RV1909

1 Pedro 5

La carta cierra con una exhortación a los ancianos, de parte de Pedro como "anciano también" y testigo de los padecimientos de Cristo: apacentar la grey de buena voluntad, no por ganancia ni señoreando, esperando la corona del Príncipe de los pastores. Los jóvenes se someten; todos se revisten de humildad. Luego el giro célebre: echar toda ansiedad sobre él, porque él cuida de ustedes (v.7), pero estar alerta, pues el diablo ronda como león rugiente (v.8).

Lectura paralela
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1 Pedro 5 (RV1909)
  1. 1

    RUEGO á los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo, que soy también participante de la gloria que ha de ser revelada:

  2. 2

    Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado de ella , no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto;

  3. 3

    Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor , sino siendo dechados de la grey.

  4. 4

    Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

  5. 5

    Igualmente, mancebos, sed sujetos á los ancianos; y todos sumisos unos á otros, revestíos de humildad; porque Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.

  6. 6

    Humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo;

  7. 7

    Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.

  8. 8

    Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore:

  9. 9

    Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo.

  10. 10

    Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado á su gloria eterna por Jesucristo, después que hubiereis un poco de tiempo padecido, él mismo os perfeccione, confirme, corrobore y establezca.

  11. 11

    A él sea gloria é imperio para siempre. Amén.

  12. 12

    Por Silvano, el hermano fiel, según yo pienso, os he escrito brevemente, amonestándo os , y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis.

  13. 13

    La iglesia que está en Babilonia, juntamente elegida con vosotros, os saluda, y Marcos mi hijo.

  14. 14

    Saludaos unos á otros con ósculo de caridad. Paz sea con todos vosotros los que estáis en Jesucristo. Amén.

Silvano, Babilonia y Marcos

Los saludos finales pesan más que una fórmula. Pedro dice que escribió "por medio de Silvano" y envía saludos de "la iglesia que está en Babilonia" y de "Marcos mi hijo" (vv.12-13), un grupo de nombres que vincula a esta audiencia dispersa con el círculo apostólico más amplio.

"Babilonia" suele leerse como nombre cifrado de Roma, situando el exilio de los lectores bajo el imperio como una condición compartida con los remitentes. La última palabra es propósito, no angustia: esta es la verdadera gracia de Dios en la cual están firmes, sellada con una bendición de paz.

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