RV1909

Isaías 35

Justo después del yermo humeante de Edom, el desierto mismo se goza y florece como la rosa (v.1). El vuelco es total: la arena ardiente se vuelve estanque, las moradas de chacales brotan en juncos, y la gloria del Líbano se da al yermo. Las manos débiles se fortalecen y a los de corazón temeroso se les dice: 'Confortaos, no temáis' (vv.3-4). Luego sanan los cuerpos—ojos ciegos se abren, oídos sordos se destapan, el cojo salta, el mudo canta (vv.5-6). Observe el camino: una Calzada de Santidad por el desierto que ningún león amenaza ni inmundo puede pisar.

  1. 1

    ALEGRARSE han el desierto y la soledad: el yermo se gozará, y florecerá como la rosa.

  2. 2

    Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo: la gloria del Líbano le será dada, la hermosura de Carmel y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.

  3. 3

    Confortad á las manos cansadas, roborad las vacilantes rodillas.

  4. 4

    Decid á los de corazón apocado: Confortaos, no temáis: he aquí que vuestro Dios viene con venganza, con pago; el mismo Dios vendrá, y os salvará.

  5. 5

    Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán.

  6. 6

    Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.

  7. 7

    El lugar seco será tornado en estanque, y el secadal en manaderos de aguas; en la habitación de chacales, en su cama, será lugar de cañas y de juncos.

  8. 8

    Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará por él inmundo; y habrá para ellos en él quien los acompañe, de tal manera que los insensatos no yerren.

  9. 9

    No habrá allí león, ni bestia fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos.

  10. 10

    Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán á Sión con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: y retendrán el gozo y alegría, y huirá la tristeza y el gemido.

Una calzada solo para los redimidos

Los vv.8-10 trazan un solo camino por el desierto transformado. Es tan seguro que ni el insensato errante puede perder el rumbo, y ninguna fiera acecha en él. Los peligros del desierto—las bestias y el extravío—son justamente los que quedan suprimidos.

El capítulo cierra con los redimidos de Jehová volviendo a Sión con cantos, gozo perpetuo sobre sus cabezas, mientras huye la tristeza y el gemido. Frente a la ruina irreversible de Edom en el capítulo 34, este es el espejo deliberado: una tierra hecha muerte para siempre, la otra alegría para siempre.

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