RV1909
Zacarías 4
El ángel despierta a Zacarías como de un sueño y le muestra un candelero todo de oro, con un vaso, siete lámparas y dos olivas que lo alimentan. Cuando el profeta pregunta dos veces qué son y reconoce que no lo sabe, la respuesta se vuelve hacia Zorobabel, el gobernador que reconstruye el templo. La frase célebre de la visión atraviesa los detalles de la imagen: la obra se hará "no con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu". Los montes se allanan; la piedra principal sale entre aclamaciones de gracia.
- 1
Y VOLVIÓ el ángel que hablaba conmigo, y despertóme como un hombre que es despertado de su sueño.
- 2
Y díjome: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelero todo de oro, con su vaso sobre su cabeza, y sus siete lámparas encima del candelero; y siete canales para las lámparas que están encima de él;
- 3
Y sobre él dos olivas, la una á la derecha del vaso, y la otra á su izquierda.
- 4
Proseguí, y hablé á aquel ángel que hablaba conmigo, diciendo: ¿Qué es esto, señor mío?
- 5
Y el ángel que hablaba conmigo respondió, y díjome: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío.
- 6
Entonces respondió y hablóme, diciendo: Esta es palabra de Jehová á Zorobabel, en que se dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.
- 7
¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido á llanura: él sacará la primera piedra con aclamaciones de Gracia, gracia á ella.
- 8
Y fué palabra de Jehová á mí, diciendo:
- 9
Las manos de Zorobabel echarán el fundamento á esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió á vosotros.
- 10
Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Aquellas siete son los ojos de Jehová que recorren por toda la tierra.
- 11
Hablé más, y díjele: ¿Qué significan estas dos olivas á la derecha del candelero, y á su izquierda?
- 12
Hablé aún de nuevo, y díjele: ¿Qué significan las dos ramas de olivas que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?
- 13
Y respondióme, diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no.
- 14
Y él dijo: Estos dos hijos de aceite son los que están delante del Señor de toda la tierra.
- 1
O anjo que falava comigo voltou e me acordou, como um homem que é despertado do seu sono.
- 2
Ele me disse: “O que você vê?” Eu disse: “Eu vi, e eis um candelabro todo de ouro, com um recipiente no seu topo, e suas sete lâmpadas sobre ele; há sete tubos para cada uma das lâmpadas que estão no seu topo;
- 3
e duas oliveiras junto a ele, uma à direita do recipiente, e a outra à sua esquerda.”
- 4
Eu respondi e falei ao anjo que falava comigo, dizendo: “O que são estas coisas, meu senhor?”
- 5
Então o anjo que falava comigo me respondeu: “Você não sabe o que são estas coisas?” Eu disse: “Não, meu senhor.”
- 6
Então ele me respondeu e falou, dizendo: “Esta é a palavra do SENHOR a Zorobabel, dizendo: ‘Não por força, nem por poder, mas pelo meu Espírito’, diz o SENHOR dos Exércitos.
- 7
Quem é você, ó grande montanha? Diante de Zorobabel você se tornará uma planície; e ele trará a pedra principal com gritos de ‘Graça, graça a ela!’”
- 8
Além disso, a palavra do SENHOR veio a mim, dizendo:
- 9
“As mãos de Zorobabel lançaram os alicerces desta casa. Suas mãos também a terminarão; e vocês saberão que o SENHOR dos Exércitos me enviou a vocês.
- 10
De fato, quem despreza o dia das pequenas coisas? Pois estes sete se alegrarão, e verão o prumo na mão de Zorobabel. Estes são os olhos do SENHOR, que percorrem toda a terra.”
- 11
Então eu lhe perguntei: “O que são estas duas oliveiras à direita do candelabro e à sua esquerda?”
- 12
Eu lhe perguntei pela segunda vez: “O que são estes dois ramos de oliveira, que estão junto aos dois dutos de ouro que derramam de si o azeite dourado?”
- 13
Ele me respondeu: “Você não sabe o que são estas coisas?” Eu disse: “Não, meu senhor.”
- 14
Então ele disse: “Estes são os dois ungidos que estão diante do Senhor de toda a terra.”
Las cosas pequeñas y una mano firme
El aliento va dirigido al desánimo. Zorobabel puso el cimiento y lo acabará (v.9), y el versículo 10 nombra la tentación de frente: no menospreciar "el día de las pequeñeces". La plomada en su mano es señal de no despreciar un comienzo modesto.
Las dos olivas vierten por sí mismas el aceite dorado en la lámpara: el suministro no se fabrica, se da. Llamadas "los dos ungidos" que están junto al Señor de toda la tierra, probablemente unen al gobernador Zorobabel con el sacerdote Josué del capítulo 3.
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