RV1909

1 Tesalonicenses 3

Sin poder soportar más el silencio, Pablo se queda solo en Atenas y envía a Timoteo a afirmar la fe de los tesalonicenses en medio de la tribulación (v.1-3). El capítulo es, en el fondo, Pablo narrando su propia angustia y el alivio que la rompió. Timoteo "acaba de" volver con buenas nuevas de su fe y amor (v.6), y el informe revive a Pablo: "ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor" (v.8). Aquí está el giro emocional de la carta.

  1. 1

    POR lo cual, no pudiendo esperar más, acordamos quedarnos solos en Atenas,

  2. 2

    Y enviamos á Timoteo, nuestro hermano, y ministro de Dios, y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, á confirmaros y exhortaros en vuestra fe,

  3. 3

    Para que nadie se conmueva por estas tribulaciones; porque vosotros sabéis que nosotros somos puestos para esto.

  4. 4

    Que aun estando con vosotros, os predecíamos que habíamos de pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis.

  5. 5

    Por lo cual, también yo, no esperando más, he enviado á reconocer vuestra fe, no sea que os haya tentado el tentador, y que nuestro trabajo haya sido en vano.

  6. 6

    Empero volviendo de vosotros á nosotros Timoteo, y haciéndonos saber vuestra fe y caridad, y que siempre tenéis buena memoria de nosotros, deseando vernos, como también nosotros á vosotros,

  7. 7

    En ello, hermanos, recibimos consolación de vosotros en toda nuestra necesidad y aflicción por causa de vuestra fe:

  8. 8

    Porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor.

  9. 9

    Por lo cual, ¿qué hacimiento de gracias podremos dar á Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos á causa de vosotros delante de nuestro Dios,

  10. 10

    Orando de noche y de día con grande instancia, que veamos vuestro rostro, y que cumplamos lo que falta á vuestra fe?

  11. 11

    Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesucristo, encamine nuestro viaje á vosotros.

  12. 12

    Y á vosotros multiplique el Señor, y haga abundar el amor entre vosotros, y para con todos, como es también de nosotros para con vosotros;

  13. 13

    Para que sean confirmados vuestros corazones en santidad, irreprensibles delante de Dios y nuestro Padre, para la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.

Del temor a una oración

Pablo nombra su miedo sin rodeos: que "el que tienta" hubiera deshecho su trabajo (v.5). La tribulación no fue sorpresa; ya les había advertido que vendría (v.4). Esta franqueza sobre la inquietud pastoral es poco común y sin defensas.

El capítulo cierra convirtiendo el alivio en súplica (v.11-13): que Dios encamine su regreso, que abunde su amor y que sus corazones sean "sin reprensión, en santidad" en la venida de Cristo, el mismo horizonte que dominará los capítulos 4 y 5.

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