RV1909

Salmos 123

Un peregrino alza los ojos y los deja allí. La imagen que sostiene los cuatro versículos es la del siervo que mira la mano de su señor, y la criada la de su señora, atentos al gesto que anuncia alivio. Aquí orar es esperar con una postura.

Lectura paralela
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Salmos 123 (RV1909)
  1. 1

    Cántico gradual. A TI que habitas en los cielos, alcé mis ojos.

  2. 2

    He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, hasta que haya misericordia de nosotros.

  3. 3

    Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hartos de menosprecio.

  4. 4

    Muy harta está nuestra alma del escarnio de los holgados, y del menosprecio de los soberbios.

De la mirada al reclamo

La espera se vuelve apremiante al final. El clamor repetido "ten misericordia de nosotros" expone el agravio: los que cantan están hartos del escarnio de los que viven cómodos y del menosprecio de los soberbios. El salmo opone los ojos vigilantes del siervo a la burla de quienes no sienten ninguna necesidad de mirar hacia arriba.

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