RV1909

Isaías 49

Habla una voz nueva: un siervo llamado desde el vientre, con la boca hecha "como espada aguda", enviado a recoger a Jacob, pero cuya tarea se ensancha hasta ser "luz de las naciones" que llega al fin de la tierra. Este segundo Canto del Siervo abre el giro del libro, de Babilonia hacia la restauración de Sion. A mitad, la queja de Sion —"el SEÑOR me ha olvidado"— recibe la respuesta más notable del capítulo: una madre podría olvidar a su hijo, pero Dios ha grabado a su pueblo en las palmas de sus manos.

Lectura paralela
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Isaías 49 (RV1909)
  1. 1

    OIDME, islas, y escuchad, pueblos lejanos: Jehová me llamó desde el vientre; desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.

  2. 2

    Y puso mi boca como espada aguda, cubrióme con la sombra de su mano; y púsome por saeta limpia, guardóme en su aljaba;

  3. 3

    Y díjome: Mi siervo eres, oh Israel, que en ti me gloriaré.

  4. 4

    Yo empero dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fortaleza; mas mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.

  5. 5

    Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre por su siervo, para que convierta á él á Jacob. Bien que Israel no se juntará, con todo, estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fortaleza.

  6. 6

    Y dijo: Poco es que tú me seas siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures los asolamientos de Israel: también te dí por luz de las gentes, para que seas mi salud hasta lo postrero de la tierra.

  7. 7

    Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las gentes, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y levantaránse príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.

  8. 8

    Así dijo Jehová: En hora de contentamiento te oí, y en el día de salud te ayudé: y guardarte he, y te daré por alianza del pueblo, para que levantes la tierra, para que heredes asoladas heredades;

  9. 9

    Para que digas á los presos: Salid; y á los que están en tinieblas: Manifestaos. En los caminos serán apacentados, y en todas las cumbres serán sus pastos.

  10. 10

    No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá á manaderos de aguas.

  11. 11

    Y tornaré camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.

  12. 12

    He aquí estos vendrán de lejos; y he aquí estotros del norte y del occidente, y estotros de la tierra de los Sineos.

  13. 13

    Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes: porque Jehová ha consolado su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.

  14. 14

    Mas Sión dijo: Dejóme Jehová, y el Señor se olvidó de mí.

  15. 15

    ¿Olvidaráse la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti.

  16. 16

    He aquí que en las palmas te tengo esculpida: delante de mí están siempre tus muros.

  17. 17

    Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.

  18. 18

    Alza tus ojos alrededor, y mira: todos estos se han reunido, han venido á ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.

  19. 19

    Porque tus asolamientos, y tus ruinas, y tu tierra desierta, ahora será angosta por la multitud de los moradores; y tus destruidores serán apartados lejos.

  20. 20

    Aun los hijos de tu orfandad dirán á tus oídos: Angosto es para mí este lugar; apártate por amor de mí, para que yo more.

  21. 21

    Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró estos? porque yo deshijada estaba y sola, peregrina y desterrada: ¿quién pues crió éstos? He aquí yo estaba dejada sola: éstos ¿dónde estaban?

  22. 22

    Así dijo el Señor Jehová: He aquí, yo alzaré mi mano á las gentes, y á los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros.

  23. 23

    Y reyes serán tus ayos, y sus reinas tus amas de leche ; el rostro inclinado á tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies: y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que me esperan.

  24. 24

    ¿Será quitada la presa al valiente? ó ¿libertaráse la cautividad legítima?

  25. 25

    Así empero dice Jehová: Cierto, la cautividad será quitada al valiente, y la presa del robusto será librada; y tu pleito yo lo pleitearé, y yo salvaré á tus hijos.

  26. 26

    Y á los que te despojaron haré comer sus carnes, y con su sangre serán embriagados como con mosto; y conocerá toda carne que yo Jehová soy Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.

De sentirse desechada a quedar estrecha

El siervo primero confiesa un aparente fracaso ("por demás he trabajado") antes de que su encargo se amplíe en el versículo 6. El patrón se repite con Sion: se siente abandonada en el versículo 14, y luego, en los versículos 19-21, se le dice que su tierra arruinada será demasiado estrecha para los hijos que creía perdidos.

La imagen del versículo 16 —nombres grabados en las manos de Dios— responde de frente al temor del versículo 14, y los reyes que la destruyeron se vuelven padres de crianza (versículo 23). La reversión del cautiverio en los versículos 24-25 insiste en que aun el botín del fuerte será recobrado.

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