RV1909
Lucas 6
El capítulo abre con dos choques en sábado: los discípulos arrancan espigas y luego un hombre de la mano derecha seca es sanado en la sinagoga mientras los escribas vigilan para acusarlo. La hostilidad se vuelve furor justo cuando Jesús sube al monte, ora toda la noche y escoge a doce apóstoles. Desde el versículo 17 baja a un lugar llano y pronuncia su gran sermón. Observe cómo las bienaventuranzas a los pobres y hambrientos se emparejan con ayes a los ricos y saciados.
- 1
Y ACONTECIÓ que pasando él por los sembrados en un sábado segundo del primero, sus discípulos arrancaban espigas, y comían, restregándolas con las manos.
- 2
Y algunos de los Fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados?
- 3
Y respondiendo Jesús les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, qué hizo David cuando tuvo hambre, él, y los que con él estaban;
- 4
Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, y comió, y dió también á los que estaban con él, los cuales no era lícito comer, sino á solos los sacerdotes?
- 5
Y les decía: El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.
- 6
Y aconteció también en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía la mano derecha seca.
- 7
Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaría en sábado, por hallar de qué le acusasen.
- 8
Mas él sabía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él levantándose, se puso en pie.
- 9
Entonces Jesús les dice: Os preguntaré una cosa : ¿Es lícito en sábados hacer bien, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla?
- 10
Y mirándolos á todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fué restaurada.
- 11
Y ellos se llenaron de rabia; y hablaban los unos á los otros qué harían á Jesús.
- 12
Y aconteció en aquellos días, que fué al monte á orar, y pasó la noche orando á Dios.
- 13
Y como fué de día, llamó á sus discípulos, y escogió doce de ellos, á los cuales también llamó apóstoles:
- 14
A Simón, al cual también llamó Pedro, y á Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,
- 15
Mateo y Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón el que se llama Celador,
- 16
Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que también fué el traidor.
- 17
Y descendió con ellos, y se paró en un lugar llano, y la compañía de sus discípulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea y de Jerusalem, y de la costa de Tiro y de Sidón, que habían venido á oirle, y para ser sanados de sus enfermedades;
- 18
Y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos: y estaban curados.
- 19
Y toda la gente procuraba tocarle; porque salía de él virtud, y sanaba á todos.
- 20
Y alzando él los ojos á sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres; porque vuestro es el reino de Dios.
- 21
Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
- 22
Bienaventurados seréis, cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de sí, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por el Hijo del hombre.
- 23
Gozaos en aquel día, y alegraos; porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres á los profetas.
- 24
Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque tenéis vuestro consuelo.
- 25
¡Ay de vosotros, los que estáis hartos! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.
- 26
¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque así hacían sus padres á los falsos profetas.
- 27
Mas á vosotros los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen;
- 28
Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
- 29
Y al que te hiriere en la mejilla, dale también la otra; y al que te quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas.
- 30
Y á cualquiera que te pidiere, da; y al que tomare lo que es tuyo, no vuelvas á pedir.
- 31
Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros:
- 32
Porque si amáis á los que os aman, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores aman á los que los aman.
- 33
Y si hiciereis bien á los que os hacen bien, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores hacen lo mismo.
- 34
Y si prestareis á aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores prestan á los pecadores, para recibir otro tanto.
- 35
Amad, pues, á vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo: porque él es benigno para con los ingratos y malos.
- 36
Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.
- 37
No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados.
- 38
Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto á medir.
- 39
Y les decía una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?
- 40
El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, será perfecto.
- 41
¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras?
- 42
¿O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en tu ojo? Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.
- 43
Porque no es buen árbol el que da malos frutos; ni árbol malo el que da buen fruto.
- 44
Porque cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de las zarzas.
- 45
El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca.
- 46
¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?
- 47
Todo aquel que viene á mí, y oye mis palabras, y las hace, os enseñaré á quién es semejante:
- 48
Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dió con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la peña.
- 49
Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; en la cual el río dió con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa.
- 1
Aconteceu que, no segundo sábado após o primeiro, ele estava passando pelas searas. Seus discípulos colhiam as espigas e as comiam, debulhando-as com as mãos.
- 2
Mas alguns dos fariseus lhes disseram: “Por que vocês fazem o que não é lícito fazer no dia de sábado?”
- 3
Jesus, respondendo-lhes, disse: “Vocês não leram o que Davi fez quando teve fome, ele e os que estavam com ele,
- 4
como ele entrou na casa de Deus, tomou e comeu os pães da proposição, e também deu aos que estavam com ele, os quais não é lícito comer, a não ser somente aos sacerdotes?”
- 5
Ele lhes disse: “O Filho do Homem é senhor do sábado.”
- 6
Aconteceu também em outro sábado que ele entrou na sinagoga e ensinava. Havia ali um homem cuja mão direita era ressequida.
- 7
Os escribas e os fariseus o observavam, para ver se ele curaria no sábado, a fim de encontrarem uma acusação contra ele.
- 8
Mas ele conhecia os pensamentos deles; e disse ao homem que tinha a mão ressequida: “Levante-se e fique em pé no meio.” Ele se levantou e ficou em pé.
- 9
Então Jesus lhes disse: “Vou lhes perguntar uma coisa: É lícito no sábado fazer o bem ou fazer o mal? Salvar uma vida ou matar?”
- 10
Ele olhou ao redor para todos eles, e disse ao homem: “Estenda a sua mão.” Ele o fez, e a sua mão foi restaurada, tão sã quanto a outra.
- 11
Mas eles se encheram de furor, e discutiam entre si sobre o que poderiam fazer a Jesus.
- 12
Naqueles dias, ele retirou-se para o monte a fim de orar, e passou a noite toda em oração a Deus.
- 13
Quando amanheceu, chamou seus discípulos, e escolheu doze dentre eles, aos quais também chamou apóstolos:
- 14
Simão, a quem também chamou Pedro; André, seu irmão; Tiago; João; Filipe; Bartolomeu;
- 15
Mateus; Tomé; Tiago, filho de Alfeu; Simão, que era chamado o Zelote;
- 16
Judas, filho de Tiago; e Judas Iscariotes, que também se tornou o traidor.
- 17
Ele desceu com eles e parou num lugar plano, com uma multidão de seus discípulos e um grande número de pessoas de toda a Judeia e Jerusalém, e do litoral de Tiro e Sidom, que vieram para ouvi-lo e serem curados de suas doenças,
- 18
bem como os que eram atormentados por espíritos imundos; e eles eram curados.
- 19
Toda a multidão procurava tocá-lo, pois dele saía poder e curava a todos.
- 20
Ele levantou os olhos para os seus discípulos e disse: “Bem-aventurados são vocês, os pobres, pois o Reino de Deus é de vocês.
- 21
Bem-aventurados são vocês que agora têm fome, pois serão fartos. Bem-aventurados são vocês que agora choram, pois vocês rirão.
- 22
Bem-aventurados são vocês quando os homens os odiarem, e quando os excluírem e os insultarem, e rejeitarem o nome de vocês como mau, por causa do Filho do Homem.
- 23
Alegrem-se naquele dia e saltem de alegria, pois eis que a recompensa de vocês é grande no céu, porque os pais deles fizeram a mesma coisa aos profetas.
- 24
“Mas ai de vocês que são ricos! Pois vocês já receberam a sua consolação.
- 25
Ai de vocês, que agora estão fartos, pois terão fome. Ai de vocês que agora riem, pois irão lamentar e chorar.
- 26
Ai, quando homens falarem bem de vocês, pois os pais deles fizeram a mesma coisa aos falsos profetas.
- 27
“Mas eu digo a vocês que estão ouvindo: amem os seus inimigos, façam o bem aos que os odeiam,
- 28
abençoem os que os amaldiçoam, e orem por aqueles que os maltratam.
- 29
Àquele que bater em você numa face, ofereça também a outra; e àquele que tirar a sua capa, não o impeça de levar também a túnica.
- 30
Dê a todo o que lhe pedir, e àquele que levar os seus bens, não os peça de volta.
- 31
“Como vocês querem que as pessoas lhes façam, façam exatamente assim a elas.
- 32
“Se vocês amam aos que os amam, que mérito há nisso? Pois até os pecadores amam aos que os amam.
- 33
Se fizerem o bem aos que lhes fazem o bem, que mérito há nisso? Pois até os pecadores fazem o mesmo.
- 34
Se emprestarem àqueles de quem esperam receber, que mérito há nisso? Até os pecadores emprestam aos pecadores, para receberem de volta a mesma quantia.
- 35
Mas amem os seus inimigos, e façam o bem, e emprestem, sem esperar nada em troca; e a recompensa de vocês será grande, e vocês serão filhos do Altíssimo; pois ele é bondoso para com os ingratos e maus.
- 36
“Portanto, sejam misericordiosos, assim como o Pai de vocês também é misericordioso.
- 37
Não julguem, e vocês não serão julgados. Não condenem, e vocês não serão condenados. Perdoem, e vocês serão perdoados.
- 38
“Deem, e lhes será dado: boa medida, recalcada, sacudida e transbordante, será dada a vocês. Pois com a mesma medida com que medirem, também serão medidos.”
- 39
Ele lhes contou uma parábola. “Pode um cego guiar outro cego? Não cairão ambos num buraco?
- 40
O discípulo não está acima do seu mestre, mas todo aquele que for totalmente treinado será como o seu mestre.
- 41
Por que você repara no cisco que está no olho do seu irmão, mas não considera a trave que está no seu próprio olho?
- 42
Ou como você pode dizer ao seu irmão: ‘Irmão, deixe-me tirar o cisco que está no seu olho’, quando você mesmo não vê a trave que está no seu próprio olho? Hipócrita! Tire primeiro a trave do seu próprio olho, e então você verá claramente para tirar o cisco que está no olho do seu irmão.
- 43
“Pois não há árvore boa que produza fruto ruim, nem tampouco árvore ruim que produza fruto bom.
- 44
Pois cada árvore é conhecida pelo seu próprio fruto. Porque as pessoas não colhem figos de espinheiros, nem colhem uvas de um pé de sarça.
- 45
O homem bom, do bom tesouro do seu coração, tira o que é bom, e o homem mau, do mau tesouro do seu coração, tira o que é mau, pois da abundância do coração fala a sua boca.
- 46
“Por que vocês me chamam: ‘Senhor, Senhor’, e não fazem o que eu digo?
- 47
Todo aquele que vem a mim, ouve as minhas palavras e as pratica, eu lhes mostrarei a quem é semelhante.
- 48
Ele é semelhante a um homem que, construindo uma casa, cavou, foi fundo e lançou o alicerce sobre a rocha. Quando veio uma enchente, a correnteza bateu contra aquela casa, e não pôde abalá-la, porque estava fundada sobre a rocha.
- 49
Mas aquele que ouve e não pratica, é semelhante a um homem que construiu uma casa sobre a terra, sem alicerce, contra a qual a correnteza bateu, e logo ela caiu; e foi grande a ruína daquela casa.”
Bienaventuranzas y ayes, frente a frente
A diferencia del monte de Mateo, Lucas sitúa la enseñanza en un "lugar llano" (v.17) y equilibra cuatro bienaventuranzas con cuatro ayes paralelos. Pobres, hambrientos, los que lloran y los aborrecidos son llamados dichosos; ricos, saciados, los que ríen y los bien hablados, advertidos. El sermón cierra con dos constructores (vv.47-49): oír sin hacer es una casa sin cimiento.
Capas de contexto
Déjalas cerradas por defecto y ábrelas solo cuando quieras más contexto.
Comparte un rango corto vía:
/es-419/rv1909/lucas/6/16-18
O usa el Generador de enlaces.