RV1909
Salmos 79
Un lamento tras la catástrofe: las naciones han entrado en la heredad de Dios, profanado el templo y dejado a Jerusalén en montones, con cadáveres sin sepultar (vv.1-3). El dolor no es abstracto — es el escombro de una ciudad saqueada y la burla de los vecinos. La oración pasa de describir la ruina a apelar al honor de Dios: «¿Por qué dirán las naciones: Dónde está su Dios?» (v.10). Note cómo el ruego ata el rescate de Israel al nombre divino.
- 1
Salmo de Asaph. OH Dios, vinieron las gentes á tu heredad; el templo de tu santidad han contaminado; pusieron á Jerusalem en montones.
- 2
Dieron los cuerpos de tus siervos por comida á las aves de los cielos; la carne de tus santos á las bestias de la tierra.
- 3
Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalem; y no hubo quien los enterrase.
- 4
Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.
- 5
¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿has de estar airado para siempre? ¿arderá como fuego tu celo?
- 6
Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
- 7
Porque han consumido á Jacob, y su morada han asolado.
- 8
No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: anticípennos presto tus misericordias, porque estamos muy abatidos.
- 9
Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre.
- 10
Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos, que fué derramada.
- 11
Entre ante tu acatamiento el gemido de los presos: conforme á la grandeza de tu brazo preserva á los sentenciados á muerte.
- 12
Y torna á nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.
- 13
Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu dehesa, te alabaremos para siempre: por generación y generación cantaremos tus alabanzas.
Del dolor al argumento
El salmo pide perdón «por la gloria de tu nombre» (v.9) y que pague a los vecinos siete veces su afrenta (v.12) — el reclamo no se apoya tanto en el mérito de Israel como en el honor del nombre de Dios escarnecido entre las naciones.
Cierra nombrando la relación que sobrevive la ruina: «nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu dehesa» (v.13). El lenguaje del rebaño une este lamento al tema pastoral de Asaf en los salmos vecinos.
Capas de contexto
Déjalas cerradas por defecto y ábrelas solo cuando quieras más contexto.
Comparte un rango corto vía:
/es-419/rv1909/salmos/79/16-18
O usa el Generador de enlaces.