RV1909
Malaquías 4
Seis versículos cierran el libro y, en el orden cristiano, todo el Antiguo Testamento. Viene el día "ardiente como un horno" que deja a los soberbios como hojarasca sin raíz ni rama, mientras para los que temen a Dios nace "el Sol de justicia" con sanidad en sus alas. Las instrucciones finales miran atrás y adelante: recordar la ley de Moisés dada en Horeb, y esperar a Elías antes del día grande y terrible.
- 1
PORQUE he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama.
- 2
Mas á vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salud: y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.
- 3
Y hollaréis á los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día que yo hago, ha dicho Jehová de los ejércitos.
- 4
Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.
- 5
He aquí, yo os envío á Elías el profeta, antes que venga el día de Jehová grande y terrible.
- 6
El convertirá el corazón de los padres á los hijos, y el corazón de los hijos á los padres: no sea que yo venga, y con destrucción hiera la tierra.
Cierre sobre Moisés y Elías
El libro termina uniendo dos figuras: Moisés el legislador en Horeb y Elías el profeta aún por venir. Ley y profecía quedan como palabra final.
La tarea de Elías es doméstica, no cósmica: volver el corazón de los padres a los hijos y el de los hijos a los padres, para que la tierra no sea herida con maldición.
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