RV1909
Deuteronomio 34
Moisés sube al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, y el SEÑOR le muestra toda la tierra desde Galaad hasta el mar occidental, nombrando las regiones de las tribus que la habitarán. La ve, pero no entra. Muere en Moab a los ciento veinte años, sin ojos apagados ni fuerzas gastadas, y Dios lo sepulta en un valle cuyo lugar nadie conoce. Este breve capítulo final cierra la Torá. Israel hace duelo treinta días, Josué asume el mando que Moisés le había impuesto con las manos, y el narrador añade un veredicto que nadie posterior igualaría: no se ha levantado profeta como Moisés, a quien el SEÑOR conoció cara a cara.
- 1
Y SUBIÓ Moisés de los campos de Moab al monte de Nebo, á la cumbre de Pisga, que está enfrente de Jericó: y mostróle Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan,
- 2
Y á todo Nephtalí, y la tierra de Ephraim y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta la mar postrera;
- 3
Y la parte meridional, y la campiña, la vega de Jericó, ciudad de las palmas, hasta Soar.
- 4
Y díjole Jehová: Esta es la tierra de que juré á Abraham, á Isaac, y á Jacob, diciendo: A tu simiente la daré. Hétela hecho ver con tus ojos, mas no pasarás allá.
- 5
Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová.
- 6
Y enterrólo en el valle, en tierra de Moab, enfrente de Bethpeor; y ninguno sabe su sepulcro hasta hoy.
- 7
Y era Moisés de edad de ciento y veinte años cuando murió: sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.
- 8
Y lloraron los hijos de Israel á Moisés en los campos de Moab treinta días: y así se cumplieron los días del lloro del luto de Moisés.
- 9
Y Josué hijo de Nun fué lleno de espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él: y los hijos de Israel le obedecieron, é hicieron como Jehová mandó á Moisés.
- 10
Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, á quien haya conocido Jehová cara á cara;
- 11
En todas las señales y prodigios que le envió Jehová á hacer en tierra de Egipto á Faraón, y á todos sus siervos, y á toda su tierra;
- 12
Y en toda aquella mano esforzada, y en todo el espanto grande que causó Moisés á ojos de todo Israel.
- 1
Moisés subiu das campinas de Moabe ao monte Nebo, ao topo de Pisga, que fica em frente a Jericó. O SENHOR lhe mostrou toda a terra de Gileade até Dã,
- 2
e todo o Naftali, e a terra de Efraim e Manassés, e toda a terra de Judá, até o mar Ocidental,
- 3
e o sul, e a planície do vale de Jericó, a cidade das palmeiras, até Zoar.
- 4
O SENHOR lhe disse: “Esta é a terra que jurei a Abraão, a Isaque e a Jacó, dizendo: ‘Eu a darei à sua descendência.’ Eu fiz com que você a visse com os seus olhos, mas você não atravessará para lá.”
- 5
Assim Moisés, o servo do SENHOR, morreu ali na terra de Moabe, de acordo com a palavra do SENHOR.
- 6
Ele o sepultou no vale, na terra de Moabe, em frente a Bete-Peor, mas ninguém sabe onde fica o seu túmulo até o dia de hoje.
- 7
Moisés tinha cento e vinte anos de idade quando morreu. Seus olhos não haviam escurecido, nem o seu vigor havia se esvaído.
- 8
Os filhos de Israel choraram por Moisés nas campinas de Moabe por trinta dias, até que os dias de choro no luto por Moisés terminaram.
- 9
Josué, filho de Num, estava cheio do espírito de sabedoria, pois Moisés havia imposto as suas mãos sobre ele. Os filhos de Israel o ouviram, e fizeram como o SENHOR havia ordenado a Moisés.
- 10
Desde então, nunca mais se levantou em Israel um profeta como Moisés, a quem o SENHOR conheceu face a face,
- 11
em todos os sinais e maravilhas que o SENHOR o enviou para fazer na terra do Egito, a Faraó, a todos os seus servos e a toda a sua terra,
- 12
e em toda a mão poderosa, e em todos os feitos temíveis que Moisés realizou à vista de todo o Israel.
Una tumba sin santuario
El detalle de que "nadie sabe dónde está su sepulcro hasta hoy" (v.6) es deliberado. El mayor profeta en la memoria de Israel no tiene tumba señalada, nada que convertir en lugar santo ni en reliquia. Se honra al hombre; se oculta el sitio.
Leído junto a todo el libro, esto remata la insistencia de Deuteronomio en adorar en el lugar que el SEÑOR escoja, no en santuarios dispersos. Hasta el cuerpo de Moisés queda libre de ser objeto de peregrinación: la herencia es la ley que entregó, no su sepulcro.
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