RV1909
Lucas 8
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- 1
Y ACONTECIÓ después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,
- 2
Y algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios,
- 3
Y Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas.
- 4
Y como se juntó una grande compañía, y los que estaban en cada ciudad vinieron á él, dijo por una parábola:
- 5
Uno que sembraba, salió á sembrar su simiente; y sembrando, una parte cayó junto al camino, y fué hollada; y las aves del cielo la comieron.
- 6
Y otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad.
- 7
Y otra parte cayó entre las espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron.
- 8
Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando fué nacida, llevó fruto á ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oídos para oir, oiga.
- 9
Y sus discípulos le preguntaron, diciendo, qué era esta parábola.
- 10
Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas á los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.
- 11
Es pues ésta la parábola: La simiente es la palabra de Dios.
- 12
Y los de junto al camino, éstos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazón, porque no crean y se salven.
- 13
Y los de sobre la piedra, son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; mas éstos no tienen raíces; que á tiempo creen, y en el tiempo de la tentación se apartan.
- 14
Y la que cayó entre las espinas, éstos son los que oyeron; mas yéndose, son ahogados de los cuidados y de las riquezas y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto.
- 15
Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia.
- 16
Ninguno que enciende la antorcha la cubre con vasija, ó la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran vean la luz.
- 17
Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida, que no haya de ser entendida, y de venir á luz.
- 18
Mirad pues cómo oís; porque á cualquiera que tuviere, le será dado; y á cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado.
- 19
Y vinieron á él su madre y hermanos; y no podían llegar á él por causa de la multitud.
- 20
Y le fué dado aviso, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera, que quieren verte.
- 21
El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la ejecutan.
- 22
Y aconteció un día que él entró en un barco con sus discípulos, y les dijo: Pasemos á la otra parte del lago. Y partieron.
- 23
Pero mientras ellos navegaban, él se durmió. Y sobrevino una tempestad de viento en el lago; y henchían de agua , y peligraban.
- 24
Y llegándose á él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y despertado él, increpó al viento y á la tempestad del agua; y cesaron, y fué hecha bonanza.
- 25
Y les dijo: ¿Qué es de vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, diciendo los unos á los otros: ¿Quién es éste, que aun á los vientos y al agua manda, y le obedecen?
- 26
Y navegaron á la tierra de los Gadarenos, que está delante de Galilea.
- 27
Y saliendo él á tierra, le vino al encuentro de la ciudad un hombre que tenía demonios ya de mucho tiempo; y no vestía vestido, ni estaba en casa, sino por los sepulcros.
- 28
El cual, como vió á Jesús, exclamó y se postró delante de él, y dijo á gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes.
- 29
(Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre: porque ya de mucho tiempo le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones, era agitado del demonio por los desiertos.)
- 30
Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.
- 31
Y le rogaban que no les mandase ir al abismo.
- 32
Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó.
- 33
Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato se arrojó de un despeñadero en el lago, y ahogóse.
- 34
Y los pastores, como vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por las heredades.
- 35
Y salieron á ver lo que había acontecido; y vinieron á Jesús, y hallaron sentado al hombre de quien habían salido los demonios, vestido, y en su juicio, á los pies de Jesús; y tuvieron miedo.
- 36
Y les contaron los que lo habían visto, cómo había sido salvado aquel endemoniado.
- 37
Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos alrededor, le rogaron que se fuese de ellos; porque tenían gran temor. Y él, subiendo en el barco, volvióse.
- 38
Y aquel hombre, de quien habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo:
- 39
Vuélvete á tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fué, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.
- 40
Y aconteció que volviendo Jesús, recibióle la gente; porque todos le esperaban.
- 41
Y he aquí un varón, llamado Jairo, y que era príncipe de la sinagoga, vino, y cayendo á los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;
- 42
Porque tenía una hija única, como de doce años, y ella se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la compañía.
- 43
Y una mujer, que tenía flujo de sangre hacía ya doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y por ninguno había podido ser curada,
- 44
Llegándose por las espaldas, tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre.
- 45
Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la compañía te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?
- 46
Y Jesús dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí.
- 47
Entonces, como la mujer vió que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana.
- 48
Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz.
- 49
Estando aún él hablando, vino uno del príncipe de la sinagoga á decirle: Tu hija es muerta, no des trabajo al Maestro.
- 50
Y oyéndolo Jesús, le respondió: No temas: cree solamente, y será salva.
- 51
Y entrado en casa, no dejó entrar á nadie consigo, sino á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y al padre y á la madre de la moza.
- 52
Y lloraban todos, y la plañían. Y él dijo: No lloréis; no es muerta, sino que duerme.
- 53
Y hacían burla de él, sabiendo que estaba muerta.
- 54
Mas él, tomándola de la mano, clamó, diciendo: Muchacha, levántate.
- 55
Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego: y él mandó que le diesen de comer.
- 56
Y sus padres estaban atónitos; á los cuales él mandó, que á nadie dijesen lo que había sido hecho.
- 1
Logo depois, ele percorreu cidades e aldeias, pregando e trazendo as boas novas do Reino de Deus. Com ele estavam os doze,
- 2
e certas mulheres que haviam sido curadas de espíritos malignos e enfermidades: Maria que se chamava Madalena, de quem sete demônios haviam saído;
- 3
e Joana, a esposa de Chuzas, mordomo de Herodes; Susana; e muitas outras que as serviram de seus bens.
- 4
Quando uma grande multidão se reuniu e pessoas de todas as cidades vinham até ele, ele falou por meio de uma parábola:
- 5
“O fazendeiro saiu para semear sua semente. Enquanto semeava, algumas caíram ao longo da estrada, e foi pisoteada, e as aves do céu a devoraram.
- 6
Outras sementes caíram sobre a rocha e, assim que cresceram, murcharam, porque não tinham umidade.
- 7
Outras caíram no meio dos espinhos, e os espinhos cresceram com ela e a sufocaram.
- 8
Outras caíram no bom terreno e cresceram e produziram cem vezes mais frutos”. Ao dizer estas coisas, ele gritou: “Aquele que tem ouvidos para ouvir, que ouça!
- 9
Então seus discípulos lhe perguntaram: “O que significa esta parábola”?
- 10
Ele disse: “A você é dado conhecer os mistérios do Reino de Deus, mas ao resto é dado em parábolas, que 'vendo eles podem não ver, e ouvindo eles podem não entender'.
- 11
“Agora a parábola é esta: A semente é a palavra de Deus.
- 12
Aqueles ao longo do caminho são aqueles que ouvem; então o diabo vem e tira a palavra de seu coração, para que não acreditem e sejam salvos.
- 13
Aqueles que estão na rocha são aqueles que, quando ouvem, recebem a palavra com alegria; mas estes não têm raiz. Eles acreditam por um tempo, e depois caem no tempo da tentação.
- 14
O que caiu entre os espinhos, estes são aqueles que ouviram, e ao seguirem seu caminho são sufocados com cuidados, riquezas e prazeres da vida; e não trazem nenhum fruto à maturidade.
- 15
Aqueles que estão em bom estado, são aqueles que com um coração honesto e bom, tendo ouvido a palavra, seguram-na com força e produzem frutos com perseverança.
- 16
“Ninguém, quando tiver acendido uma lâmpada, a cobre com um recipiente ou a coloca debaixo de uma cama; mas a coloca em um suporte, para que aqueles que entram possam ver a luz.
- 17
Pois nada está escondido que não será revelado, nem nada secreto que não seja conhecido e que não venha à luz.
- 18
Tenha cuidado, portanto, como você ouve. Pois quem tem, a ele será dado; e quem não tem, a ele será tirado até mesmo aquilo que pensa ter”.
- 19
Sua mãe e seus irmãos vieram até ele, e não puderam se aproximar dele para a multidão.
- 20
Algumas pessoas lhe disseram: “Sua mãe e seus irmãos estão lá fora, desejosos de vê-lo”.
- 21
Mas ele lhes respondeu: “Minha mãe e meus irmãos são estes que ouvem a palavra de Deus e a fazem”.
- 22
Agora, em um desses dias, ele entrou em um barco, ele e seus discípulos, e disse-lhes: “Vamos para o outro lado do lago”. Então eles partiram.
- 23
Mas quando eles navegaram, ele adormeceu. Uma tempestade de vento caiu sobre o lago, e eles estavam tomando quantidades perigosas de água.
- 24
Eles vieram até ele e o acordaram, dizendo: “Mestre, Mestre, estamos morrendo!”. Ele acordou e repreendeu o vento e a fúria da água; depois cessaram, e estava tudo calmo.
- 25
Ele disse a eles: “Onde está sua fé?” Com medo, eles se maravilharam, dizendo uns aos outros: “Quem é este então, que ele comanda até os ventos e a água, e eles lhe obedecem?”.
- 26
Então eles chegaram ao país dos gadarenos, que é o oposto da Galiléia.
- 27
Quando Jesus pisou em terra, um certo homem saiu da cidade e teve demônios por um longo tempo o encontrou. Ele não usava roupas e não vivia em uma casa, mas nos túmulos.
- 28
Quando viu Jesus, gritou e caiu diante dele, e com uma voz alta disse: “O que eu tenho a ver com você, Jesus, seu Filho do Deus Altíssimo? Eu te imploro, não me atormentes”!
- 29
Pois Jesus estava ordenando que o espírito impuro saísse do homem. Pois o espírito impuro havia muitas vezes apreendido o homem. Ele era mantido sob guarda e amarrado com correntes e grilhões. Quebrando os laços, ele foi levado pelo demônio para o deserto.
- 30
Jesus lhe perguntou: “Qual é o seu nome?” Ele disse, “Legião”, pois muitos demônios haviam entrado nele.
- 31
Eles lhe imploraram que ele não os mandasse entrar no abismo.
- 32
Agora havia um rebanho de muitos porcos alimentando-se na montanha, e eles lhe imploravam que permitisse que eles entrassem naqueles. Então ele permitiu que eles entrassem.
- 33
Os demônios saíram do homem e entraram nos porcos, e o rebanho correu pela margem íngreme para o lago e foram afogados.
- 34
Quando aqueles que os alimentaram viram o que havia acontecido, fugiram e o contaram na cidade e no campo.
- 35
As pessoas saíram para ver o que tinha acontecido. Vieram até Jesus e encontraram o homem de quem os demônios tinham saído, sentados aos pés de Jesus, vestidos e em seu perfeito juízo; e ficaram com medo.
- 36
Aqueles que o viram disseram-lhes como aquele que havia sido possuído por demônios foi curado.
- 37
Todas as pessoas do país vizinho dos gadarenos pediram-lhe que se afastasse deles, pois eles tinham muito medo. Então, ele entrou no barco e voltou.
- 38
Mas o homem de quem os demônios haviam saído implorou-lhe que fosse com ele, mas Jesus o mandou embora, dizendo:
- 39
“Volte para sua casa e declare que grandes coisas Deus fez por você”. Ele seguiu seu caminho, proclamando por toda a cidade as grandes coisas que Jesus tinha feito por ele.
- 40
Quando Jesus voltou, a multidão o recebeu, pois todos estavam esperando por ele.
- 41
Eis que chegou um homem chamado Jairus. Ele era um dos chefes da sinagoga. Ele caiu aos pés de Jesus e implorou-lhe que entrasse em sua casa,
- 42
pois ele tinha uma filha única, cerca de doze anos de idade, e ela estava morrendo. Mas enquanto ele ia, as multidões pressionavam contra ele.
- 43
Uma mulher que teve um fluxo de sangue durante doze anos, que havia gasto toda sua vida com médicos e não podia ser curada por nenhum,
- 44
veio atrás dele e tocou a franja de seu manto. Imediatamente, o fluxo de seu sangue parou.
- 45
Jesus disse: “Quem me tocou?” Quando todos negaram, Peter e os que estavam com ele disseram: “Mestre, as multidões te pressionam e empurram, e tu dizes: 'Quem me tocou?
- 46
Mas Jesus disse: “Alguém me tocou, pois eu percebi que o poder saiu de mim”.
- 47
Quando a mulher viu que não estava escondida, ela veio tremendo; e caindo diante dele declarou-lhe, na presença de todas as pessoas, a razão pela qual ela havia tocado nele, e como ela foi curada imediatamente.
- 48
Ele disse a ela: “Filha, anime-se. Sua fé a fez bem. Vá em paz”.
- 49
Enquanto ele ainda falava, veio um do governante da casa da sinagoga, dizendo-lhe: “Sua filha está morta”. Não incomode o Professor”.
- 50
Mas Jesus, ouvindo-o, respondeu-lhe: “Não tenha medo”. Apenas acredite, e ela será curada”.
- 51
Quando chegou à casa, ele não permitiu a entrada de ninguém, exceto Peter, John, James, o pai da criança, e sua mãe.
- 52
Todos a choravam e choravam, mas ele disse: “Não chore. Ela não está morta, mas dormindo”.
- 53
Eles estavam ridicularizando-o, sabendo que ela estava morta.
- 54
Mas ele os colocou todos lá fora, e tomando-a pela mão, ele chamou, dizendo: “Criança, levanta-te!
- 55
O espírito dela voltou, e ela se levantou imediatamente. Ele ordenou que algo fosse dado a ela para comer.
- 56
Os pais dela ficaram espantados, mas ele ordenou que não contassem a ninguém o que havia sido feito.
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