RV1909

Job 19

Job responde a Bildad con el punto más bajo del ciclo y, a la vez, el más alto. Acusa a los amigos de molerlo con palabras y reprenderlo diez veces, y luego enumera un abandono total: hermanos, conocidos, criados, hasta su esposa y los hijos que amó retroceden ante él. De ese aislamiento brota la frase más célebre del libro. Observe el paso del deseo de grabar sus palabras en la roca para siempre a la certeza del versículo 25 que lo atraviesa.

Lectura paralela
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Job 19 (RV1909)
  1. 1

    Y RESPONDIÓ Job, y dijo:

  2. 2

    ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, y me moleréis con palabras?

  3. 3

    Ya me habéis vituperado diez veces: ¿no os avergonzáis de descomediros delante de mí?

  4. 4

    Sea así que realmente haya yo errado, conmigo se quedará mi yerro.

  5. 5

    Mas si vosotros os engrandeciereis contra mí, y adujereis contra mí mi oprobio,

  6. 6

    Sabed ahora que Dios me ha trastornado, y traído en derredor su red sobre mí.

  7. 7

    He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído: daré voces, y no habrá juicio.

  8. 8

    Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; y sobre mis veredas puso tinieblas.

  9. 9

    Hame despojado de mi gloria, y quitado la corona de mi cabeza.

  10. 10

    Arruinóme por todos lados, y perezco; y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado .

  11. 11

    E hizo inflamar contra mí su furor, y contóme para sí entre sus enemigos.

  12. 12

    Vinieron sus ejércitos á una, y trillaron sobre mí su camino, y asentaron campo en derredor de mi tienda.

  13. 13

    Hizo alejar de mí mis hermanos, y positivamente se extrañaron de mí mis conocidos.

  14. 14

    Mis parientes se detuvieron, y mis conocidos se olvidaron de mí.

  15. 15

    Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño: forastero fuí yo en sus ojos.

  16. 16

    Llamé á mi siervo, y no respondió; de mi propia boca le suplicaba.

  17. 17

    Mi aliento vino á ser extraño á mi mujer, aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.

  18. 18

    Aun los muchachos me menospreciaron: en levantándome, hablaban contra mí.

  19. 19

    Todos mis confidentes me aborrecieron; y los que yo amaba, se tornaron contra mí.

  20. 20

    Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.

  21. 21

    Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; porque la mano de Dios me ha tocado.

  22. 22

    ¿Por qué me perseguís como Dios, y no os hartáis de mis carnes?

  23. 23

    ¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡quién diese que se escribieran en un libro!

  24. 24

    ¡Que con cincel de hierro y con plomo fuesen en piedra esculpidas para siempre!

  25. 25

    Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo:

  26. 26

    Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios;

  27. 27

    Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí.

  28. 28

    Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? ya que la raíz del negocio en mí se halla.

  29. 29

    Temed vosotros delante de la espada; porque sobreviene el furor de la espada á causa de las injusticias, para que sepáis que hay un juicio.

"Mi Redentor vive"

Tras describir un cuerpo reducido a huesos pegados a la piel, Job salta a un defensor que al fin se levantará sobre el polvo, y afirma que él mismo, con sus propios ojos, verá a Dios (versículos 25 al 27). El hebreo aquí es notoriamente difícil, pero la esperanza desafiante es inconfundible.

Cierra advirtiendo a los amigos que teman ellos el juicio (versículo 29). El hombre que en la tierra no tiene quien lo defienda lo apuesta todo a uno al final.

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