RV1909

Jueces 4

Muerto Aod, Israel recae y cae ante Jabín de Hazor, cuyo general Sísara despliega novecientos carros de hierro. La libertadora esta vez no es soldado, sino Débora, profetisa que juzga bajo su palmera y convoca al vacilante Barac. El capítulo gira en torno a quién se lleva la gloria. Barac no marcha si Débora no va; ella advierte que el honor irá "en mano de mujer". Lea esperando la doble sorpresa: la profecía no la señala a ella, sino a una mujer quenita de las tiendas, Jael.

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Jueces 4 (RV1909)
  1. 1

    MAS los hijos de Israel tornaron á hacer lo malo en ojos de Jehová, después de la muerte de Aod.

  2. 2

    Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Asor: y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, y él habitaba en Haroseth de las Gentes.

  3. 3

    Y los hijos de Israel clamaron á Jehová, porque aquél tenía nuevecientos carros herrados: y había afligido en gran manera á los hijos de Israel por veinte años.

  4. 4

    Y gobernaba en aquel tiempo á Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidoth:

  5. 5

    La cual Débora habitaba debajo de una palma entre Rama y Beth-el, en el monte de Ephraim: y los hijos de Israel subían á ella á juicio.

  6. 6

    Y ella envió á llamar á Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Nephtalí, y díjole: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo : Ve, y haz gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Nephtalí, y de los hijos de Zabulón:

  7. 7

    Y yo atraeré á ti al arroyo de Cisón á Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y entregarélo en tus manos?

  8. 8

    Y Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré: pero si no fueres conmigo, no iré.

  9. 9

    Y ella dijo: Iré contigo; mas no será tu honra en el camino que vas; porque en mano de mujer venderá Jehová á Sísara. Y levantándose Débora fué con Barac á Cedes.

  10. 10

    Y juntó Barac á Zabulón y á Nephtalí en Cedes, y subió con diez mil hombres á su mando, y Débora subió con él.

  11. 11

    Y Heber Cineo, de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se había apartado de los Cineos, y puesto su tienda hasta el valle de Zaananim, que está junto á Cedes.

  12. 12

    Vinieron pues las nuevas á Sísara como Barac hijo de Abinoam había subido al monte de Tabor.

  13. 13

    Y reunió Sísara todos sus carros, nuevecientos carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroseth de las Gentes hasta el arroyo de Cisón.

  14. 14

    Entonces Débora dijo á Barac: Levántate; porque este es el día en que Jehová ha entregado á Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él.

  15. 15

    Y Jehová desbarató á Sísara, y á todos sus carros y á todo su ejército, á filo de espada delante de Barac: y Sísara descendió del carro, y huyó á pie.

  16. 16

    Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroseth de las Gentes, y todo el ejército de Sísara cayó á filo de espada, hasta no quedar ni uno.

  17. 17

    Y Sísara se acogió á pie á la tienda de Jael mujer de Heber Cineo; porque había paz entre Jabín rey de Asor y la casa de Heber Cineo.

  18. 18

    Y saliendo Jael á recibir á Sísara, díjole: Ven, señor mío, ven á mí, no tengas temor. Y él vino á ella á la tienda, y ella le cubrió con una manta.

  19. 19

    Y él le dijo: Ruégote me des á beber una poca de agua, que tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y dióle de beber, y tornóle á cubrir.

  20. 20

    Y él le dijo: Estáte á la puerta de la tienda, y si alguien viniere, y te preguntare, diciendo: ¿Hay aquí alguno? tú responderás que no.

  21. 21

    Y Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, vino á él calladamente, y metióle la estaca por las sienes, y enclavólo en la tierra, pues él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió.

  22. 22

    Y siguiendo Barac á Sísara, Jael salió á recibirlo, y díjole: Ven, y te mostraré al varón que tú buscas. Y él entró donde ella estaba, y he aquí Sísara yacía muerto con la estaca por la sien.

  23. 23

    Así abatió Dios aquel día á Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel.

  24. 24

    Y la mano de los hijos de Israel comenzó á crecer y á fortificarse contra Jabín rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.

La estaca de la tienda

El ejército de Sísara es deshecho junto al río Cisón, pero él huye a pie a la tienda de Jael, fiado en la paz entre Jabín y su marido Heber. Ella ofrece leche, lo cubre, se aposta como vigía: cada gesto de hospitalidad convertido en trampa.

Mientras él duerme exhausto, ella le clava una estaca por la sien hasta el suelo. El arma más temible de la época, el carro de hierro, cae por un utensilio doméstico en mano de mujer: justo el vuelco que Débora le anunció a Barac.

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