RV1909
Hechos 16
Pablo suma a Timoteo en Listra, y una visión nocturna de un varón macedonio (v.9) lleva la misión a Europa por primera vez. Nótese cómo el relato pasa al "nosotros" y cómo los primeros creyentes europeos son dos personas muy distintas: Lidia, vendedora de púrpura, y el carcelero de Filipos.
- 1
DESPUÉS llegó á Derbe, y á Listra: y he aquí, estaba allí un discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer Judía fiel, mas de padre Griego.
- 2
De éste daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.
- 3
Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era Griego.
- 4
Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que habían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem.
- 5
Así que, las iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en número cada día.
- 6
Y pasando á Phrygia y la provincia de Galacia, les fué prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.
- 7
Y como vinieron á Misia, tentaron de ir á Bithynia; mas el Espíritu no les dejó.
- 8
Y pasando á Misia, descendieron á Troas.
- 9
Y fué mostrada á Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa á Macedonia, y ayúdanos.
- 10
Y como vió la visión, luego procuramos partir á Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.
- 11
Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho á Samotracia, y el día siguiente á Neápolis;
- 12
Y de allí á Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días.
- 13
Y un día de sábado salimos de la puerta junto al río, donde solía ser la oración; y sentándonos, hablamos á las mujeres que se habían juntado.
- 14
Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decía.
- 15
Y cuando fué bautizada, y su familia, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad: y constriñónos.
- 16
Y aconteció, que yendo nosotros á la oración, una muchacha que tenía espíritu pitónico, nos salió al encuentro, la cual daba grande ganancia á sus amos adivinando.
- 17
Esta, siguiendo á Pablo y á nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.
- 18
Y esto hacía por muchos días; mas desagradando á Pablo, se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora.
- 19
Y viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron á Pablo y á Silas, y los trajeron al foro, al magistrado;
- 20
Y presentándolos á los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo Judíos, alborotan nuestra ciudad,
- 21
Y predican ritos, los cuales no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos Romanos.
- 22
Y agolpóse el pueblo contra ellos: y los magistrados rompiéndoles sus ropas, les mandaron azotar con varas.
- 23
Y después que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia:
- 24
El cual, recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más adentro; y les apretó los pies en el cepo.
- 25
Mas á media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos á Dios: y los que estaban presos los oían.
- 26
Entonces fué hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movían; y luego todas las puertas se abrieron, y las prisiones de todos se soltaron.
- 27
Y despertado el carcelero, como vió abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se quería matar, pensando que los presos se habían huído.
- 28
Mas Pablo clamó á gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal; que todos estamos aquí.
- 29
El entonces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse á los pies de Pablo y de Silas;
- 30
Y sacándolos fuera, les dice: Señores, ¿qué es menester que yo haga para ser salvo?
- 31
Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa.
- 32
Y le hablaron la palabra del Señor, y á todos los que estaban en su casa.
- 33
Y tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó los azotes; y se bautizó luego él, y todos los suyos.
- 34
Y llevándolos á su casa, les puso la mesa: y se gozó de que con toda su casa había creído á Dios.
- 35
Y como fué de día, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Deja ir á aquellos hombres.
- 36
Y el carcelero hizo saber estas palabras á Pablo: Los magistrados han enviado á decir que seáis sueltos: así que ahora salid, é id en paz.
- 37
Entonces Pablo les dijo: Azotados públicamente sin ser condenados, siendo hombres Romanos, nos echaron en la cárcel; y ¿ahora nos echan encubiertamente? No, de cierto, sino vengan ellos y sáquennos.
- 38
Y los alguaciles volvieron á decir á los magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, oído que eran Romanos.
- 39
Y viniendo, les rogaron; y sacándolos, les pidieron que se saliesen de la ciudad.
- 40
Entonces salidos de la cárcel, entraron en casa de Lidia; y habiendo visto á los hermanos, los consolaron, y se salieron.
- 1
Ele chegou a Derbe e a Listra; e eis que estava ali certo discípulo chamado Timóteo, filho de uma judia crente, mas seu pai era grego.
- 2
Os irmãos que estavam em Listra e Icônio davam bom testemunho dele.
- 3
Paulo queria que ele fosse com ele, e tomou-o e o circuncidou por causa dos judeus que estavam naquelas regiões, pois todos sabiam que seu pai era grego.
- 4
Ao passarem pelas cidades, entregavam-lhes os decretos para serem guardados, os quais haviam sido ordenados pelos apóstolos e presbíteros que estavam em Jerusalém.
- 5
Assim, as igrejas eram fortalecidas na fé, e cresciam em número diariamente.
- 6
Tendo passado pela região da Frígia e da Galácia, foram impedidos pelo Espírito Santo de anunciar a palavra na Ásia.
- 7
Quando chegaram defronte da Mísia, tentaram ir para a Bitínia, mas o Espírito não lhes permitiu.
- 8
Passando pela Mísia, desceram a Trôade.
- 9
Uma visão apareceu a Paulo durante a noite. Havia um homem da Macedônia em pé, rogando-lhe e dizendo: “Passa à Macedônia e ajuda-nos.”
- 10
Quando ele teve a visão, imediatamente procuramos partir para a Macedônia, concluindo que o Senhor nos havia chamado para lhes pregar as Boas Novas.
- 11
Navegando, portanto, de Trôade, fizemos uma rota direta para Samotrácia, e no dia seguinte para Neápolis;
- 12
e dali para Filipos, que é a cidade principal daquele distrito da Macedônia, e uma colônia romana. Ficamos alguns dias nesta cidade.
- 13
No dia de sábado, saímos da cidade para a beira de um rio, onde supúnhamos haver um lugar de oração; e, assentando-nos, falamos às mulheres que haviam se reunido.
- 14
Certa mulher chamada Lídia, vendedora de púrpura, da cidade de Tiatira, que adorava a Deus, nos ouvia. O Senhor abriu o seu coração para dar atenção às coisas que eram ditas por Paulo.
- 15
Quando ela e a sua casa foram batizadas, ela nos rogou, dizendo: “Se julgais que sou fiel ao Senhor, entrai em minha casa e ficai.” E ela nos persuadiu.
- 16
Aconteceu que, indo nós para o lugar de oração, nos encontrou certa jovem que tinha um espírito de adivinhação, a qual trazia muito lucro aos seus senhores com adivinhações.
- 17
Seguindo a Paulo e a nós, ela clamava: “Estes homens são servos do Deus Altíssimo, que nos proclamam um caminho de salvação!”
- 18
Ela fez isso por muitos dias. Mas Paulo, ficando muito incomodado, voltou-se e disse ao espírito: “Eu te ordeno em nome de Jesus Cristo que saias dela!” E na mesma hora ele saiu.
- 19
Mas, quando os seus senhores viram que a esperança do seu lucro havia desaparecido, agarraram Paulo e Silas e os arrastaram para a praça principal, perante as autoridades.
- 20
Quando os apresentaram aos magistrados, disseram: “Estes homens, sendo judeus, estão agitando a nossa cidade
- 21
e defendem costumes que não nos é lícito aceitar nem praticar, sendo nós romanos.”
- 22
A multidão levantou-se unida contra eles, e os magistrados rasgaram-lhes as roupas, e ordenaram que fossem açoitados com varas.
- 23
Depois de lhes darem muitos açoites, lançaram-nos na prisão, ordenando ao carcereiro que os guardasse com segurança.
- 24
Tendo recebido tal ordem, ele os lançou no cárcere interior e prendeu os pés deles no tronco.
- 25
Mas, por volta da meia-noite, Paulo e Silas oravam e cantavam hinos a Deus, e os prisioneiros os escutavam.
- 26
De repente, houve um grande terremoto, de modo que os alicerces da prisão foram abalados; e imediatamente todas as portas se abriram, e as correntes de todos se soltaram.
- 27
O carcereiro, despertando do sono e vendo abertas as portas da prisão, puxou a sua espada e estava para se matar, supondo que os prisioneiros tivessem fugido.
- 28
Mas Paulo clamou com grande voz, dizendo: “Não faças mal a ti mesmo, pois estamos todos aqui!”
- 29
Ele pediu luzes, saltou para dentro e, tremendo, prostrou-se diante de Paulo e Silas;
- 30
e, tirando-os para fora, disse: “Senhores, o que devo fazer para ser salvo?”
- 31
Eles disseram: “Crê no Senhor Jesus Cristo, e serás salvo, tu e a tua casa.”
- 32
E pregaram a palavra do Senhor a ele e a todos os que estavam em sua casa.
- 33
Ele os tomou consigo naquela mesma hora da noite e lavou os seus ferimentos; e logo foi batizado, ele e todos os seus.
- 34
Levando-os para a sua casa, pôs comida diante deles e alegrou-se muito com toda a sua casa, por ter crido em Deus.
- 35
Mas, quando amanheceu, os magistrados enviaram os oficiais de justiça, dizendo: “Soltai aqueles homens.”
- 36
O carcereiro relatou estas palavras a Paulo, dizendo: “Os magistrados mandaram soltar-vos; agora, portanto, saí e ide em paz.”
- 37
Mas Paulo lhes disse: “Açoitaram-nos publicamente sem condenação, sendo nós cidadãos romanos, e nos lançaram na prisão! E agora nos soltam secretamente? Não, de modo nenhum! Que eles mesmos venham e nos tirem daqui!”
- 38
Os oficiais de justiça relataram estas palavras aos magistrados, e eles ficaram com medo quando ouviram que eram romanos;
- 39
e vieram e lhes suplicaram. Depois de os tirarem para fora, pediram-lhes que se retirassem da cidade.
- 40
Eles saíram da prisão e entraram na casa de Lídia. Quando viram os irmãos, os encorajaram, e então partiram.
La ciudadanía romana como recurso
El arresto en Filipos gira en torno a un dato legal reservado para el final. Azotados y encarcelados sin juicio, Pablo rechaza una salida discreta: reclama ser hombre romano (v.37). El temor de los magistrados al saberlo protege a los nuevos creyentes que quedan en casa de Lidia.
Capas de contexto
Déjalas cerradas por defecto y ábrelas solo cuando quieras más contexto.
Comparte un rango corto vía:
/es-419/rv1909/hechos/16/16-18
O usa el Generador de enlaces.