RV1909

Mateo 16

En Cesarea de Filipo se responde por fin la pregunta que recorre todo el libro: Pedro declara que Jesús es "el Cristo, el Hijo del Dios viviente", y Jesús promete edificar su iglesia sobre esa confesión. Pero enseguida anuncia Jerusalén, el sufrimiento y la muerte, y al mismo Pedro lo reprende como "Satanás". Observe la rapidez con que el elogio se vuelve incomprensión. El capítulo pasa de reconocer quién es Jesús a rechazar lo que vino a hacer, y redefine el seguirle como tomar la cruz.

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Mateo 16 (RV1909)
  1. 1

    Y LLEGÁNDOSE los Fariseos y los Saduceos para tentarle, le pedían que les mostrase señal del cielo.

  2. 2

    Mas él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del día, decís: Sereno; porque el cielo tiene arreboles.

  3. 3

    Y á la mañana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo; ¿y en las señales de los tiempos no podéis?

  4. 4

    La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Y dejándolos, se fué.

  5. 5

    Y viniendo sus discípulos de la otra parte del lago , se habían olvidado de tomar pan.

  6. 6

    Y Jesús les dijo: Mirad, y guardaos de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos.

  7. 7

    Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no tomamos pan.

  8. 8

    Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tomasteis pan?

  9. 9

    ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres , y cuántos cestos alzasteis?

  10. 10

    ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas espuertas tomasteis?

  11. 11

    ¿Cómo es que no entendéis que no por el pan os dije, que os guardaseis de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos?

  12. 12

    Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura de pan, sino de la doctrina de los Fariseos y de los Saduceos.

  13. 13

    Y viniendo Jesús á las partes de Cesarea de Filipo, preguntó á sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

  14. 14

    Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros, Jeremías, ó alguno de los profetas.

  15. 15

    El les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy?

  16. 16

    Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

  17. 17

    Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos.

  18. 18

    Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

  19. 19

    Y á ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

  20. 20

    Entonces mandó á sus discípulos que á nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.

  21. 21

    Desde aquel tiempo comenzó Jesús á declarar á sus discípulos que le convenía ir á Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.

  22. 22

    Y Pedro, tomándolo aparte, comenzó á reprenderle, diciendo: Señor, ten compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca.

  23. 23

    Entonces él, volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.

  24. 24

    Entonces Jesús dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

  25. 25

    Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.

  26. 26

    Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?

  27. 27

    Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará á cada uno conforme á sus obras.

  28. 28

    De cierto os digo: hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino.

El pan, la levadura y los ojos torpes

Antes de la confesión hay una escena de percepción fallida: fariseos y saduceos piden una señal, y los discípulos se inquietan por haber olvidado el pan. Jesús une ambas cosas: unos y otros no leen lo que tienen delante, igual que leen el cielo pero no "las señales de los tiempos".

La advertencia sobre "la levadura de los fariseos y de los saduceos" presenta todo el capítulo como una prueba de vista: quién logra mirar más allá del pan y del cielo para reconocer al Hijo del hombre.

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