RV1909
Mateo 13
Jesús se sienta en una barca y enseña a la gente con una serie de parábolas sobre el reino de los cielos: el sembrador y las cuatro tierras, el trigo y la cizaña, el grano de mostaza, la levadura escondida, el tesoro, la perla y la red. Explica por qué habla así e interpreta dos de ellas a solas con los discípulos. Observe la separación que se repite al fin del siglo y el contraste entre el oído atento y el corazón endurecido que describió Isaías.
- 1
Y AQUEL día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto á la mar.
- 2
Y se allegaron á él muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba á la ribera.
- 3
Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió á sembrar.
- 4
Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino; y vinieron las aves, y la comieron.
- 5
Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía profundidad de tierra:
- 6
Mas en saliendo el sol, se quemó; y secóse, porque no tenía raíz.
- 7
Y parte cayó en espinas; y las espinas crecieron, y la ahogaron.
- 8
Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto, cuál á ciento, cuál á sesenta, y cuál á treinta.
- 9
Quien tiene oídos para oir, oiga.
- 10
Entonces, llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
- 11
Y él respondiendo, les dijo: Por que á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos; mas á ellos no es concedido.
- 12
Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
- 13
Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
- 14
De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no miraréis.
- 15
Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan: para que no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.
- 16
Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
- 17
Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron: y oir lo que oís, y no lo oyeron.
- 18
Oid, pues, vosotros la parábola del que siembra:
- 19
Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.
- 20
Y el que fué sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.
- 21
Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal: que venida la aflicción ó la persecución por la palabra, luego se ofende.
- 22
Y el que fué sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa.
- 23
Mas el que fué sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y el que lleva fruto: y lleva uno á ciento, y otro á sesenta, y otro á treinta.
- 24
Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra buena simiente en su campo:
- 25
Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fué.
- 26
Y como la hierba salió é hizo fruto, entonces apareció también la cizaña.
- 27
Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?
- 28
Y él les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la cojamos?
- 29
Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo.
- 30
Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.
- 31
Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:
- 32
El cual á la verdad es la más pequeña de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.
- 33
Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudo.
- 34
Todo esto habló Jesús por parábolas á las gentes, y sin parábolas no les hablaba:
- 35
Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca; rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo.
- 36
Entonces, despedidas las gentes, Jesús se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo.
- 37
Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre;
- 38
Y el campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo;
- 39
Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.
- 40
De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo.
- 41
Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad,
- 42
Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
- 43
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga.
- 44
Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
- 45
También el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que busca buenas perlas;
- 46
Que hallando una preciosa perla, fué y vendió todo lo que tenía, y la compró.
- 47
Asimismo el reino de los cielos es semejante á la red, que echada en la mar, coge de todas suertes de peces :
- 48
La cual estando llena, la sacaron á la orilla; y sentados, cogieron lo bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.
- 49
Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,
- 50
Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro y el crujir de dientes.
- 51
Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor.
- 52
Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos, es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
- 53
Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí.
- 54
Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?
- 55
¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?
- 56
¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?
- 57
Y se escandalizaban en él. Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su tierra y en su casa.
- 58
Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.
- 1
Naquele dia, Jesus saiu de casa e sentou-se à beira-mar.
- 2
Grandes multidões se reuniram ao seu redor, de modo que ele entrou num barco e sentou-se; e toda a multidão ficou em pé na praia.
- 3
Ele lhes falou muitas coisas por parábolas, dizendo: “Eis que o semeador saiu a semear.
- 4
Enquanto semeava, algumas sementes caíram à beira do caminho, e os pássaros vieram e as devoraram.
- 5
Outras caíram em solo rochoso, onde não havia muita terra, e logo brotaram, porque a terra não era profunda.
- 6
Mas, quando o sol nasceu, foram queimadas. E, porque não tinham raiz, secaram.
- 7
Outras caíram entre os espinhos. Os espinhos cresceram e as sufocaram.
- 8
Outras caíram em boa terra e deram fruto: algumas cem, outras sessenta e outras trinta vezes mais.
- 9
Aquele que tem ouvidos para ouvir, ouça.”
- 10
Os discípulos se aproximaram e lhe disseram: “Por que você fala a eles por parábolas?”
- 11
Ele lhes respondeu: “A vocês é dado conhecer os mistérios do Reino dos Céus, mas a eles não é dado.
- 12
Pois a quem tem, será dado, e terá em abundância; mas a quem não tem, até o que tem lhe será tirado.
- 13
Por isso eu lhes falo por parábolas, porque vendo, não veem, e ouvindo, não ouvem, nem entendem.
- 14
Neles se cumpre a profecia de Isaías, que diz: ‘Ouvindo, vocês ouvirão, e de modo algum entenderão; Vendo, vocês verão, e de modo algum perceberão;
- 15
pois o coração deste povo se tornou insensível, seus ouvidos são pesados para ouvir, e eles fecharam os seus olhos; para que não vejam com os olhos, ouçam com os ouvidos, entendam com o coração, e se convertam, e eu os cure.’
- 16
“Mas bem-aventurados são os olhos de vocês, porque veem; e os ouvidos de vocês, porque ouvem.
- 17
Pois eu lhes digo com toda a verdade que muitos profetas e justos desejaram ver as coisas que vocês veem, e não as viram; e ouvir as coisas que vocês ouvem, e não as ouviram.
- 18
“Ouçam, então, a parábola do semeador.
- 19
Quando alguém ouve a palavra do Reino e não a entende, o maligno vem e arrebata o que foi semeado em seu coração. Este é o que foi semeado à beira do caminho.
- 20
O que foi semeado em lugares rochosos, este é o que ouve a palavra e imediatamente a recebe com alegria;
- 21
contudo, ele não tem raiz em si mesmo, mas dura pouco tempo. Quando surge tribulação ou perseguição por causa da palavra, logo ele tropeça.
- 22
O que foi semeado entre os espinhos, este é o que ouve a palavra, mas as preocupações desta era e o engano das riquezas sufocam a palavra, e ele se torna infrutífero.
- 23
O que foi semeado na boa terra, este é o que ouve a palavra e a entende, que certamente dá fruto e produz, um a cem, outro a sessenta e outro a trinta por um.”
- 24
Ele lhes propôs outra parábola, dizendo: “O Reino dos Céus é semelhante a um homem que semeou boa semente em seu campo,
- 25
mas, enquanto os homens dormiam, seu inimigo veio e semeou joio no meio do trigo, e foi embora.
- 26
Mas, quando a planta brotou e produziu grãos, então o joio também apareceu.
- 27
Os servos do dono da casa se aproximaram e lhe disseram: ‘Senhor, o senhor não semeou boa semente em seu campo? De onde, então, veio este joio?’
- 28
“Ele lhes disse: ‘Um inimigo fez isso.’ “Os servos lhe perguntaram: ‘O senhor quer que vamos e o arranquemos?’
- 29
“Mas ele disse: ‘Não, para que não aconteça que, ao arrancar o joio, vocês arranquem também o trigo com ele.
- 30
Deixem ambos crescerem juntos até a colheita, e no tempo da colheita direi aos ceifeiros: “Primeiro, ajuntem o joio e amarrem-no em feixes para queimá-lo; mas recolham o trigo no meu celeiro.”’”
- 31
Ele lhes propôs outra parábola, dizendo: “O Reino dos Céus é semelhante a um grão de mostarda que um homem pegou e semeou em seu campo,
- 32
que, de fato, é a menor de todas as sementes. Mas, quando cresce, é maior do que as hortaliças e se torna uma árvore, de modo que as aves do céu vêm e se aninham em seus ramos.”
- 33
Ele lhes contou outra parábola: “O Reino dos Céus é semelhante ao fermento que uma mulher pegou e escondeu em três medidas de farinha, até que tudo ficasse levedado.”
- 34
Jesus falou todas essas coisas às multidões por parábolas; e sem parábolas, ele não lhes falava,
- 35
para que se cumprisse o que foi dito pelo profeta, que diz: “Abrirei a minha boca em parábolas; Proclamarei coisas ocultas desde a fundação do mundo.”
- 36
Então Jesus despediu as multidões e entrou em casa. Seus discípulos se aproximaram dele, dizendo: “Explique-nos a parábola do joio do campo.”
- 37
Ele lhes respondeu: “Aquele que semeia a boa semente é o Filho do Homem,
- 38
o campo é o mundo, as boas sementes são os filhos do Reino, e o joio são os filhos do maligno.
- 39
O inimigo que o semeou é o diabo. A colheita é o fim dos tempos, e os ceifeiros são os anjos.
- 40
Assim como o joio é colhido e queimado no fogo, assim será no fim desta era.
- 41
O Filho do Homem enviará os seus anjos, e eles ajuntarão do seu Reino tudo o que causa tropeço e os que praticam a iniquidade,
- 42
e os lançarão na fornalha de fogo. Ali haverá choro e ranger de dentes.
- 43
Então os justos brilharão como o sol no Reino de seu Pai. Aquele que tem ouvidos para ouvir, ouça.
- 44
“Novamente, o Reino dos Céus é semelhante a um tesouro escondido no campo, que um homem achou e escondeu. Em sua alegria, ele vai, vende tudo o que tem e compra aquele campo.
- 45
“Novamente, o Reino dos Céus é semelhante a um comerciante que busca pérolas finas,
- 46
que, tendo encontrado uma pérola de grande valor, foi, vendeu tudo o que tinha e a comprou.
- 47
“Novamente, o Reino dos Céus é semelhante a uma rede que foi lançada ao mar e apanhou peixes de toda espécie,
- 48
a qual, quando ficou cheia, os pescadores puxaram para a praia. Eles se sentaram e juntaram os bons em cestos, mas os ruins jogaram fora.
- 49
Assim será no fim do mundo. Os anjos virão e separarão os ímpios dentre os justos,
- 50
e os lançarão na fornalha de fogo. Ali haverá choro e ranger de dentes.”
- 51
Jesus lhes perguntou: “Vocês entenderam todas essas coisas?” Eles lhe responderam: “Sim, Senhor.”
- 52
Ele lhes disse: “Por isso, todo escriba que se tornou discípulo no Reino dos Céus é semelhante a um dono de casa que tira do seu tesouro coisas novas e velhas.”
- 53
Quando Jesus terminou essas parábolas, partiu dali.
- 54
Chegando à sua própria terra, ele os ensinava na sinagoga deles, de modo que ficavam maravilhados e diziam: “De onde este homem obteve esta sabedoria e estas obras poderosas?
- 55
Não é este o filho do carpinteiro? O nome de sua mãe não é Maria, e os seus irmãos não são Tiago, José, Simão e Judas?
- 56
Todas as suas irmãs não estão conosco? De onde, então, este homem obteve todas essas coisas?”
- 57
E eles se escandalizavam por causa dele. Mas Jesus lhes disse: “Um profeta não fica sem honra, a não ser em sua própria terra e em sua própria casa.”
- 58
E ele não fez muitas obras poderosas ali por causa da incredulidade deles.
Por qué parábolas, y una tierra que no oye
A los discípulos les es dado conocer los misterios; a los demás, las parábolas a la vez revelan y ocultan (vv. 10-17). Oír y ver sin entender cumple las palabras de Isaías sobre un pueblo endurecido.
El capítulo cierra en Nazaret. Conociendo a su familia por nombre, los vecinos se escandalizan, y él hace allí pocos milagros por la incredulidad de ellos (vv. 54-58).
Capas de contexto
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