RV1909

Levítico 19

El capítulo más citado de Levítico, y el más misceláneo. Bajo un solo lema, "seréis santos, porque santo soy yo" (v2), reúne el sábado, honrar a los padres, dejar el rebusco para el pobre (v9-10), el salario justo, los tribunales rectos, y el mandato de amar al prójimo como a uno mismo (v18). No busque un tema único. Observe más bien cómo culto, campo, comercio y palabra se tratan todos como lugares donde la santidad se practica o se profana, puntuados una y otra vez por "Yo Jehová".

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Levítico 19 (RV1909)
  1. 1

    Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:

  2. 2

    Habla á toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.

  3. 3

    Cada uno temerá á su madre y á su padre, y mis sábados guardaréis: Yo Jehová vuestro Dios.

  4. 4

    No os volveréis á los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición: Yo Jehová vuestro Dios.

  5. 5

    Y cuando sacrificareis sacrificio de paces á Jehová, de vuestra voluntad lo sacrificaréis.

  6. 6

    Será comido el día que lo sacrificareis, y el siguiente día: y lo que quedare para el tercer día, será quemado en el fuego.

  7. 7

    Y si se comiere el día tercero, será abominación; no será acepto:

  8. 8

    Y el que lo comiere, llevará su delito, por cuanto profanó lo santo de Jehová; y la tal persona será cortada de sus pueblos.

  9. 9

    Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu haza, ni espigarás tu tierra segada.

  10. 10

    Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás los granos caídos de tu viña; para el pobre y para el extranjero los dejarás: Yo Jehová vuestro Dios.

  11. 11

    No hurtaréis, y no engañaréis, ni mentiréis ninguno á su prójimo.

  12. 12

    Y no juraréis en mi nombre con mentira, ni profanarás el nombre de tu Dios: Yo Jehová.

  13. 13

    No oprimirás á tu prójimo, ni le robarás. No se detendrá el trabajo del jornalero en tu casa hasta la mañana.

  14. 14

    No maldigas al sordo, y delante del ciego no pongas tropiezo, mas tendrás temor de tu Dios: Yo Jehová.

  15. 15

    No harás agravio en el juicio: no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás á tu prójimo.

  16. 16

    No andarás chismeando en tus pueblos. No te pondrás contra la sangre de tu prójimo: Yo Jehová.

  17. 17

    No aborrecerás á tu hermano en tu corazón: ingenuamente reprenderás á tu prójimo, y no consentirás sobre él pecado.

  18. 18

    No te vengarás, ni guardarás rencor á los hijos de tu pueblo: mas amarás á tu prójimo como á ti mismo: Yo Jehová.

  19. 19

    Mis estatutos guardaréis. A tu animal no harás ayuntar para misturas; tu haza no sembrarás con mistura de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de diversas cosas.

  20. 20

    Y cuando un hombre tuviere cópula con mujer, y ella fuere sierva desposada con alguno, y no estuviere rescatada, ni le hubiere sido dada libertad, ambos serán azotados: no morirán, por cuanto ella no es libre.

  21. 21

    Y él traerá á Jehová, á la puerta del tabernáculo del testimonio, un carnero en expiación por su culpa.

  22. 22

    Y con el carnero de la expiación lo reconciliará el sacerdote delante de Jehová, por su pecado que cometió: y se le perdonará su pecado que ha cometido.

  23. 23

    Y cuando hubiereis entrado en la tierra, y plantareis todo árbol de comer, quitaréis su prepucio, lo primero de su fruto: tres años os será incircunciso: su fruto no se comerá.

  24. 24

    Y el cuarto año todo su fruto será santidad de loores á Jehová.

  25. 25

    Mas al quinto año comeréis el fruto de él, para que os haga crecer su fruto: Yo Jehová vuestro Dios.

  26. 26

    No comeréis cosa alguna con sangre. No seréis agoreros, ni adivinaréis.

  27. 27

    No cortaréis en redondo las extremidades de vuestras cabezas, ni dañarás la punta de tu barba.

  28. 28

    Y no haréis rasguños en vuestra carne por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna: Yo Jehová.

  29. 29

    No contaminarás tu hija haciéndola fornicar: porque no se prostituya la tierra, y se hincha de maldad.

  30. 30

    Mis sábados guardaréis, y mi santuario tendréis en reverencia: Yo Jehová.

  31. 31

    No os volváis á los encantadores y á los adivinos: no los consultéis ensuciándoos con ellos: Yo Jehová vuestro Dios.

  32. 32

    Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor: Yo Jehová.

  33. 33

    Y cuando el extranjero morare contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis.

  34. 34

    Como á un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como á ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.

  35. 35

    No hagáis agravio en juicio, en medida de tierra, ni en peso, ni en otra medida.

  36. 36

    Balanzas justas, pesas justas, epha justo, é hin justo tendréis: Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto.

  37. 37

    Guardad pues todos mis estatutos, y todos mis derechos, y ponedlos por obra: Yo Jehová.

Santidad repartida por la vida común

El capítulo mezcla a propósito lo que nosotros separaríamos. Reglas rituales (el sacrificio sobrante al tercer día, v6-7) están junto a la ética social (no maldecir al sordo ni poner tropiezo al ciego, v14; balanzas y pesas justas, v35-36). La santidad no se encierra en el santuario: llega al borde del campo y a la balanza del mercader.

El centro alto es el versículo 18: "amarás á tu prójimo como á ti mismo", puesto justo tras la prohibición del rencor y la venganza, y unido después al mismo amor mandado hacia el extranjero que reside entre ustedes (v34).

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