RV1909

Isaías 32

Tras los ayes contra la confianza en Egipto, el tono se eleva: un rey reinará en justicia y sus príncipes presidirán en juicio (v.1). La figura es refugio—un varón como escondedero contra el viento, como arroyos en tierra seca. Los ojos turbios verán, los oídos sordos oirán, y el corazón precipitado al fin entenderá. Luego Isaías reprende a las mujeres confiadas que están 'reposadas' (vv.9-11): la vendimia faltará y los palacios quedarán vacíos. Observe el vuelco: la ruina dura 'hasta que sobre nosotros sea derramado el espíritu' (v.15) y el desierto se vuelva campo fértil.

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Isaías 32 (RV1909)
  1. 1

    HE aquí que en justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio.

  2. 2

    Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como acogida contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.

  3. 3

    No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos.

  4. 4

    Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos será desenvuelta para hablar claramente.

  5. 5

    El mezquino nunca más será llamado liberal, ni será dicho generoso el avariento.

  6. 6

    Porque el mezquino hablará mezquindades, y su corazón fabricará iniquidad, para hacer la impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.

  7. 7

    Cierto los avaros malas medidas tienen : él maquina pensamientos para enredar á los simples con palabras cautelosas, y para hablar en juicio contra el pobre.

  8. 8

    Mas el liberal pensará liberalidades, y por liberalidades subirá.

  9. 9

    Mujeres reposadas, levantaos, oid mi voz; confiadas, escuchad mi razón.

  10. 10

    Días y años tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no acudirá.

  11. 11

    Temblad, oh reposadas; turbaos, oh confiadas: despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con saco .

  12. 12

    Sobre los pechos lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil.

  13. 13

    Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinas y cardos; y aun sobre todas las casas de placer en la ciudad de alegría.

  14. 14

    Porque los palacios serán desiertos, la multitud de la ciudad cesará: las torres y fortalezas se tornarán cuevas para siempre, donde huelguen asnos monteses, y ganados hagan majada:

  15. 15

    Hasta que sobre nosotros sea derramado espíritu de lo alto, y el desierto se torne en campo labrado, y el campo labrado sea estimado por bosque.

  16. 16

    Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo labrado asentará la justicia.

  17. 17

    Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre.

  18. 18

    Y mi pueblo habitará en morada de paz, y en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.

  19. 19

    Y el granizo, cuando descendiere, será en los montes; y la ciudad será del todo abatida.

  20. 20

    Dichosos vosotros los que sembráis sobre todas aguas, y metéis en ellas el pie de buey y de asno.

Cambiar el nombre al necio y al avaro

Los vv.5-8 quedan curiosamente entre la visión y la advertencia: el necio ya no será llamado noble, ni respetado el avaro. Isaías los define por sus obras—el necio deja vacía el alma del hambriento, el avaro destruye al humilde con mentiras, mientras el liberal 'pensará liberalidades'. El recto hablar, no el rango, fijará los nombres.

Esto une las dos mitades del capítulo. El reinado del nuevo rey (vv.1-4) es lo que vuelve posible nombrar con verdad, y el espíritu derramado (v.15) produce la paz, el reposo y la confianza con que cierra el capítulo.

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