RV1909

Salmos 9

Una alabanza que vuelve una y otra vez al tribunal. El salmista da gracias por victorias pasadas —enemigos vueltos atrás, naciones reprendidas, nombres borrados (v.3-6)— porque prueban que el trono en Sión está dispuesto 'para juicio' (v.7). Luego el tono cambia hacia una súplica personal: 'Ten misericordia de mí' a las puertas de la muerte (v.13). Observe los dos giros que confía el poema: las naciones se hunden en su propio hoyo (v.15) y el pobre no será olvidado para siempre (v.18).

Lectura paralela
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Salmos 9 (RV1909)
  1. 1

    Al Músico principal: sobre Muth-labben: Salmo de David. TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.

  2. 2

    Alegraréme y regocijaréme en ti: cantaré á tu nombre, oh Altísimo;

  3. 3

    Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: caerán y perecerán delante de ti.

  4. 4

    Porque has hecho mi juicio y mi causa: sentástete en silla juzgando justicia.

  5. 5

    Reprendiste gentes, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos para siempre jamás.

  6. 6

    Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; y las ciudades que derribaste, su memoria pereció con ellas.

  7. 7

    Mas Jehová permanecerá para siempre: dispuesto ha su trono para juicio.

  8. 8

    Y él juzgará el mundo con justicia; y juzgará los pueblos con rectitud.

  9. 9

    Y será Jehová refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia.

  10. 10

    Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste á los que te buscaron.

  11. 11

    Cantad á Jehová, que habita en Sión: noticiad en los pueblos sus obras.

  12. 12

    Porque demandando la sangre se acordó de ellos: no se olvidó del clamor de los pobres.

  13. 13

    Ten misericordia de mí, Jehová: mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte;

  14. 14

    Porque cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salud.

  15. 15

    Hundiéronse las gentes en la fosa que hicieron; en la red que escondieron fué tomado su pie.

  16. 16

    Jehová fué conocido en el juicio que hizo; en la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.)

  17. 17

    Los malos serán trasladados al infierno, todas las gentes que se olvidan de Dios.

  18. 18

    Porque no para siempre será olvidado el pobre; ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.

  19. 19

    Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las gentes delante de ti.

  20. 20

    Pon, oh Jehová, temor en ellos: conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)

Memoria pública, memoria divina

El salmo juega con recordar y olvidar. Las ciudades vencidas pierden hasta la memoria de su nombre (v.6), pero Dios no olvida el clamor de los afligidos (v.12).

Ese contraste mueve la oración final: que las naciones 'conozcan que son hombres' (v.20), mientras al menesteroso se le guarda en una memoria que no falla.

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