RV1909

Zacarías 7

Dos años después, en el año cuarto de Darío, llegan hombres de Betel con una pregunta práctica: ya que la reconstrucción avanza, ¿deben seguir ayunando en el mes quinto, de luto por el templo destruido, como lo han hecho tantos años? La respuesta cambia el enfoque de todo. Dios pregunta si esos ayunos fueron alguna vez para él o solo para sí mismos, y recuerda lo que los profetas anteriores realmente pedían: juicio verdadero, misericordia y amparo para la viuda, el huérfano, el extranjero y el pobre.

  1. 1

    Y ACONTECIÓ en el año cuarto del rey Darío, que fué palabra de Jehová á Zacarías á los cuatro del mes noveno, que es Chisleu;

  2. 2

    Cuando fué enviado á la casa de Dios, Saraser, con Regem-melech y sus hombres, á implorar el favor de Jehová,

  3. 3

    Y á hablar á los sacerdotes que estaban en la casa de Jehová de los ejércitos, y á los profetas, diciendo: ¿Lloraremos en el mes quinto? ¿haremos abstinencia como hemos hecho ya algunos años?

  4. 4

    Fué pues á mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:

  5. 5

    Habla á todo el pueblo del país, y á los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado para mí?

  6. 6

    Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros?

  7. 7

    ¿No son estas las palabras que publicó Jehová por mano de los profetas primeros, cuando Jerusalem estaba habitada y quieta, y sus ciudades en sus alrededores, y el mediodía y la campiña se habitaban?

  8. 8

    Y fué palabra de Jehová á Zacarías, diciendo:

  9. 9

    Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad juicio verdadero, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano:

  10. 10

    No agraviéis á la viuda, ni al huérfano, ni al extranjero, ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.

  11. 11

    Empero no quisieron escuchar, antes dieron hombro rebelado, y agravaron sus oídos para no oir:

  12. 12

    Y pusieron su corazón como diamante, para no oir la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su espíritu, por mano de los profetas primeros: fué, por tanto, hecho grande castigo por Jehová de los ejércitos.

  13. 13

    Y aconteció que como él clamó, y no escucharon, así ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos;

  14. 14

    Antes los esparcí con torbellino por todas las gentes que ellos no conocían, y la tierra fué desolada tras de ellos, sin quedar quien fuese ni viniese; pues tornaron en asolamiento el país deseable.

Del rito al rechazo

El capítulo pasa de la pregunta sobre el ayuno a una acusación contra los antepasados, que endurecieron su corazón como diamante y taparon sus oídos. Porque no quisieron oír cuando Dios llamaba, él no oiría cuando ellos llamasen, y la tierra deseable quedó asolada.

Esto prepara el giro del capítulo 8: el mismo profeta que aquí explica por qué empezó el luto anunciará que esos ayunos se vuelven fiestas.

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