RV1909

Hechos 8

Lee primero el capítulo completo. Usa los enlaces de abajo para seguir dentro del libro y hacia páginas editoriales relacionadas.

Lectura paralela
Español (LatAm) + English
Hechos 8 (RV1909)
  1. 1

    Y SAULO consentía en su muerte. Y en aquel día se hizo una grande persecución en la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.

  2. 2

    Y llevaron á enterrar á Esteban varones piadosos, é hicieron gran llanto sobre él.

  3. 3

    Entonces Saulo asolaba la iglesia, entrando por las casas: y trayendo hombres y mujeres, los entregaba en la cárcel.

  4. 4

    Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra.

  5. 5

    Entonces Felipe, descendiendo á la ciudad de Samaria, les predicaba á Cristo.

  6. 6

    Y las gentes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.

  7. 7

    Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados:

  8. 8

    Así que había gran gozo en aquella ciudad.

  9. 9

    Y había un hombre llamado Simón, el cual había sido antes mágico en aquella ciudad, y había engañado la gente de Samaria, diciéndose ser algún grande:

  10. 10

    Al cual oían todos atentamente desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es la gran virtud de Dios.

  11. 11

    Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los había embelesado mucho tiempo.

  12. 12

    Mas cuando creyeron á Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

  13. 13

    El mismo Simón creyó también entonces, y bautizándose, se llegó á Felipe: y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacían, estaba atónito.

  14. 14

    Y los apóstoles que estaban en Jerusalem, habiendo oído que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron á Pedro y á Juan:

  15. 15

    Los cuales venidos, oraron por ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo;

  16. 16

    (Porque aun no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.)

  17. 17

    Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo.

  18. 18

    Y como vió Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,

  19. 19

    Diciendo: Dadme también á mí esta potestad, que á cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo.

  20. 20

    Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero.

  21. 21

    No tienes tú parte ni suerte en este negocio; porque tu corazón no es recto delante de Dios.

  22. 22

    Arrepiéntete pues de esta tu maldad, y ruega á Dios, si quizás te será perdonado el pensamiento de tu corazón.

  23. 23

    Porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.

  24. 24

    Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, que ninguna cosa de estas que habéis dicho, venga sobre mí.

  25. 25

    Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron á Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaron el evangelio.

  26. 26

    Empero el ángel del Señor habló á Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el mediodía, al camino que desciende de Jerusalem á Gaza, el cual es desierto.

  27. 27

    Entonces él se levantó, y fué: y he aquí un Etiope, eunuco, gobernador de Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y había venido á adorar á Jerusalem,

  28. 28

    Se volvía sentado en su carro, y leyendo el profeta Isaías.

  29. 29

    Y el Espíritu dijo á Felipe: Llégate, y júntate á este carro.

  30. 30

    Y acudiendo Felipe, le oyó que leía el profeta Isaías, y dijo: Mas ¿entiendes lo que lees?

  31. 31

    Y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó á Felipe que subiese, y se sentase con él.

  32. 32

    Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja á la muerte fué llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, así no abrió su boca:

  33. 33

    En su humillación su juicio fué quitado: mas su generación, ¿quién la contará? porque es quitada de la tierra su vida.

  34. 34

    Y respondiendo el eunuco á Felipe, dijo: Ruégote ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, ó de otro alguno?

  35. 35

    Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.

  36. 36

    Y yendo por el camino, llegaron á cierta agua; y dijo el eunuco: He aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?

  37. 37

    Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

  38. 38

    Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y bautizóle.

  39. 39

    Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató á Felipe; y no le vió más el eunuco, y se fué por su camino gozoso.

  40. 40

    Felipe empero se halló en Azoto: y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó á Cesarea.

Capas de contexto

Déjalas cerradas por defecto y ábrelas solo cuando quieras más contexto.

Comparte un rango corto vía:

/es-419/rv1909/hechos/8/16-18

O usa el Generador de enlaces.

Seguir leyendo en contexto