RV1909
Jeremías 20
El oficial del templo Pasur, al oír la profecía de la vasija rota, manda azotar a Jeremías y ponerlo en el cepo toda la noche (vv.1-2). Liberado, el profeta lo rebautiza "Magor-misabib" —Terror por todas partes— y anuncia que Babilonia llevará cautivos a él y a su casa (vv.3-6). Luego el oráculo público cede a uno de los pasajes más crudos del libro: el lamento íntimo de Jeremías por lo que cuesta hablar de parte de Dios.
- 1
Y PASHUR sacerdote, hijo de Immer, que presidía por príncipe en la casa de Jehová, oyó á Jeremías que profetizaba estas palabras.
- 2
E hirió Pashur á Jeremías profeta, y púsole en el cepo que estaba á la puerta de Benjamín en lo alto, la cual conducía á la casa de Jehová.
- 3
Y el día siguiente Pashur sacó á Jeremías del cepo. Díjole entonces Jeremías: Jehová no ha llamado tu nombre Pashur, sino Magor-missabib.
- 4
Porque así ha dicho Jehová: He aquí yo te pondré en espanto á ti, y á todos los que bien te quieren, y caerán por el cuchillo de sus enemigos, y tus ojos lo verán: y á todo Judá entregaré en mano del rey de Babilonia, y los trasportará á Babilonia, y herirálos á cuchillo.
- 5
Entregaré asimismo toda la sustancia de esta ciudad, y todo su trabajo, y todas sus cosas preciosas; y daré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, y los saquearán, y los tomarán, y llevaránlos á Babilonia.
- 6
Y tú, Pashur, y todos los moradores de tu casa iréis cautivos, y entrarás en Babilonia, y allí morirás, y serás allá enterrado, tú, y todos los que bien te quieren, á los cuales has profetizado con mentira.
- 7
Alucinásteme, oh Jehová, y hállome frustrado: más fuerte fuiste que yo, y vencísteme: cada día he sido escarnecido; cada cual se burla de mí.
- 8
Porque desde que hablo, doy voces, grito, Violencia y destrucción: porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día.
- 9
Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre: empero fué en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos, trabajé por sufrirlo, y no pude.
- 10
Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, y denunciaremos. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían , y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza.
- 11
Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.
- 12
Oh Jehová de los ejércitos, que sondas los justos, que ves los riñones y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque á ti he descubierto mi causa.
- 13
Cantad á Jehová, load á Jehová: porque librado ha el alma del pobre de mano de los malignos.
- 14
Maldito el día en que nací: el día en que mi madre me parió no sea bendito.
- 15
Maldito el hombre que dió nuevas á mi padre, diciendo, Hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho.
- 16
Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová, y no se arrepintió: y oiga gritos de mañana, y voces al medio día;
- 17
Porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre concebimiento perpetuo.
- 18
¿Para qué salí del vientre? ¿para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?
Un fuego ardiente que no puede contener
Jeremías acusa a Dios de haberlo seducido y vencido (v.7), pero halla la palabra como "un fuego ardiente metido en mis huesos" que no puede callar (v.9). Oscila entre la confianza de que sus perseguidores tropezarán (v.11) y el deseo de no haber nacido (v.14).
El capítulo termina sin desenlace —"¿Para qué salí del vientre? Para ver trabajo y dolor" (v.18)—: un profeta que sigue hablando justamente porque no puede dejar de hacerlo, aun maldiciendo el día de su nacimiento.
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