RV1909
Salmos 77
Una noche de oración sin sueño. Asaf clama en voz alta, rehúsa el consuelo y plantea las preguntas más duras: ¿ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha olvidado Dios de tener piedad? (vv. 7-9). Observa el giro deliberado de los versículos 10-11: "Acordaréme de las obras de JAH". El salmo pasa de su angustia al pasado de Dios, y el resto se vuelve pura memoria.
- 1
Al Músico principal: para Jeduthún: Salmo de Asaph. CON mi voz clamé á Dios, á Dios clamé, y él me escuchará.
- 2
Al Señor busqué en el día de mi angustia: mi mal corría de noche, y no cesaba: mi alma rehusaba consuelo.
- 3
Acordábame de Dios, y gritaba: quejábame, y desmayaba mi espíritu. (Selah.)
- 4
Tenías los párpados de mis ojos: estaba yo quebrantado, y no hablaba.
- 5
Consideraba los días desde el principio, los años de los siglos.
- 6
Acordábame de mis canciones de noche; meditaba con mi corazón, y mi espíritu inquiría.
- 7
¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más á amar?
- 8
¿Hase acabado para siempre su misericordia? ¿hase acabado la palabra suya para generación y generación?
- 9
¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿ha encerrado con ira sus piedades? (Selah.)
- 10
Y dije: Enfermedad mía es esta; traeré pues á la memoria los años de la diestra del Altísimo.
- 11
Acordaréme de las obras de JAH: sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
- 12
Y meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos.
- 13
Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿qué Dios grande como el Dios nuestro?
- 14
Tú eres el Dios que hace maravillas: tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza.
- 15
Con tu brazo redimiste á tu pueblo, á los hijos de Jacob y de José. (Selah.)
- 16
Viéronte las aguas, oh Dios; viéronte las aguas, temieron; y temblaron los abismos.
- 17
Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos, y discurrieron tus rayos.
- 18
Anduvo en derredor el sonido de tus truenos; los relámpagos alumbraron el mundo; estremecióse y tembló la tierra.
- 19
En la mar fué tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas.
- 20
Condujiste á tu pueblo como ovejas, por mano de Moisés y de Aarón.
Del dolor íntimo al paso por el mar
La primera mitad es interior: párpados abiertos, un espíritu que gime, preguntas repetidas en la oscuridad. La segunda mira hacia afuera y hacia lo antiguo, recordando la redención con su brazo de los hijos de Jacob y de José (v. 15).
Termina en el mar Rojo: aguas que "te vieron y temieron", un camino por lo profundo cuyas pisadas no fueron conocidas (vv. 16-19). La imagen final de Dios guiando a su pueblo como rebaño por Moisés y Aarón responde en silencio a la desesperación del inicio.
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