RV1909
Hechos 21
Termina la travesía y el camino a Jerusalén se estrecha. En Tiro y luego en Cesarea, discípulos y el profeta Agabo advierten a Pablo de las cadenas que le esperan; Agabo se ata las propias manos con el cinto de Pablo. Pablo no retrocede: está listo para morir por el nombre del Señor Jesús. Observa cómo el peligro anunciado llega casi de inmediato: Jacobo le pide costear los votos de cuatro hombres en el templo, y allí mismo unos judíos de Asia lo prenden y desatan un tumulto.
- 1
Y HABIENDO partido de ellos, navegamos y vinimos camino derecho á Coos, y al día siguiente á Rhodas, y de allí á Pátara.
- 2
Y hallando un barco que pasaba á Fenicia, nos embarcamos, y partimos.
- 3
Y como avistamos á Cipro, dejándola á mano izquierda, navegamos á Siria, y vinimos á Tiro: porque el barco había de descargar allí su carga.
- 4
Y nos quedamos allí siete días, hallados los discípulos, los cuales decían á Pablo por Espíritu, que no subiese á Jerusalem.
- 5
Y cumplidos aquellos días, salimos acompañándonos todos, con sus mujeres é hijos, hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la ribera, oramos.
- 6
Y abrazándonos los unos á los otros, subimos al barco, y ellos se volvieron á sus casas.
- 7
Y nosotros, cumplida la navegación, vinimos de Tiro á Tolemaida; y habiendo saludado á los hermanos, nos quedamos con ellos un día.
- 8
Y otro día, partidos Pablo y los que con él estábamos, vinimos á Cesarea: y entrando en casa de Felipe el evangelista, el cual era uno de los siete, posamos con él.
- 9
Y éste tenía cuatro hijas, doncellas, que profetizaban.
- 10
Y parando nosotros allí por muchos días, descendió de Judea un profeta, llamado Agabo;
- 11
Y venido á nosotros, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los Judíos en Jerusalem al varón cuyo es este cinto, y le entregarán en manos de los Gentiles.
- 12
Lo cual como oímos, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese á Jerusalem.
- 13
Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y afligiéndome el corazón? porque yo no sólo estoy presto á ser atado, mas aun á morir en Jerusalem por el nombre del Señor Jesús.
- 14
Y como no le pudimos persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.
- 15
Y después de estos días, apercibidos, subimos á Jerusalem.
- 16
Y vinieron también con nosotros de Cesarea algunos de los discípulos, trayendo consigo á un Mnasón, Cyprio, discípulo antiguo, con el cual posásemos.
- 17
Y cuando llegamos á Jerusalem, los hermanos nos recibieron de buena voluntad.
- 18
Y al día siguiente Pablo entró con nosotros á Jacobo, y todos los ancianos se juntaron;
- 19
A los cuales, como los hubo saludado, contó por menudo lo que Dios había hecho entre los Gentiles por su ministerio.
- 20
Y ellos como lo oyeron, glorificaron á Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de Judíos hay que han creído; y todos son celadores de la ley:
- 21
Mas fueron informados acerca de ti, que enseñas á apartarse de Moisés á todos los Judíos que están entre los Gentiles, diciéndoles que no han de circuncidar á los hijos, ni andar según la costumbre.
- 22
¿Qué hay pues? La multitud se reunirá de cierto: porque oirán que has venido.
- 23
Haz pues esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen voto sobre sí:
- 24
Tomando á éstos contigo, purifícate con ellos, y gasta con ellos, para que rasuren sus cabezas, y todos entiendan que no hay nada de lo que fueron informados acerca de ti; sino que tú también andas guardando la ley.
- 25
Empero cuanto á los que de los Gentiles han creído, nosotros hemos escrito haberse acordado que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo que fuere sacrificado á los ídolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicación.
- 26
Entonces Pablo tomó consigo aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, hasta ser ofrecida ofrenda por cada uno de ellos.
- 27
Y cuando estaban para acabarse los siete días, unos Judíos de Asia, como le vieron en el templo, alborotaron todo el pueblo y le echaron mano,
- 28
Dando voces: Varones Israelitas, ayudad: Este es el hombre que por todas partes enseña á todos contra el pueblo, y la ley, y este lugar; y además de esto ha metido Gentiles en el templo, y ha contaminado este lugar santo.
- 29
Porque antes habían visto con él en la ciudad á Trófimo, Efesio, al cual pensaban que Pablo había metido en el templo.
- 30
Así que, toda la ciudad se alborotó, y agolpóse el pueblo; y tomando á Pablo, hiciéronle salir fuera del templo, y luego las puertas fueron cerradas.
- 31
Y procurando ellos matarle, fué dado aviso al tribuno de la compañía, que toda la ciudad de Jerusalem estaba alborotada;
- 32
El cual tomando luego soldados y centuriones, corrió á ellos. Y ellos como vieron al tribuno y á los soldados, cesaron de herir á Pablo.
- 33
Entonces llegando el tribuno, le prendió, y le mandó atar con dos cadenas; y preguntó quién era, y qué había hecho.
- 34
Y entre la multitud, unos gritaban una cosa, y otros otra: y como no podía entender nada de cierto á causa del alboroto, le mandó llevar á la fortaleza.
- 35
Y como llegó á las gradas, aconteció que fué llevado de los soldados á causa de la violencia del pueblo;
- 36
Porque multitud de pueblo venía detrás, gritando: Mátale.
- 37
Y como comenzaron á meter á Pablo en la fortaleza, dice al tribuno: ¿Me será lícito hablarte algo? Y él dijo: ¿Sabes griego?
- 38
¿No eres tú aquel Egipcio que levantaste una sedición antes de estos días, y sacaste al desierto cuatro mil hombres salteadores?
- 39
Entonces dijo Pablo: Yo de cierto soy hombre Judío, ciudadano de Tarso, ciudad no obscura de Cilicia: empero ruégote que me permitas que hable al pueblo.
- 40
Y como él se lo permitió, Pablo, estando en pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo. Y hecho grande silencio, habló en lengua hebrea, diciendo:
- 1
Depois de nos separarmos deles e zarparmos, navegamos em curso direto para Cós, no dia seguinte para Rodes, e dali para Pátara.
- 2
Tendo encontrado um navio que fazia a travessia para a Fenícia, embarcamos e zarpamos.
- 3
Quando avistamos Chipre, deixando-a à esquerda, navegamos para a Síria e desembarcamos em Tiro, pois o navio ia descarregar ali a sua carga.
- 4
Tendo encontrado os discípulos, ficamos ali sete dias. Eles diziam a Paulo, pelo Espírito, que não subisse a Jerusalém.
- 5
Quando aqueles dias terminaram, partimos e seguimos nossa viagem. Todos eles, com as esposas e filhos, nos acompanharam até fora da cidade. Ajoelhando-nos na praia, oramos.
- 6
Depois de nos despedirmos uns dos outros, embarcamos no navio, e eles voltaram para suas casas.
- 7
Quando terminamos a viagem vindo de Tiro, chegamos a Ptolemaida. Saudamos os irmãos e ficamos com eles um dia.
- 8
No dia seguinte, nós, que éramos companheiros de Paulo, partimos e chegamos a Cesareia. Entramos na casa de Filipe, o evangelista, que era um dos sete, e ficamos com ele.
- 9
Ora, este homem tinha quatro filhas virgens que profetizavam.
- 10
Como ficamos ali alguns dias, desceu da Judeia um certo profeta chamado Ágabo.
- 11
Vindo até nós e tomando o cinto de Paulo, ele amarrou os próprios pés e mãos, e disse: “Assim diz o Espírito Santo: 'Desta maneira os judeus em Jerusalém amarrarão o homem a quem pertence este cinto, e o entregarão nas mãos dos gentios.'”
- 12
Quando ouvimos estas coisas, tanto nós como as pessoas daquele lugar imploramos a ele que não subisse a Jerusalém.
- 13
Então Paulo respondeu: “O que vocês estão fazendo, chorando e partindo o meu coração? Pois estou pronto não apenas para ser amarrado, mas também para morrer em Jerusalém pelo nome do Senhor Jesus.”
- 14
Como ele não se deixou persuadir, nós desistimos, dizendo: “Seja feita a vontade do Senhor.”
- 15
Depois destes dias, arrumamos a nossa bagagem e subimos a Jerusalém.
- 16
Alguns dos discípulos de Cesareia também foram conosco, levando consigo um certo Mnasom, de Chipre, um dos primeiros discípulos, com quem nos hospedaríamos.
- 17
Quando chegamos a Jerusalém, os irmãos nos receberam com alegria.
- 18
No dia seguinte, Paulo foi conosco encontrar-se com Tiago; e todos os presbíteros estavam presentes.
- 19
Depois de saudá-los, ele relatou uma por uma as coisas que Deus havia feito entre os gentios por meio do seu ministério.
- 20
Eles, quando ouviram isso, glorificaram a Deus. E disseram a ele: “Você vê, irmão, quantos milhares de judeus há que creram, e todos são zelosos da lei.
- 21
Eles foram informados a seu respeito, de que você ensina todos os judeus que vivem entre os gentios a abandonarem Moisés, dizendo-lhes que não circuncidem os seus filhos e não andem segundo os costumes.
- 22
O que faremos então? A assembleia certamente deve se reunir, pois ouvirão que você chegou.
- 23
Portanto, faça o que lhe dizemos. Temos quatro homens que fizeram um voto.
- 24
Tome-os e purifique-se com eles, e pague as despesas deles, para que raspem a cabeça. Então todos saberão que não há verdade nas coisas de que foram informados a seu respeito, mas que você mesmo também anda guardando a lei.
- 25
Mas quanto aos gentios que creem, nós já escrevemos a nossa decisão de que eles não devem observar tais coisas, exceto que devem se abster de comida oferecida a ídolos, do sangue, da carne de animais estrangulados e da imoralidade sexual.”
- 26
Então Paulo tomou os homens e, no dia seguinte, purificou-se e entrou com eles no templo, declarando o cumprimento dos dias de purificação, até que a oferta fosse oferecida por cada um deles.
- 27
Quando os sete dias estavam quase terminando, os judeus da Ásia, ao vê-lo no templo, alvoroçaram toda a multidão e agarraram-no,
- 28
gritando: “Homens de Israel, ajudem! Este é o homem que ensina a todos em toda parte contra o povo, e a lei, e este lugar. Além disso, ele também trouxe gregos para o templo e profanou este lugar santo!”
- 29
Pois eles tinham visto Trófimo, o efésio, com ele na cidade, e supunham que Paulo o havia levado para o templo.
- 30
Toda a cidade se agitou e o povo correu para lá. Eles agarraram Paulo e o arrastaram para fora do templo. Imediatamente as portas foram fechadas.
- 31
Enquanto tentavam matá-lo, chegou a notícia ao comandante do regimento de que toda Jerusalém estava em alvoroço.
- 32
Imediatamente ele tomou soldados e centuriões e correu para eles. Eles, quando viram o comandante e os soldados, pararam de bater em Paulo.
- 33
Então o comandante se aproximou, prendeu-o, ordenou que fosse amarrado com duas correntes, e perguntou quem ele era e o que havia feito.
- 34
Alguns gritavam uma coisa e outros outra, no meio da multidão. Como ele não conseguiu descobrir a verdade por causa do tumulto, ordenou que ele fosse levado para a fortaleza.
- 35
Quando ele chegou às escadas, foi carregado pelos soldados por causa da violência da multidão;
- 36
pois a multidão do povo o seguia, gritando: “Fora com ele!”
- 37
Quando Paulo estava para ser levado para a fortaleza, ele perguntou ao comandante: “Posso falar com o senhor?” Ele disse: “Você sabe grego?
- 38
Não é você, então, o egípcio que antes destes dias provocou uma rebelião e liderou no deserto os quatro mil homens dos Assassinos?”
- 39
Mas Paulo disse: “Eu sou um judeu de Tarso, na Cilícia, cidadão de uma cidade não insignificante. Eu lhe imploro, permita-me falar ao povo.”
- 40
Quando ele lhe deu permissão, Paulo, em pé nas escadas, fez um sinal com a mão para o povo. Quando se fez um grande silêncio, ele lhes falou na língua hebraica, dizendo:
Un gesto mal interpretado
Todo el arresto se apoya en una suposición falsa. Habían visto a Trófimo el efesio con Pablo en la ciudad y supusieron que lo había metido al templo (v.29), aunque nunca lo vieron entrar.
Así, el plan de los ancianos para mostrar que Pablo aún guarda la ley fracasa por un rumor sobre otra frontera. El capítulo corta la escena con Pablo en las gradas, pidiendo hablar.
Capas de contexto
Déjalas cerradas por defecto y ábrelas solo cuando quieras más contexto.
Comparte un rango corto vía:
/es-419/rv1909/hechos/21/16-18
O usa el Generador de enlaces.