RV1909
Lucas 8
Lucas menciona a las mujeres que sostenían la misión —María Magdalena, Juana, Susana— antes de la parábola del sembrador y su explicación privada: la semilla es la palabra de Dios, y cuatro terrenos muestran por qué arraiga o no. Luego, una lámpara sobre el candelero y una familia redefinida: los que oyen y hacen. Siguen cuatro actos de poder seguidos: una tormenta calmada, Legión enviado a los cerdos, una mujer con flujo de sangre sanada al tocarlo, y la hija muerta de Jairo resucitada.
- 1
Y ACONTECIÓ después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,
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Y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios,
- 3
Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas.
- 4
Y como se juntó una grande compañía, y los que estaban en cada ciudad vinieron á él, dijo por una parábola:
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Uno que sembraba, salió á sembrar su simiente; y sembrando, una parte cayó junto al camino, y fué hollada; y las aves del cielo la comieron.
- 6
Y otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad.
- 7
Y otra parte cayó entre las espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron.
- 8
Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando fué nacida, llevó fruto á ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oídos para oir, oiga.
- 9
Y sus discípulos le preguntaron, diciendo, qué era esta parábola.
- 10
Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas á los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.
- 11
Es pues ésta la parábola: La simiente es la palabra de Dios.
- 12
Y los de junto al camino, éstos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazón, porque no crean y se salven.
- 13
Y los de sobre la piedra, son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; mas éstos no tienen raíces; que á tiempo creen, y en el tiempo de la tentación se apartan.
- 14
Y la que cayó entre las espinas, éstos son los que oyeron; mas yéndose, son ahogados de los cuidados y de las riquezas y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto.
- 15
Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia.
- 16
Ninguno que enciende la antorcha la cubre con vasija, ó la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran vean la luz.
- 17
Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida, que no haya de ser entendida, y de venir á luz.
- 18
Mirad pues cómo oís; porque á cualquiera que tuviere, le será dado; y á cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado.
- 19
Y vinieron á él su madre y hermanos; y no podían llegar á él por causa de la multitud.
- 20
Y le fué dado aviso, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera, que quieren verte.
- 21
El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la ejecutan.
- 22
Y aconteció un día que él entró en un barco con sus discípulos, y les dijo: Pasemos á la otra parte del lago. Y partieron.
- 23
Pero mientras ellos navegaban, él se durmió. Y sobrevino una tempestad de viento en el lago; y henchían de agua , y peligraban.
- 24
Y llegándose á él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y despertado él, increpó al viento y á la tempestad del agua; y cesaron, y fué hecha bonanza.
- 25
Y les dijo: ¿Qué es de vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, diciendo los unos á los otros: ¿Quién es éste, que aun á los vientos y al agua manda, y le obedecen?
- 26
Y navegaron á la tierra de los Gadarenos, que está delante de Galilea.
- 27
Y saliendo él á tierra, le vino al encuentro de la ciudad un hombre que tenía demonios ya de mucho tiempo; y no vestía vestido, ni estaba en casa, sino por los sepulcros.
- 28
El cual, como vió á Jesús, exclamó y se postró delante de él, y dijo á gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes.
- 29
(Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre: porque ya de mucho tiempo le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones, era agitado del demonio por los desiertos.)
- 30
Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.
- 31
Y le rogaban que no les mandase ir al abismo.
- 32
Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó.
- 33
Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato se arrojó de un despeñadero en el lago, y ahogóse.
- 34
Y los pastores, como vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por las heredades.
- 35
Y salieron á ver lo que había acontecido; y vinieron á Jesús, y hallaron sentado al hombre de quien habían salido los demonios, vestido, y en su juicio, á los pies de Jesús; y tuvieron miedo.
- 36
Y les contaron los que lo habían visto, cómo había sido salvado aquel endemoniado.
- 37
Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos alrededor, le rogaron que se fuese de ellos; porque tenían gran temor. Y él, subiendo en el barco, volvióse.
- 38
Y aquel hombre, de quien habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo:
- 39
Vuélvete á tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fué, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.
- 40
Y aconteció que volviendo Jesús, recibióle la gente; porque todos le esperaban.
- 41
Y he aquí un varón, llamado Jairo, y que era príncipe de la sinagoga, vino, y cayendo á los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;
- 42
Porque tenía una hija única, como de doce años, y ella se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la compañía.
- 43
Y una mujer, que tenía flujo de sangre hacía ya doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y por ninguno había podido ser curada,
- 44
Llegándose por las espaldas, tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre.
- 45
Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la compañía te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?
- 46
Y Jesús dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí.
- 47
Entonces, como la mujer vió que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana.
- 48
Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz.
- 49
Estando aún él hablando, vino uno del príncipe de la sinagoga á decirle: Tu hija es muerta, no des trabajo al Maestro.
- 50
Y oyéndolo Jesús, le respondió: No temas: cree solamente, y será salva.
- 51
Y entrado en casa, no dejó entrar á nadie consigo, sino á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y al padre y á la madre de la moza.
- 52
Y lloraban todos, y la plañían. Y él dijo: No lloréis; no es muerta, sino que duerme.
- 53
Y hacían burla de él, sabiendo que estaba muerta.
- 54
Mas él, tomándola de la mano, clamó, diciendo: Muchacha, levántate.
- 55
Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego: y él mandó que le diesen de comer.
- 56
Y sus padres estaban atónitos; á los cuales él mandó, que á nadie dijesen lo que había sido hecho.
- 1
Logo depois, ele andava por cidades e aldeias, pregando e trazendo as boas novas do Reino de Deus. Com ele estavam os doze,
- 2
e certas mulheres que haviam sido curadas de espíritos malignos e enfermidades: Maria, chamada Madalena, da qual haviam saído sete demônios;
- 3
e Joana, mulher de Cuza, administrador de Herodes; Susana; e muitas outras que os serviam com os seus bens.
- 4
Quando uma grande multidão se reuniu e pessoas de todas as cidades vinham a ele, ele falou por meio de uma parábola:
- 5
“O semeador saiu a semear a sua semente. Enquanto semeava, uma parte caiu à beira do caminho, e foi pisada, e as aves do céu a devoraram.
- 6
Outra parte caiu sobre a pedra e, assim que cresceu, secou, porque não tinha umidade.
- 7
Outra caiu no meio dos espinhos, e os espinhos cresceram com ela e a sufocaram.
- 8
Outra caiu em boa terra, cresceu e produziu fruto a cem por um.” Dizendo estas coisas, ele exclamou: “Quem tem ouvidos para ouvir, ouça!”
- 9
Então os seus discípulos lhe perguntaram: “O que significa esta parábola?”
- 10
Ele disse: “A vocês é dado conhecer os mistérios do Reino de Deus, mas aos outros é dado em parábolas, para que 'vendo, não vejam, e ouvindo, não entendam.'
- 11
“A parábola é esta: A semente é a palavra de Deus.
- 12
Os que estão à beira do caminho são os que ouvem; então vem o diabo e tira a palavra do coração deles, para que não creiam e sejam salvos.
- 13
Os que estão sobre a pedra são os que, ouvindo, recebem a palavra com alegria; mas estes não têm raiz. Eles creem por algum tempo, e na hora da tentação se desviam.
- 14
A que caiu entre os espinhos, estes são os que ouviram, e, seguindo o seu caminho, são sufocados pelas preocupações, riquezas e prazeres da vida; e não dão fruto que amadureça.
- 15
Mas a que caiu em boa terra, estes são os que, com um coração honesto e bom, tendo ouvido a palavra, a retêm firmemente, e produzem fruto com perseverança.
- 16
“Ninguém, depois de acender uma candeia, a cobre com um recipiente ou a coloca debaixo de uma cama; mas a coloca num suporte, para que os que entram vejam a luz.
- 17
Pois não há nada oculto que não venha a ser revelado, nem nada em segredo que não venha a ser conhecido e trazido à luz.
- 18
Portanto, prestem atenção em como vocês ouvem. Pois a quem tem, lhe será dado; e a quem não tem, até o que pensa ter lhe será tirado.”
- 19
A mãe e os irmãos dele vieram até ele, e não conseguiam se aproximar dele por causa da multidão.
- 20
Algumas pessoas lhe disseram: “Tua mãe e teus irmãos estão lá fora, desejando te ver.”
- 21
Mas ele lhes respondeu: “Minha mãe e meus irmãos são estes que ouvem a palavra de Deus e a praticam.”
- 22
Aconteceu que, num daqueles dias, ele entrou num barco, ele e os seus discípulos, e disse-lhes: “Vamos passar para o outro lado do lago.” Então eles partiram.
- 23
Mas, enquanto navegavam, ele adormeceu. Uma tempestade de vento desceu sobre o lago, e o barco estava se enchendo de água, colocando-os em perigo.
- 24
Eles se aproximaram dele e o acordaram, dizendo: “Mestre, Mestre, estamos perecendo!” Ele acordou e repreendeu o vento e a fúria da água; então eles cessaram, e houve calmaria.
- 25
Ele lhes disse: “Onde está a fé de vocês?” Com medo, eles se admiraram, dizendo uns aos outros: “Quem é este, então, que comanda até os ventos e a água, e eles lhe obedecem?”
- 26
Então eles chegaram à região dos gadarenos, que fica em frente à Galileia.
- 27
Quando Jesus desceu em terra, um certo homem da cidade, que tinha demônios há muito tempo, veio ao seu encontro. Ele não vestia roupas e não morava em uma casa, mas nos sepulcros.
- 28
Quando ele viu Jesus, gritou e prostrou-se diante dele, e com voz forte disse: “O que tenho eu contigo, Jesus, Filho do Deus Altíssimo? Eu te imploro, não me atormentes!”
- 29
Pois Jesus estava ordenando que o espírito imundo saísse do homem. Pois o espírito imundo muitas vezes havia se apoderado do homem. Ele era mantido sob guarda e preso com correntes e grilhões. Quebrando as amarras, ele era impelido pelo demônio para o deserto.
- 30
Jesus lhe perguntou: “Qual é o seu nome?” Ele disse: “Legião”, pois muitos demônios haviam entrado nele.
- 31
Eles lhe imploravam que não lhes ordenasse ir para o abismo.
- 32
Ora, havia ali uma manada de muitos porcos pastando no monte, e eles lhe imploraram que lhes permitisse entrar neles. Então ele lhes permitiu.
- 33
Os demônios saíram do homem e entraram nos porcos, e a manada precipitou-se pelo despenhadeiro para dentro do lago e se afogou.
- 34
Quando os que os cuidavam viram o que havia acontecido, fugiram e anunciaram isso na cidade e nos campos.
- 35
As pessoas saíram para ver o que havia acontecido. Elas vieram a Jesus e encontraram o homem de quem os demônios haviam saído, sentado aos pés de Jesus, vestido e em perfeito juízo; e ficaram com medo.
- 36
Os que viram isso lhes contaram como aquele que havia sido possesso por demônios foi curado.
- 37
Todo o povo da região vizinha dos gadarenos pediu-lhe que se retirasse deles, pois estavam com muito medo. Então ele entrou no barco e voltou.
- 38
Mas o homem de quem os demônios haviam saído implorava para ir com ele, mas Jesus o despediu, dizendo:
- 39
“Volte para a sua casa e anuncie as grandes coisas que Deus fez por você.” Ele seguiu o seu caminho, proclamando por toda a cidade as grandes coisas que Jesus havia feito por ele.
- 40
Quando Jesus voltou, a multidão o recebeu com alegria, pois todos estavam esperando por ele.
- 41
Eis que veio um homem chamado Jairo. Ele era um dos líderes da sinagoga. Ele se prostrou aos pés de Jesus e lhe implorou que fosse à sua casa,
- 42
pois ele tinha uma filha unigênita , de cerca de doze anos de idade, e ela estava morrendo. Mas, enquanto ele ia, as multidões o apertavam.
- 43
Uma mulher que tinha um fluxo de sangue havia doze anos, que tinha gasto todo o seu sustento com médicos e não pôde ser curada por nenhum deles,
- 44
aproximou-se por trás dele e tocou na orla do seu manto. Imediatamente o seu fluxo de sangue parou.
- 45
Jesus disse: “Quem me tocou?” Como todos negassem, Pedro e os que estavam com ele disseram: “Mestre, as multidões te apertam e te empurram, e tu dizes: 'Quem me tocou?' ”
- 46
Mas Jesus disse: “Alguém me tocou, pois eu percebi que de mim saiu poder.”
- 47
Quando a mulher viu que não tinha passado despercebida, ela veio tremendo; e, prostrando-se diante dele, declarou-lhe na presença de todo o povo o motivo pelo qual o havia tocado, e como fora curada imediatamente.
- 48
Ele lhe disse: “Filha, tenha ânimo. A sua fé a curou. Vá em paz.”
- 49
Enquanto ele ainda falava, chegou alguém da casa do líder da sinagoga, dizendo-lhe: “Sua filha está morta. Não incomode o Mestre.”
- 50
Mas Jesus, ouvindo isso, respondeu-lhe: “Não tenha medo. Apenas creia, e ela será curada.”
- 51
Quando ele chegou à casa, não permitiu que ninguém entrasse, exceto Pedro, João, Tiago, o pai da criança e a mãe dela.
- 52
Todos estavam chorando e lamentando por ela, mas ele disse: “Não chorem. Ela não está morta, mas dormindo.”
- 53
Eles zombavam dele, sabendo que ela estava morta.
- 54
Mas ele os colocou todos para fora, e tomando-a pela mão, chamou-a, dizendo: “Menina, levante-se!”
- 55
O espírito dela retornou, e ela se levantou imediatamente. Ele ordenou que lhe dessem algo para comer.
- 56
Os pais dela ficaram maravilhados, mas ele lhes ordenou que não contassem a ninguém o que havia acontecido.
Dos hijas, doce años
Lucas encaja una sanidad dentro de otra. Jairo ruega por su hija de doce años que agoniza (v.42); en el camino, una mujer con flujo de sangre por doce años toca el borde del manto de Jesús y queda sana entre el gentío. "¿Quién me tocó?" detiene todo (v.45). Llega aviso de que la niña murió, pero Jesús sigue y llama: "¡Muchacha, levántate!", convirtiendo la demora en resurrección.
Capas de contexto
Déjalas cerradas por defecto y ábrelas solo cuando quieras más contexto.
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