RV1909
Salmos 1
El poema inicial del Salterio traza su mapa moral entero: dos caminos, dos destinos. El bienaventurado rehúsa el consejo, el camino y la silla de los malos, y en cambio medita en la ley del Señor de día y de noche. Note cómo los verbos del versículo 1 —andar, estar, sentarse— marcan cómo se asienta el mal poco a poco.
- 1
BIENAVENTURADO el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
- 2
Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.
- 3
Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.
- 4
No así los malos: sino como el tamo que arrebata el viento.
- 5
Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.
- 6
Porque Jehová conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos perecerá.
El árbol frente al tamo
La imagen central (v.3) es un árbol plantado junto a arroyos de aguas, que da fruto a su tiempo y cuya hoja no cae, frente al tamo que arrebata el viento (v.4). No ocurre nada dramático; el salmo solo contrasta lo arraigado con lo que no pesa, y deja ese cuadro enmarcando toda oración, lamento y alabanza del libro.
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