RV1909
Isaías 6
Fechada en el año que murió el rey Uzías, esta es la visión del llamado de Isaías: el Señor en el trono del templo, los serafines clamando "Santo, santo, santo", y el profeta deshecho por sus "labios inmundos". Un carbón del altar le quita la culpa, y se ofrece antes de saber el encargo. Observe la paradoja del envío: el mensaje endurecerá corazones y cerrará ojos (v.10), y la única respuesta a "¿hasta cuándo?" es ruina hasta dejar un décimo.
- 1
EN el año que murió el rey Uzzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas henchían el templo.
- 2
Y encima de él estaban serafines: cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.
- 3
Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria.
- 4
Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se hinchió de humo.
- 5
Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
- 6
Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas:
- 7
Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
- 8
Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame á mí.
- 9
Y dijo: Anda, y di á este pueblo: Oid bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.
- 10
Engruesa el corazón de aqueste pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos; porque no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.
- 11
Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas, y sin morador, ni hombre en las casas, y la tierra sea tornada en desierto;
- 12
Hasta que Jehová hubiere echado lejos los hombres, y multiplicare en medio de la tierra la desamparada.
- 13
Pues aun quedará en ella una décima parte, y volverá, bien que habrá sido asolada: como el olmo y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el tronco, así será el tronco de ella la simiente santa.
Enviado a endurecer
Lo extraño es que Isaías es enviado a volver inútil el oír: el pueblo oirá sin entender y verá sin percibir (v.9). Su predicación confirmará un veredicto, no lo evitará.
Pero el v.13 no es desesperación total. Tras la tala queda un tronco, y la encina quemada guarda simiente santa, el hilo que Isaías seguirá en los capítulos siguientes.
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