RV1909

Job 1

Job, el hombre más rico del oriente, con siete hijos y tres hijas, es declarado perfecto y temeroso de Dios. La escena salta a una corte celestial donde el Señor lo señala ante Satanás, quien responde que Job solo teme a Dios por el cerco que lo protege. Concedido el permiso, llegan cuatro mensajeros en una sola ráfaga. Observe cómo cada desastre interrumpe al anterior: sabeos, fuego, caldeos y un gran viento se llevan bueyes, ovejas, camellos y, al final, a sus diez hijos. Que Job rasgue su manto y a la vez se postre a adorar es el primer veredicto de la apuesta.

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Job 1 (RV1909)
  1. 1

    HUBO un varón en tierra de Hus, llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado del mal.

  2. 2

    Y naciéronle siete hijos y tres hijas.

  3. 3

    Y su hacienda era siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, y muchísimos criados: y era aquel varón grande más que todos los Orientales.

  4. 4

    E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban á llamar sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos.

  5. 5

    Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos, y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado á Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.

  6. 6

    Y un día vinieron los hijos de Dios á presentarse delante de Jehová, entre los cuales vino también Satán.

  7. 7

    Y dijo Jehová á Satán: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satán á Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.

  8. 8

    Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?

  9. 9

    Y respondiendo Satán á Jehová, dijo: ¿Teme Job á Dios de balde?

  10. 10

    ¿No le has tú cercado á él, y á su casa, y á todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto su hacienda ha crecido sobre la tierra.

  11. 11

    Mas extiende ahora tu mano, y toca á todo lo que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro.

  12. 12

    Y dijo Jehová á Satán: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano: solamente no pongas tu mano sobre él. Y salióse Satán de delante de Jehová.

  13. 13

    Y un día aconteció que sus hijos é hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,

  14. 14

    Y vino un mensajero á Job, que le dijo: Estando arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,

  15. 15

    Acometieron los Sabeos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada: solamente escapé yo para traerte las nuevas.

  16. 16

    Aun estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y los mozos, y los consumió: solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.

  17. 17

    Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los Caldeos hicieron tres escuadrones, y dieron sobre los camellos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.

  18. 18

    Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito;

  19. 19

    Y he aquí un gran viento que vino del lado del desierto, é hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.

  20. 20

    Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró;

  21. 21

    Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. Jehová dió, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito.

  22. 22

    En todo esto no pecó Job, ni atribuyó á Dios despropósito alguno.

La apuesta tras el telón

El narrador deja ver al lector lo que Job nunca verá: el diálogo de los versículos 6 al 12 enmarca todo lo que sigue. El sufrimiento de Job no es castigo, sino una prueba de motivo, con la pregunta de Satanás suspendida sobre el libro entero.

Sus palabras finales, "Jehová dio, y Jehová quitó", no son rendición ante el destino, sino adoración dirigida al mismo Dios a quien pudo culpar. El versículo 22 cierra la ronda: Job no pecó.

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