RV1909
Marcos 15
Al amanecer el concilio entrega a Jesús a Pilato, que se maravilla de su silencio. La multitud, incitada, pide en su lugar a Barrabás y grita "¡Crucifícale!" Los soldados lo burlan con manto de púrpura y corona de espinas; Simón de Cirene lleva la cruz al Gólgota. A la hora novena Jesús clama y muere, el velo del templo se rasga y un centurión lo confiesa. Note cómo el título "Rey de los Judíos" recorre el capítulo como acusación, burla y rótulo sobre la cruz.
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Y LUEGO por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron á Jesús atado, y le entregaron á Pilato.
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Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.
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Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban mucho.
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Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan.
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Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.
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Empero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.
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Y había uno, que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían hecho muerte en una revuelta.
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Y viniendo la multitud, comenzó á pedir hiciese como siempre les había hecho.
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Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos?
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Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes.
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Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron á la multitud, que les soltase antes á Barrabás.
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Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis Rey de los Judíos?
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Y ellos volvieron á dar voces: Crucifícale.
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Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale.
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Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó á Barrabás, y entregó á Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.
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Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es á saber, al Pretorio; y convocan toda la cohorte.
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Y le visten de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas,
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Comenzaron luego á saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos!
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Y le herían en la cabeza con una caña, y escupían en él, y le adoraban hincadas las rodillas.
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Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.
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Y cargaron á uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz.
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Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera.
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Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.
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Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.
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Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.
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Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS.
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Y crucificaron con él dos ladrones, uno á su derecha, y el otro á su izquierda.
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Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fué contado.
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Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas,
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Sálvate á ti mismo, y desciende de la cruz.
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Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos á otros, con los escribas: A otros salvó, á sí mismo no se puede salvar.
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El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban.
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Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.
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Y á la hora de nona, exclamó Jesús á gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
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Y oyéndole unos de los que estaban allí , decían: He aquí, llama á Elías.
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Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dió á beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías á quitarle.
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Mas Jesús, dando una grande voz, espiró.
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Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo.
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Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.
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Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;
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Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.
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Y cuando fué la tarde, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado,
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José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
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Y Pilato se maravilló que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurión, preguntóle si era ya muerto.
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Y enterado del centurión, dió el cuerpo á José:
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El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana: y le puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña; y revolvió una piedra á la puerta del sepulcro.
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Y María Magdalena, y María madre de José, miraban donde era puesto.
- 1
Logo de manhã, os principais sacerdotes, com os anciãos, os escribas e todo o conselho, realizaram uma deliberação, amarraram Jesus, o levaram e o entregaram a Pilatos.
- 2
Pilatos lhe perguntou: “Você é o Rei dos Judeus?” Ele respondeu: “Você o diz.”
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Os principais sacerdotes o acusavam de muitas coisas.
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Pilatos perguntou-lhe novamente: “Você não tem resposta? Veja de quantas coisas eles testemunham contra você!”
- 5
Mas Jesus não respondeu mais nada, de modo que Pilatos ficou admirado.
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Ora, na festa ele costumava soltar-lhes um prisioneiro, qualquer que eles pedissem.
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Havia um chamado Barrabás, preso com seus companheiros insurgentes, homens que na insurreição haviam cometido assassinato.
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A multidão, gritando alto, começou a pedir-lhe que fizesse como sempre lhes fazia.
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Pilatos lhes respondeu, dizendo: “Vocês querem que eu lhes solte o Rei dos Judeus?”
- 10
Pois ele percebia que os principais sacerdotes o haviam entregado por inveja.
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Mas os principais sacerdotes incitaram a multidão, para que em vez disso ele lhes soltasse Barrabás.
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Pilatos perguntou-lhes novamente: “O que então devo fazer com aquele a quem vocês chamam de Rei dos Judeus?”
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Eles gritaram novamente: “Crucifica-o!”
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Pilatos lhes disse: “Por quê? Que mal ele fez?” Mas eles gritaram ainda mais: “Crucifica-o!”
- 15
Pilatos, querendo agradar a multidão, soltou-lhes Barrabás, e entregou Jesus, depois de açoitá-lo, para ser crucificado.
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Os soldados o levaram para dentro do pátio, que é o Pretório; e reuniram toda a coorte.
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Eles o vestiram de púrpura; e tecendo uma coroa de espinhos, a colocaram nele.
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Começaram a saudá-lo: “Salve, Rei dos Judeus!”
- 19
Batiam-lhe na cabeça com um caniço e cuspiam nele, e dobrando os joelhos, prestavam-lhe homenagem.
- 20
Quando zombaram dele, tiraram-lhe o manto de púrpura e vestiram-lhe as suas próprias roupas. Eles o levaram para fora para crucificá-lo.
- 21
Eles obrigaram um homem que passava, vindo do campo, Simão de Cirene, pai de Alexandre e de Rufo, a ir com eles para carregar a sua cruz.
- 22
Levaram-no ao lugar chamado Gólgota, que, traduzido, é “O lugar da Caveira”.
- 23
Ofereceram-lhe vinho misturado com mirra para beber, mas ele não o tomou.
- 24
Ao crucificá-lo, repartiram entre si as suas roupas, lançando sortes sobre elas, para decidir o que cada um levaria.
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Era a terceira hora quando o crucificaram.
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A inscrição da sua acusação estava escrita acima dele: “O REI DOS JUDEUS”.
- 27
Com ele crucificaram dois ladrões, um à sua direita e outro à sua esquerda.
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Cumpriu-se a Escritura que diz: “Ele foi contado com os transgressores.”
- 29
Os que passavam o blasfemavam, balançando a cabeça e dizendo: “Ah! Você que destrói o templo e o edifica em três dias,
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salve a si mesmo, e desça da cruz!”
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Da mesma forma, também os principais sacerdotes, zombando entre si com os escribas, diziam: “Ele salvou os outros. A si mesmo não pode salvar.
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Que o Cristo, o Rei de Israel, desça agora da cruz, para que vejamos e creiamos nele.” Aqueles que foram crucificados com ele também o insultavam.
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Quando chegou a sexta hora , houve trevas sobre toda a terra até a nona hora.
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À nona hora, Jesus clamou em alta voz, dizendo: “Eloí, Eloí, lamá sabactâni?” que, traduzido, é: “Deus meu, Deus meu, por que me desamparaste?”
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Alguns dos que estavam ali, ouvindo isso, disseram: “Vejam, ele está chamando Elias.”
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Um deles correu e, enchendo uma esponja com vinagre, colocou-a num caniço e deu-lhe de beber, dizendo: “Deixem-no. Vejamos se Elias vem tirá-lo da cruz.”
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Jesus clamou em alta voz e entregou o espírito.
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O véu do templo rasgou-se em dois, de alto a baixo.
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Quando o centurião, que estava em frente a ele, viu que ele clamou assim e expirou, disse: “Verdadeiramente este homem era o Filho de Deus!”
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Havia também mulheres observando de longe, entre as quais estavam Maria Madalena, Maria, mãe de Tiago, o menor, e de José, e Salomé;
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as quais, quando ele estava na Galileia, o seguiam e o serviam; e muitas outras mulheres que subiram com ele para Jerusalém.
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Ao cair da tarde, por ser o Dia da Preparação, isto é, a véspera do sábado,
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chegou José de Arimateia, um membro proeminente do conselho, que também esperava o Reino de Deus. Ele entrou corajosamente à presença de Pilatos e pediu o corpo de Jesus.
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Pilatos ficou surpreso ao ouvir que ele já estava morto; e, chamando o centurião, perguntou-lhe se já fazia muito tempo que ele havia morrido.
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Quando se informou com o centurião, ele cedeu o corpo a José.
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Ele comprou um lençol de linho e, tirando-o da cruz, envolveu-o no lençol de linho e o colocou em um túmulo que havia sido escavado na rocha. Ele rolou uma pedra contra a porta do túmulo.
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Maria Madalena e Maria, mãe de José, viram onde ele foi colocado.
Un velo rasgado y la confesión de un romano
Dos cosas ocurren en el instante de la muerte (vv. 38-39). El velo del templo "se rasgó en dos, de alto á bajo," y el centurión que vio morir a Jesús dice: "Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios." En Marcos, el primer humano que lo nombra así junto a la cruz es un verdugo gentil, no un discípulo: la confesión con que abrió el libro la pronuncia ahora un extraño.
Capas de contexto
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