RV1909
Eclesiastés 10
Las moscas muertas echan a perder el ungüento del perfumista — y así, dice el Predicador, una pequeña locura pesa más que la sabiduría y la honra. El capítulo encadena imágenes de un mundo al revés: siervos montando caballos mientras los príncipes andan a pie, la necedad puesta en grandes alturas y los ricos sentados en lugar bajo. Note cómo los proverbios se inclinan hacia los gobernantes y la corte, donde un pequeño error del que manda se extiende lejos.
- 1
LAS moscas muertas hacen heder y dar mal olor el perfume del perfumista: así una pequeña locura, al estimado por sabiduría y honra.
- 2
El corazón del sabio está á su mano derecha; mas el corazón del necio á su mano izquierda.
- 3
Y aun mientras va el necio por el camino, fálta le su cordura, y dice á todos, que es necio.
- 4
Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la lenidad hará cesar grandes ofensas.
- 5
Hay un mal que debajo del sol he visto, á manera de error emanado del príncipe:
- 6
La necedad está colocada en grandes alturas, y los ricos están sentados en lugar bajo.
- 7
Vi siervos en caballos, y príncipes que andaban como siervos sobre la tierra.
- 8
El que hiciere el hoyo caerá en él; y el que aportillare el vallado, morderále la serpiente.
- 9
El que mudare las piedras, trabajo tendrá en ellas: el que cortare la leña, en ella peligrará.
- 10
Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza: empero excede la bondad de la sabiduría.
- 11
Muerde la serpiente cuando no está encantada, y el lenguaraz no es mejor.
- 12
Las palabras de la boca del sabio son gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina.
- 13
El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla nocivo desvarío.
- 14
El necio multiplica palabras: no sabe hombre lo que ha de ser; ¿y quién le hará saber lo que después de él será?
- 15
El trabajo de los necios los fatiga; porque no saben por dónde ir á la ciudad.
- 16
¡Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus príncipes comen de mañana!
- 17
¡Bienaventurada, tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen á su hora, por refección, y no por el beber!
- 18
Por la pereza se cae la techumbre, y por flojedad de manos se llueve la casa.
- 19
Por el placer se hace el convite, y el vino alegra los vivos: y el dinero responde á todo.
- 20
Ni aun en tu pensamiento digas mal del rey, ni en los secretos de tu cámara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevarán la voz, y las que tienen alas harán saber la palabra.
La destreza, las palabras y el ave que lleva tu voz
El filo práctico es agudo: el hierro embotado exige más fuerza, pero excede la bondad de la sabiduría; el necio se hunde en sus propias palabras multiplicadas, mientras las del sabio son gracia. Cierra con una advertencia propia de una corte vigilada — ni en tu pensamiento digas mal del rey, porque las aves del cielo llevarán la voz. La tierra es dichosa o desdichada según su rey sea muchacho o hijo de nobles (vv.16-17).
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