RV1909

Job 16

Job responde a Elifaz devolviéndoles la palabra que ellos presumían ofrecer: son "consoladores molestos" todos. Les recuerda que él también sabría amontonar discursos y menear la cabeza si los papeles se invirtieran, pero que en su lugar fortalecería con palabras. De la disputa con los hombres el capítulo gira hacia Dios, retratado como cazador y arquero que lo despedaza. Conviene notar el versículo 18, donde Job ya no habla con sus amigos sino con la tierra, pidiéndole que no cubra su sangre.

  1. 1

    Y RESPONDIÓ Job, y dijo:

  2. 2

    Muchas veces he oído cosas como estas: consoladores molestos sois todos vosotros.

  3. 3

    ¿Tendrán fin las palabras ventosas? ó ¿qué te animará á responder?

  4. 4

    También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.

  5. 5

    Mas yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro .

  6. 6

    Si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo de hablar , no se aparta de mí.

  7. 7

    Empero ahora me ha fatigado: has tú asolado toda mi compañía.

  8. 8

    Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.

  9. 9

    Su furor me destrizó, y me ha sido contrario: crujió sus dientes contra mí; contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.

  10. 10

    Abrieron contra mí su boca; hirieron mis mejillas con afrenta; contra mí se juntaron todos.

  11. 11

    Hame entregado Dios al mentiroso, y en las manos de los impíos me hizo estremecer

  12. 12

    Próspero estaba, y desmenuzóme: y arrebatóme por la cerviz, y despedazóme, y púsome por blanco suyo.

  13. 13

    Cercáronme sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó: mi hiel derramó por tierra.

  14. 14

    Quebrantóme de quebranto sobre quebranto; corrió contra mí como un gigante.

  15. 15

    Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo.

  16. 16

    Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos:

  17. 17

    A pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido mi oración pura.

  18. 18

    ¡Oh tierra! no cubras mi sangre, y no haya lugar á mi clamor.

  19. 19

    Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, y mi testimonio en las alturas.

  20. 20

    Disputadores son mis amigos: mas á Dios destilarán mis ojos.

  21. 21

    ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, como con su prójimo!

  22. 22

    Mas los años contados vendrán, y yo iré el camino por donde no volveré.

Un testigo en las alturas

La tensión es aguda: Job acusa a Dios de herirlo sin piedad y, casi sin respirar, llora ante ese mismo Dios. En el versículo 19 mira más allá del tribunal de sus amigos: "en los cielos está mi testigo".

Esa figura del fiador celestial anticipa al Redentor del capítulo 19. El hombre que se siente blanco de las flechas divinas confía, sin embargo, en que alguien arriba abogue por su causa.

Capas de contexto

Déjalas cerradas por defecto y ábrelas solo cuando quieras más contexto.

Comparte un rango corto vía:

/es-419/rv1909/job/16/16-18

O usa el Generador de enlaces.

Seguir leyendo en contexto