RV1909

Job 14

Tras exigir su día en juicio, Job se hunde en una meditación sobre la mortalidad. El hombre, nacido de mujer, es corto de días y harto de sinsabores, sale como flor y es cortado (v.1-2). Job pide que Dios simplemente aparte la mirada y deje descansar al fatigado como a un jornalero (v.6). La lectura gira en torno a una comparación: el árbol cortado retoña al percibir el agua, ¿pero el hombre? Es uno de los pasajes más tiernos y desolados del libro.

Lectura paralela
Español (LatAm) + English
Job 14 (RV1909)
  1. 1

    EL HOMBRE nacido de mujer, corto de días, y harto de sinsabores:

  2. 2

    Que sale como una flor y es cortado; y huye como la sombra, y no permanece.

  3. 3

    ¿Y sobre éste abres tus ojos, y me traes á juicio contigo?

  4. 4

    ¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.

  5. 5

    Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti: tú le pusiste términos, de los cuales no pasará.

  6. 6

    Si tú lo dejares, él dejará de ser : entre tanto deseará, como el jornalero, su día.

  7. 7

    Porque si el árbol fuere cortado, aun queda de él esperanza; retoñecerá aún, y sus renuevos no faltarán.

  8. 8

    Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo,

  9. 9

    Al percibir el agua reverdecerá, y hará copa como planta.

  10. 10

    Mas el hombre morirá, y será cortado; y perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?

  11. 11

    Las aguas de la mar se fueron, y agotóse el río, secóse.

  12. 12

    Así el hombre yace, y no se tornará á levantar: hasta que no haya cielo no despertarán, ni se levantarán de su sueño.

  13. 13

    ¡Oh quién me diera que me escondieses en el sepulcro, que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!

  14. 14

    Si el hombre muriere, ¿ volverá á vivir? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi mutación.

  15. 15

    Aficionado á la obra de tus manos, llamarás, y yo te responderé.

  16. 16

    Pues ahora me cuentas los pasos, y no das tregua á mi pecado.

  17. 17

    Tienes sellada en saco mi prevaricación, y coacervas mi iniquidad.

  18. 18

    Y ciertamente el monte que cae se deshace, y las peñas son traspasadas de su lugar;

  19. 19

    Las piedras son desgastadas con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra: de tal manera haces tú perecer la esperanza del hombre.

  20. 20

    Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; demudarás su rostro, y enviaráslo.

  21. 21

    Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; ó serán humillados, y no entenderá de ellos.

  22. 22

    Mas su carne sobre él se dolerá, y entristecerse ha en él su alma.

La pregunta que el libro no suelta

"Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?" (v.14). Job casi se atreve a esperar: imagina ser escondido en el sepulcro hasta que se aplaque la ira de Dios, y luego ser llamado, con Dios añorando la obra de sus manos (v.13-15).

Pero la esperanza se derrumba. Como las piedras se desgastan con el agua impetuosa, así "haces tú perecer la esperanza del hombre" (v.18-19). El capítulo termina en duelo: el muerto ni siquiera sabe si sus hijos son honrados o humillados (v.21).

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