RV1909
Romanos 8
Tras el grito de cautiverio del capítulo 7, este capítulo abre con la liberación: "ninguna condenación" para los que están en Cristo Jesús. El Espíritu, apenas mencionado antes, domina ahora, contrastado a cada paso con la carne que no puede agradar a Dios. El argumento se ensancha del individuo a toda la creación que gime, y luego al gemido del creyente y a la intercesión sin palabras del Espíritu. Al final Pablo encadena los actos de Dios y reta a cualquiera a romper el amor que lo sostiene.
- 1
AHORA pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu.
- 2
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
- 3
Porque lo que era imposible á la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando á su Hijo en semejanza de carne de pecado, y á causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
- 4
Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme á la carne, mas conforme al espíritu.
- 5
Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al espíritu, de las cosas del espíritu.
- 6
Porque la intención de la carne es muerte; mas la intención del espíritu, vida y paz:
- 7
Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede.
- 8
Así que, los que están en la carne no pueden agradar á Dios.
- 9
Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.
- 10
Empero si Cristo está en vosotros, el cuerpo á la verdad está muerto á causa del pecado; mas el espíritu vive á causa de la justicia.
- 11
Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesús mora en vosotros, el que levantó á Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
- 12
Así que, hermanos, deudores somos, no á la carne, para que vivamos conforme á la carne:
- 13
Porque si viviereis conforme á la carne, moriréis; mas si por el espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis.
- 14
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
- 15
Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre.
- 16
Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
- 17
Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo; si empero padecemos juntamente con él , para que juntamente con él seamos glorificados.
- 18
Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.
- 19
Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestación de los hijos de Dios.
- 20
Porque las criaturas sujetas fueron á vanidad, no de grado, mas por causa del que las sujetó con esperanza,
- 21
Que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
- 22
Porque sabemos que todas las criaturas gimen á una, y á una están de parto hasta ahora.
- 23
Y no sólo ellas, mas también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es á saber , la redención de nuestro cuerpo.
- 24
Porque en esperanza somos salvos; mas la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿á qué esperarlo?
- 25
Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.
- 26
Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.
- 27
Mas el que escudriña los corazones, sabe cuál es el intento del Espíritu, porque conforme á la voluntad de Dios, demanda por los santos.
- 28
Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber , á los que conforme al propósito son llamados.
- 29
Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos;
- 30
Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó.
- 31
¿Pues qué diremos á esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?
- 32
El que aun á su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
- 33
¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
- 34
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
- 35
¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? ó angustia? ó persecución? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?
- 36
Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos estimados como ovejas de matadero.
- 37
Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.
- 38
Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
- 39
Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
- 1
Portanto, agora já não há condenação para os que estão em Cristo Jesus, que não andam segundo a carne, mas segundo o Espírito.
- 2
Porque a lei do Espírito de vida, em Cristo Jesus, me livrou da lei do pecado e da morte.
- 3
Porque o que a lei não podia fazer, visto que estava enfraquecida pela carne, Deus fez: enviando seu próprio Filho em semelhança da carne pecaminosa e por causa do pecado, ele condenou o pecado na carne,
- 4
para que a justa exigência da lei se cumprisse em nós, que não andamos segundo a carne, mas segundo o Espírito.
- 5
Pois os que vivem segundo a carne fixam a mente nas coisas da carne, mas os que vivem segundo o Espírito, nas coisas do Espírito.
- 6
Porque a mente da carne é morte, mas a mente do Espírito é vida e paz;
- 7
porque a mente da carne é hostil a Deus, pois não está sujeita à lei de Deus, nem mesmo pode estar.
- 8
Os que estão na carne não podem agradar a Deus.
- 9
Vocês, porém, não estão na carne, mas no Espírito, se é que o Espírito de Deus habita em vocês. Mas, se alguém não tem o Espírito de Cristo, esse tal não é dele.
- 10
Se Cristo está em vocês, o corpo está morto por causa do pecado, mas o espírito está vivo por causa da justiça.
- 11
Mas, se o Espírito daquele que ressuscitou Jesus dentre os mortos habita em vocês, aquele que ressuscitou Cristo Jesus dentre os mortos também dará vida aos seus corpos mortais, por meio do seu Espírito que habita em vocês.
- 12
Assim, pois, irmãos, somos devedores, não à carne, para vivermos segundo a carne.
- 13
Porque, se vocês viverem segundo a carne, certamente morrerão; mas, se pelo Espírito fizerem morrer os feitos do corpo, vocês viverão.
- 14
Pois todos os que são guiados pelo Espírito de Deus, esses são filhos de Deus.
- 15
Porque vocês não receberam um espírito de escravidão para caírem outra vez no temor, mas receberam o Espírito de adoção, por meio do qual clamamos: “Aba! Pai!”
- 16
O próprio Espírito testemunha com o nosso espírito que somos filhos de Deus;
- 17
e, se filhos, então herdeiros — herdeiros de Deus e coerdeiros com Cristo, se de fato sofremos com ele, para que também sejamos glorificados com ele.
- 18
Pois considero que os sofrimentos deste tempo presente não são dignos de serem comparados com a glória que será revelada em nós.
- 19
Porque a criação aguarda com ardente expectativa a revelação dos filhos de Deus.
- 20
Pois a criação foi sujeita à vaidade, não por sua própria vontade, mas por causa daquele que a sujeitou, na esperança
- 21
de que a própria criação também será liberta da escravidão da corrupção para a liberdade da glória dos filhos de Deus.
- 22
Porque sabemos que toda a criação geme e sofre dores de parto em conjunto até agora.
- 23
E não somente ela, mas também nós mesmos, que temos as primícias do Espírito, nós mesmos gememos em nosso íntimo, aguardando a adoção, a redenção do nosso corpo.
- 24
Porque na esperança fomos salvos. Mas a esperança que se vê não é esperança. Pois quem espera por aquilo que está vendo?
- 25
Mas, se esperamos por aquilo que não vemos, com paciência o aguardamos.
- 26
Da mesma forma, o Espírito também nos ajuda em nossas fraquezas, pois não sabemos como orar como convém. Mas o próprio Espírito intercede por nós com gemidos inexprimíveis.
- 27
E aquele que sonda os corações sabe qual é a mente do Espírito, porque ele intercede pelos santos de acordo com a vontade de Deus.
- 28
Sabemos que todas as coisas cooperam para o bem daqueles que amam a Deus, daqueles que são chamados segundo o seu propósito.
- 29
Pois os que ele conheceu de antemão, também os predestinou para serem conformes à imagem de seu Filho, a fim de que ele seja o primogênito entre muitos irmãos.
- 30
E aos que predestinou, a esses também chamou. E aos que chamou, a esses também justificou. E aos que justificou, a esses também glorificou.
- 31
O que diremos, então, à vista destas coisas? Se Deus é por nós, quem será contra nós?
- 32
Aquele que não poupou seu próprio Filho, mas o entregou por todos nós, como não nos dará também com ele, graciosamente, todas as coisas?
- 33
Quem trará alguma acusação contra os eleitos de Deus? É Deus quem os justifica.
- 34
Quem é aquele que condena? É Cristo quem morreu, ou melhor, quem ressuscitou dentre os mortos, o qual está à direita de Deus, e que também intercede por nós.
- 35
Quem nos separará do amor de Cristo? Será a tribulação, ou a angústia, ou a perseguição, ou a fome, ou a nudez, ou o perigo, ou a espada?
- 36
Como está escrito: “Por amor de ti somos entregues à morte o dia todo. Fomos considerados como ovelhas para o matadouro.”
- 37
Não, em todas estas coisas somos mais que vencedores, por meio daquele que nos amou.
- 38
Pois estou convencido de que nem a morte, nem a vida, nem os anjos, nem os principados, nem as coisas presentes, nem as coisas futuras, nem os poderes,
- 39
nem a altura, nem a profundidade, nem qualquer outra coisa criada poderá nos separar do amor de Deus, que está em Cristo Jesus, nosso Senhor.
De la adopción al amor irrompible
Los creyentes no reciben "el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor", sino el Espíritu de adopción que clama "¡Abba, Padre!" (v. 15), haciéndolos coherederos con Cristo, aun en el padecer. La creación misma aguarda esa manifestación.
Los versículos finales se vuelven tribunal: ¿quién acusará, quién condenará, quién separará? Pablo responde con una lista, muerte, vida, ángeles, lo alto, lo profundo, antes de concluir que nada en la creación puede separarnos del amor de Dios en Cristo.
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