RV1909

Eclesiastés 1

El Predicador, "hijo de David, rey en Jerusalem", abre con la sentencia que encabeza todo el libro: "Vanidad de vanidades... todo vanidad". Las generaciones pasan, el sol vuelve a su lugar, los ríos corren al mar sin llenarlo, y nada hay nuevo debajo del sol. Note cómo el argumento pasa de los ciclos del mundo (vv. 4-11) al propio experimento del rey: aplicó su corazón a la sabiduría y la llamó aflicción de espíritu.

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Eclesiastés 1 (RV1909)
  1. 1

    PALABRAS del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalem.

  2. 2

    Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo vanidad.

  3. 3

    ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?

  4. 4

    Generación va, y generación viene: mas la tierra siempre permanece.

  5. 5

    Y sale el sol, y pónese el sol, y con deseo vuelve á su lugar donde torna á nacer.

  6. 6

    El viento tira hacia el mediodía, y rodea al norte; va girando de continuo, y á sus giros torna el viento de nuevo.

  7. 7

    Los ríos todos van á la mar, y la mar no se hinche; al lugar de donde los ríos vinieron, allí tornan para correr de nuevo.

  8. 8

    Todas las cosas andan en trabajo más que el hombre pueda decir: ni los ojos viendo se hartan de ver, ni los oídos se hinchen de oir.

  9. 9

    ¿Qué es lo que fué? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará: y nada hay nuevo debajo del sol.

  10. 10

    ¿Hay algo de que se pueda decir: He aquí esto es nuevo? Ya fué en los siglos que nos han precedido.

  11. 11

    No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.

  12. 12

    Yo el Predicador fuí rey sobre Israel en Jerusalem.

  13. 13

    Y dí mi corazón á inquirir y buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo: este penoso trabajo dió Dios á los hijos de los hombres, en que se ocupen.

  14. 14

    Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.

  15. 15

    Lo torcido no se puede enderezar; y lo falto no puede contarse.

  16. 16

    Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí hállome yo engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem; y mi corazón ha percibido muchedumbre de sabiduría y ciencia.

  17. 17

    Y dí mi corazón á conocer la sabiduría, y también á entender las locuras y los desvaríos: conocí que aun esto era aflicción de espíritu.

  18. 18

    Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.

El peso de la misma sabiduría

El capítulo cierra con algo inesperado en un libro de sabiduría: saber más no alivia la carga. "En la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor" (v. 18). Lo torcido que "no se puede enderezar" (v. 15) prepara la tensión que los capítulos siguientes pondrán a prueba con la experiencia, no con la afirmación.

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