, nos fizemos ao mar, estando conosco Aristarco, um macedônio de Tessalônica.
- 3
No dia seguinte, chegamos a Sidom. Júlio tratou Paulo com bondade e deu-lhe permissão para ir aos seus amigos e receber cuidados.
- 4
Fazendo-nos ao mar dali, navegamos sob o abrigo de Chipre, porque os ventos eram contrários.
- 5
Tendo atravessado o mar ao longo da Cilícia e Panfília, chegamos a Mira, uma cidade da Lícia.
- 6
Ali o centurião encontrou um navio de Alexandria que navegava para a Itália, e nos fez embarcar nele.
- 7
Tendo navegado lentamente por muitos dias, e tendo chegado com dificuldade defronte de Cnido, não nos permitindo o vento ir mais longe, navegamos sob o abrigo de Creta, defronte de Salmona.
- 8
Navegando ao longo dela com dificuldade, chegamos a um certo lugar chamado Bons Portos, perto da cidade de Laseia.
- 9
Tendo passado muito tempo e sendo a viagem já perigosa, porque o Jejum já havia passado, Paulo os advertiu
- 10
e disse-lhes: “Senhores, percebo que a viagem será com dano e muita perda, não só da carga e do navio, mas também de nossas vidas.”
- 11
Mas o centurião deu mais crédito ao piloto e ao dono do navio do que àquelas coisas que foram ditas por Paulo.
- 12
Como o porto não era adequado para passar o inverno, a maioria aconselhou que se fizessem ao mar dali, para ver se de algum modo poderiam chegar a Fenice e invernar lá, que é um porto de Creta, voltado para o sudoeste e noroeste.
- 13
Quando o vento sul soprou suavemente, supondo que haviam alcançado o seu propósito, levantaram âncora e navegaram ao longo de Creta, perto da costa.
- 14
Mas não muito depois, um vento tempestuoso desceu da costa, o qual é chamado Euroclidão.
- 15
Quando o navio foi pego e não pôde resistir ao vento, cedemos a ele e fomos levados.
- 16
Correndo sob o abrigo de uma pequena ilha chamada Clauda, pudemos, com dificuldade, recolher o bote.
- 17
Depois de o terem içado, usaram cabos para ajudar a reforçar o navio. Temendo encalhar nos bancos de areia de Sirte, baixaram a âncora flutuante, e assim foram levados.
- 18
Como fomos violentamente açoitados pela tempestade, no dia seguinte começaram a jogar a carga ao mar.
- 19
No terceiro dia, lançaram fora a armação do navio com as próprias mãos.
- 20
Quando nem sol nem estrelas brilharam sobre nós por muitos dias, e não pequena tempestade nos pressionava, toda a esperança de sermos salvos foi finalmente tirada.
- 21
Havendo eles estado muito tempo sem comer, Paulo levantou-se no meio deles e disse: “Senhores, vocês deveriam ter me ouvido, e não ter partido de Creta e sofrido este dano e perda.
- 22
Agora eu os exorto a terem bom ânimo, pois não haverá perda de vida entre vocês, mas apenas do navio.
- 23
Pois esta noite esteve comigo um anjo, pertencente ao Deus de quem eu sou e a quem sirvo,
- 24
dizendo: 'Não tenha medo, Paulo. Você deve comparecer perante César. Eis que Deus lhe concedeu todos os que navegam com você.'
- 25
Portanto, senhores, tenham bom ânimo! Pois eu creio em Deus, que acontecerá exatamente como me foi dito.
- 26
Mas devemos encalhar em uma certa ilha.”
- 27
Mas quando chegou a décima quarta noite, sendo nós levados de um lado para outro no mar Adriático, por volta da meia-noite os marinheiros suspeitaram que estavam se aproximando de alguma terra.
- 28
Eles lançaram a sonda e encontraram vinte braças. Depois de um pouco de tempo, lançaram a sonda novamente, e encontraram quinze braças.
- 29
Temendo que encalhássemos em lugares rochosos, lançaram quatro âncoras da popa, e ansiavam pelo amanhecer.
- 30
Como os marinheiros tentavam fugir do navio e haviam baixado o bote ao mar, fingindo que iriam lançar âncoras da proa,
- 31
Paulo disse ao centurião e aos soldados: “A menos que estes permaneçam no navio, vocês não poderão ser salvos.”
- 32
Então os soldados cortaram as cordas do bote e o deixaram cair.
- 33
Enquanto o dia amanhecia, Paulo rogava a todos que comessem alguma coisa, dizendo: “Hoje é o décimo quarto dia que vocês esperam e continuam em jejum, não tendo comido nada.
- 34
Portanto, rogo-lhes que comam alguma coisa, pois isso é para a sua segurança; porque nem um fio de cabelo perecerá da cabeça de qualquer um de vocês.”
- 35
Tendo dito isso e tomado pão, deu graças a Deus na presença de todos; então o partiu e começou a comer.
- 36
Então todos se animaram, e eles também comeram.
- 37
Ao todo, éramos duzentas e setenta e seis almas no navio.
- 38
Quando comeram o suficiente, aliviaram o navio, lançando o trigo ao mar.
- 39
Quando amanheceu, não reconheceram a terra, mas notaram uma certa baía com uma praia, e decidiram tentar encalhar o navio nela.
- 40
Soltando as âncoras, deixaram-nas no mar, desamarrando ao mesmo tempo as cordas dos lemes. Içando a vela de proa ao vento, dirigiram-se para a praia.
- 41
Mas dando em um lugar onde dois mares se encontravam, encalharam o navio. A proa cravou-se e permaneceu imóvel, mas a popa começou a se despedaçar pela violência das ondas.
- 42
O conselho dos soldados foi matar os prisioneiros, para que nenhum deles saísse nadando e escapasse.
- 43
Mas o centurião, desejando salvar Paulo, impediu-os do seu propósito, e ordenou que aqueles que sabiam nadar se lançassem ao mar primeiro para ir em direção à terra;
- 44
e os demais os seguissem, alguns em tábuas e outros em outras coisas do navio. E assim todos escaparam a salvo para a terra.
El preso toma el mando
Pablo habla tres veces, cada una con más autoridad. Primero una advertencia desoída; luego, tras decirle un ángel que ha de comparecer ante el César y que Dios le ha concedido a todos los que navegan con él (v.24), la promesa de que solo se perderá la nave. Al fin frena la fuga de los marineros, los anima a comer y parte el pan ante todos. Para el versículo 44, cada persona llega a tierra con vida, tal como lo anunció.
Capas de contexto
Déjalas cerradas por defecto y ábrelas solo cuando quieras más contexto.
Comparte un rango corto vía:
/es-419/rv1909/hechos/27/16-18
O usa el Generador de enlaces.