RV1909
Zacarías 2
Un varón con cordel de medir sale a medir Jerusalén (v.1-2), pero el agrimensor es detenido. Otro ángel corre a decirle que la ciudad se extenderá sin muros, demasiado llena de gente y ganado para contenerse, con el mismo Jehová como muro de fuego alrededor. De ahí la visión se abre en un llamado: huyan de Babilonia, vuelvan a Sion. Cierra con la afirmación notable de que muchas naciones se unirán a Jehová, y la orden de que toda carne calle ante él.
- 1
ALCÉ después mis ojos, y miré y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir.
- 2
Y díjele: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir á Jerusalem, para ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud.
- 3
Y he aquí, salía aquel ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro,
- 4
Y díjole: Corre, habla á este mozo, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalem á causa de la multitud de los hombres, y de las bestias en medio de ella.
- 5
Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y seré por gloria en medio de ella.
- 6
Eh, eh, huid de la tierra del aquilón, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová.
- 7
Oh Sión, la que moras con la hija de Babilonia, escápate.
- 8
Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Después de la gloria me enviará él á las gentes que os despojaron: porque el que os toca, toca á la niña de su ojo.
- 9
Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo á sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió.
- 10
Canta y alégrate, hija de Sión: porque he aquí vengo, y moraré en medio de tí, ha dicho Jehová.
- 11
Y uniránse muchas gentes á Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado á ti.
- 12
Y Jehová poseerá á Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún á Jerusalem.
- 13
Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha despertado de su santa morada.
Una ciudad demasiado grande para murallas
El vuelco es lo central. La comunidad que vuelve querría murallas fuertes; la visión dice que las murallas limitarían una ciudad destinada a desbordar. La protección pasa de la piedra a la presencia: fuego alrededor, gloria en medio de ella (v.5).
La nota tierna del versículo 8 lo asienta: quien toca a Sion toca "la niña de su ojo". La promesa de que las naciones mismas serán pueblo de Dios (v.11) ensancha el libro más allá de Judá y prepara la visión del sumo sacerdote del capítulo 3.
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