RV1909
Lamentaciones 5
El poema final deja el acróstico y las imágenes elaboradas: es una oración comunitaria sencilla de veintidós líneas breves, que comienza "Acuérdate, SEÑOR, de lo que nos ha sucedido" (v.1). Los sobrevivientes enumeran sus pérdidas: la heredad se fue, el agua y la leña hay que comprarlas, ahora los siervos los gobiernan (vv.2-8). Observe el paso de describir la miseria presente a una sola confesión (v.16) y luego a una pregunta directa puesta al silencio de Dios (v.20).
- 1
ACUÉRDATE, oh Jehová, de lo que nos ha sucedido: ve y mira nuestro oprobio.
- 2
Nuestra heredad se ha vuelto á extraños, nuestras casas á forasteros.
- 3
Huérfanos somos sin padre, nuestras madres como viudas.
- 4
Nuestra agua bebemos por dinero; nuestra leña por precio compramos.
- 5
Persecución padecemos sobre nuestra cerviz: nos cansamos, y no hay para nosotros reposo.
- 6
Al Egipcio y al Asirio dimos la mano, para saciarnos de pan.
- 7
Nuestros padres pecaron, y son muertos; y nosotros llevamos sus castigos.
- 8
Siervos se enseñorearon de nosotros; no hubo quien de su mano nos librase.
- 9
Con peligro de nuestras vidas traíamos nuestro pan delante del cuchillo del desierto.
- 10
Nuestra piel se ennegreció como un horno á causa del ardor del hambre.
- 11
Violaron á las mujeres en Sión, á las vírgenes en las ciudades de Judá.
- 12
A los príncipes colgaron por su mano; no respetaron el rostro de los viejos.
- 13
Llevaron los mozos á moler, y los muchachos desfallecieron en la leña.
- 14
Los ancianos cesaron de la puerta, los mancebos de sus canciones.
- 15
Cesó el gozo de nuestro corazón; nuestro corro se tornó en luto.
- 16
Cayó la corona de nuestra cabeza: ¡ay ahora de nosotros! porque pecamos.
- 17
Por esto fué entristecido nuestro corazón, por esto se entenebrecieron nuestros ojos:
- 18
Por el monte de Sión que está asolado; zorras andan en él.
- 19
Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre: tu trono de generación en generación.
- 20
¿Por qué te olvidarás para siempre de nosotros, y nos dejarás por largos días?
- 21
Vuélvenos, oh Jehová, á ti, y nos volveremos: renueva nuestros días como al principio.
- 22
Porque repeliendo nos has desechado; te has airado contra nosotros en gran manera.
Un final dejado abierto
Frente a toda la ruina, el versículo 19 afirma lo que no ha caído: tú, SEÑOR, permaneces para siempre, y tu trono de generación en generación. Ese trono eterno se vuelve el fundamento de la súplica del v.21: ser vueltos y renovados como en los días antiguos.
Pero el libro no cierra en resolución. El último versículo admite que Dios los ha desechado del todo y está muy airado, dejando sin respuesta la oración del v.21. El lamento termina todavía esperando.
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