RV1909

Esdras 7

El libro salta unas seis décadas. Por fin llega Esdras, presentado con una genealogía sacerdotal que sube hasta Aarón y descrito como escriba diestro en la ley de Moisés. Artajerjes le concede todo lo que pide y le entrega una carta de autorización profusa. Fíjate cómo el capítulo pasa del relato a un decreto real citado y luego al agradecimiento de Esdras en primera persona. El templo ya está; ahora importa enseñar y aplicar la Ley entre los repatriados.

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Esdras 7 (RV1909)
  1. 1

    PASADAS estas cosas, en el reinado de Artajerjes rey de Persia, Esdras, hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcías,

  2. 2

    Hijo de Sallum, hijo de Sadoc, hijo de Achîtob,

  3. 3

    Hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Meraioth,

  4. 4

    Hijo de Zeraías, hijo de Uzzi, hijo de Bucci,

  5. 5

    Hijo de Abisue, hijo de Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, primer sacerdote:

  6. 6

    Este Esdras subió de Babilonia, el cual era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y concedióle el rey, según la mano de Jehová su Dios sobre él, todo lo que pidió.

  7. 7

    Y subieron con él á Jerusalem de los hijos de Israel, y de los sacerdotes, y Levitas, y cantores, y porteros, y Nethineos, en el séptimo año del rey Artajerjes.

  8. 8

    Y llegó á Jerusalem en el mes quinto, el año séptimo del rey.

  9. 9

    Porque el día primero del primer mes fué el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó á Jerusalem, según la buena mano de su Dios sobre él.

  10. 10

    Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová, y para hacer y enseñar á Israel mandamientos y juicios.

  11. 11

    Y este es el traslado de la carta que dió el rey Artajerjes á Esdras, sacerdote escriba, escriba de las palabras mandadas de Jehová, y de sus estatutos á Israel:

  12. 12

    Artajerjes, rey de los reyes, á Esdras sacerdote, escriba perfecto de la ley del Dios del cielo: Salud, etc.

  13. 13

    Por mí es dado mandamiento, que cualquiera que quisiere en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y Levitas, ir contigo á Jerusalem, vaya.

  14. 14

    Porque de parte del rey y de sus siete consultores eres enviado á visitar á Judea y á Jerusalem, conforme á la ley de tu Dios que está en tu mano;

  15. 15

    Y á llevar la plata y el oro que el rey y sus consultores voluntariamente ofrecen al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalem;

  16. 16

    Y toda la plata y el oro que hallares en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias del pueblo y de los sacerdotes, que de su voluntad ofrecieren para la casa de su Dios que está en Jerusalem.

  17. 17

    Comprarás pues prestamente con esta plata becerros, carneros, corderos, con sus presentes y sus libaciones, y los ofrecerás sobre el altar de la casa de vuestro Dios que está en Jerusalem.

  18. 18

    Y lo que á ti y á tus hermanos pluguiere hacer de la otra plata y oro, hacedlo conforme á la voluntad de vuestro Dios.

  19. 19

    Y los vasos que te son entregados para el servicio de la casa de tu Dios, los restituirás delante de Dios en Jerusalem.

  20. 20

    Y lo demás necesario para la casa de tu Dios que te fuere menester dar, daráslo de la casa de los tesoros del rey.

  21. 21

    Y por mí el rey Artajerjes es dado mandamiento á todos los tesoreros que están al otro lado del río, que todo lo que os demandare Esdras sacerdote, escriba de la ley del Dios del cielo, concédase le luego,

  22. 22

    Hasta cien talentos de plata, y hasta cien coros de trigo, y hasta cien batos de vino, y hasta cien batos de aceite; y sal sin tasa.

  23. 23

    Todo lo que es mandado por el Dios del cielo, sea hecho prestamente para la casa del Dios del cielo: pues, ¿por qué habría de ser su ira contra el reino del rey y de sus hijos?

  24. 24

    Y á vosotros os hacemos saber, que á todos los sacerdotes y Levitas, cantores, porteros, Nethineos y ministros de la casa de Dios, ninguno pueda imponerles tributo, ó pecho, ó renta.

  25. 25

    Y tú, Esdras, conforme á la sabiduría de tu Dios que tienes, pon jueces y gobernadores, que gobiernen á todo el pueblo que está del otro lado del río, á todos los que tienen noticia de las leyes de tu Dios; y al que no la tuviere, le enseñaréis.

  26. 26

    Y cualquiera que no hiciere la ley de tu Dios, y la ley del rey, prestamente sea juzgado, ó á muerte, ó á desarraigo, ó á pena de la hacienda, ó á prisión.

  27. 27

    Bendito Jehová, Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el corazón del rey, para honrar la casa de Jehová que está en Jerusalem.

  28. 28

    E inclinó hacia mí su misericordia delante del rey y de sus consultores, y de todos los príncipes poderosos del rey. Y yo, confortado según la mano de mi Dios sobre mí, junté los principales de Israel para que subiesen conmigo.

La carta del rey y la misión de Esdras

El decreto le da a Esdras plata y oro, exención de tributos para el personal del templo, y autoridad para nombrar jueces que conozcan las leyes de su Dios y enseñar a quienes las ignoran. Hasta respalda la Ley con las penas del propio rey: muerte, destierro, confiscación o prisión.

Esdras 7:10 resume su vida en una frase: había dispuesto su corazón para inquirir la ley, cumplirla y enseñarla. Estudiar, practicar y enseñar se nombran en ese orden, y así se enmarca todo lo que sigue.

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