RV1909

Isaías 25

El juicio que sacudió a la tierra en el capítulo 24 estalla en canto. El profeta se dirige a Dios directamente —"tú eres mi Dios: te ensalzaré" (v.1)— alabándolo por convertir la ciudad fortificada en ruina perpetua (v.2), siendo a la vez fortaleza del pobre y refugio contra la tormenta (v.4). La sorpresa es quién se beneficia: las mismas naciones antes juzgadas ahora le temen y lo glorifican. Observa cómo la imagen pasa del asedio a una mesa de banquete.

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Isaías 25 (RV1909)
  1. 1

    JEHOVÁ, tú eres mi Dios: te ensalzaré, alabaré tu nombre; porque has hecho maravillas, los consejos antiguos, la verdad firme.

  2. 2

    Que tornaste la ciudad en montón, la ciudad fuerte en ruina: el alcázar de los extraños que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedeficada.

  3. 3

    Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes robustas.

  4. 4

    Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, amparo contra el turbión, sombra contra el calor: porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra frontispicio.

  5. 5

    Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como calor debajo de nube, harás marchitar el pimpollo de los robustos.

  6. 6

    Y Jehová de los ejércitos hará en este monte á todos los pueblos convite de engordados, convite de purificados, de gruesos tuétanos, de purificados líquidos.

  7. 7

    Y deshará en este monte la máscara de la cobertura con que están cubiertos todos los pueblos, y la cubierta que está extendida sobre todas las gentes.

  8. 8

    Destruirá á la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros: y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehová lo ha dicho.

  9. 9

    Y se dirá en aquel día: He aquí éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará: éste es Jehová á quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salud.

  10. 10

    Porque la mano de Jehová reposará en este monte, y Moab será trillado debajo de él, como es trillada la paja en el muladar.

  11. 11

    Y extenderá su mano por en medio de él, como la extiende el nadador para nadar: y abatirá su soberbia con los miembros de sus manos:

  12. 12

    Y allanará la fortaleza de tus altos muros: la humillará y echará á tierra, hasta el polvo.

Un banquete donde se traga la muerte

En "este monte" Jehová tiende un convite de manjares grasos y vinos purificados para todos los pueblos (v.6), y luego hace lo que ningún banquete podría: arranca el velo de luto que cubre a toda nación y "destruirá á la muerte para siempre" (v.8), enjugando toda lágrima.

El capítulo sostiene las dos notas a la vez —liberación gozosa y juicio severo—. En el mismo aliento que celebra la salvación, Moab es pisoteado como paja en el muladar (v.10), abatida su soberbia pese a toda su astucia para nadar y mantenerse a flote (v.11).

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