RV1909

Marcos 5

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  1. 1

    Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

  2. 2

    Y salido él del barco, luego le salió al encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,

  3. 3

    Que tenía domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;

  4. 4

    Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.

  5. 5

    Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose con las piedras.

  6. 6

    Y como vió á Jesús de lejos, corrió, y le adoró.

  7. 7

    Y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

  8. 8

    Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

  9. 9

    Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

  10. 10

    Y le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia.

  11. 11

    Y estaba allí cerca del monte una grande manada de puercos paciendo.

  12. 12

    Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.

  13. 13

    Y luego Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en la mar; los cuales eran como dos mil; y en la mar se ahogaron.

  14. 14

    Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que había acontecido.

  15. 15

    Y vienen á Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

  16. 16

    Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

  17. 17

    Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

  18. 18

    Y entrando él en el barco, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.

  19. 19

    Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

  20. 20

    Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él: y todos se maravillaban.

  21. 21

    Y pasando otra vez Jesús en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.

  22. 22

    Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies,

  23. 23

    Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.

  24. 24

    Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.

  25. 25

    Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,

  26. 26

    Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

  27. 27

    Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.

  28. 28

    Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.

  29. 29

    Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

  30. 30

    Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

  31. 31

    Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

  32. 32

    Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.

  33. 33

    Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

  34. 34

    Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.

  35. 35

    Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?

  36. 36

    Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.

  37. 37

    Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

  38. 38

    Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.

  39. 39

    Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.

  40. 40

    Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.

  41. 41

    Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.

  42. 42

    Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto.

  43. 43

    Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.

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