RV1909
Marcos 6
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- 1
Y SALIÓ de allí, y vino á su tierra, y le siguieron sus discípulos.
- 2
Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndole, estaban atónitos, diciendo: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es ésta que le es dada, y tales maravillas que por sus manos son hechas?
- 3
¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, y de José, y de Judas, y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros, sus hermanas? Y se escandalizaban en él.
- 4
Mas Jesús les decía: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa.
- 5
Y no pudo hacer allí alguna maravilla; solamente sanó unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.
- 6
Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos. Y rodeaba las aldeas de alrededor, enseñando.
- 7
Y llamó á los doce, y comenzó á enviarlos de dos en dos: y les dió potestad sobre los espíritus inmundos.
- 8
Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente báculo; no alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa;
- 9
Mas que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas.
- 10
Y les decía: Donde quiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de allí.
- 11
Y todos aquellos que no os recibieren ni os oyeren, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, en testimonio á ellos. De cierto os digo que más tolerable será el castigo de los de Sodoma y Gomorra el día del juicio, que el de aquella ciudad.
- 12
Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen.
- 13
Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite á muchos enfermos, y sanaban.
- 14
Y oyó el rey Herodes la fama de Jesús , porque su nombre se había hecho notorio; y dijo: Juan el que bautizaba, ha resucitado de los muertos, y por tanto, virtudes obran en él.
- 15
Otros decían: Elías es. Y otros decían: Profeta es, ó alguno de los profetas.
- 16
Y oyéndo lo Herodes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: él ha resucitado de los muertos.
- 17
Porque el mismo Herodes había enviado, y prendido á Juan, y le había aprisionado en la cárcel á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer.
- 18
Porque Juan decía á Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.
- 19
Mas Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía:
- 20
Porque Herodes temía á Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le tenía respeto: y oyéndole, hacía muchas cosas; y le oía de buena gana.
- 21
Y venido un día oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su nacimiento, daba una cena á sus príncipes y tribunos, y á los principales de Galilea;
- 22
Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Herodes y á los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la muchacha: Pídeme lo que quisieres, que yo te lo daré.
- 23
Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré, hasta la mitad de mi reino.
- 24
Y saliendo ella, dijo á su madre: ¿Qué pediré? Y ella dijo: La cabeza de Juan Bautista.
- 25
Entonces ella entró prestamente al rey, y pidió, diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan Bautista.
- 26
Y el rey se entristeció mucho; mas á causa del juramento, y de los que estaban con él á la mesa, no quiso desecharla.
- 27
Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mandó que fuese traída su cabeza;
- 28
El cual fué, y le degolló en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato, y la dió á la muchacha, y la muchacha la dió á su madre.
- 29
Y oyéndo lo sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y le pusieron en un sepulcro.
- 30
Y los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado.
- 31
Y él les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer.
- 32
Y se fueron en un barco al lugar desierto aparte.
- 33
Y los vieron ir muchos, y le conocieron; y concurrieron allá muchos á pie de las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron á él.
- 34
Y saliendo Jesús vió grande multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.
- 35
Y como ya fuese el día muy entrado, sus discípulos llegaron á él, diciendo: El lugar es desierto, y el día ya muy entrado;
- 36
Envíalos para que vayan á los cortijos y aldeas de alrededor, y compren para sí pan; porque no tienen qué comer.
- 37
Y respondiendo él, les dijo: Dadles de comer vosotros. Y le dijeron: ¿ Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?
- 38
Y él les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Id, y vedlo. Y sabiéndolo, dijeron: Cinco, y dos peces.
- 39
Y les mandó que hiciesen recostar á todos por partidas sobre la hierba verde.
- 40
Y se recostaron por partidas, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.
- 41
Y tomados los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo, bendijo, y partió los panes, y dió á sus discípulos para que los pusiesen delante: y repartió á todos los dos peces.
- 42
Y comieron todos, y se hartaron.
- 43
Y alzaron de los pedazos doce cofines llenos, y de los peces.
- 44
Y los que comieron eran cinco mil hombres.
- 45
Y luego dió priesa á sus discípulos á subir en el barco, é ir delante de él á Bethsaida de la otra parte, entre tanto que él despedía la multitud.
- 46
Y después que los hubo despedido, se fué al monte á orar.
- 47
Y como fué la tarde, el barco estaba en medio de la mar, y él solo en tierra.
- 48
Y los vió fatigados bogando, porque el viento les era contrario: y cerca de la cuarta vigilia de la noche, vino á ellos andando sobre la mar, y quería precederlos.
- 49
Y viéndole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y dieron voces;
- 50
Porque todos le veían, y se turbaron. Mas luego habló con ellos, y les dijo: Alentaos; yo soy, no temáis.
- 51
Y subió á ellos en el barco, y calmó el viento: y ellos en gran manera estaban fuera de sí, y se maravillaban:
- 52
Porque aun no habían considerado lo de los panes, por cuanto estaban ofuscados sus corazones.
- 53
Y cuando estuvieron de la otra parte, vinieron á tierra de Genezaret, y tomaron puerto.
- 54
Y saliendo ellos del barco, luego le conocieron.
- 55
Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron á traer de todas partes enfermos en lechos, á donde oían que estaba.
- 56
Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponían en las calles á los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido; y todos los que le tocaban quedaban sanos.
- 1
Ele saiu de lá. Ele entrou em seu próprio país, e seus discípulos o seguiram.
- 2
Quando chegou o sábado, ele começou a ensinar na sinagoga, e muitos o ouviam espantados, dizendo: “Onde este homem conseguiu estas coisas?” e: “Qual é a sabedoria que é dada a este homem, que obras tão poderosas acontecem por suas mãos?
- 3
Não é este o carpinteiro, o filho de Maria e irmão de Tiago, Joses, Judá e Simão? As irmãs dele não estão aqui conosco?” Então, elas ficaram ofendidas com ele.
- 4
Jesus lhes disse: “Um profeta não está sem honra, exceto em seu próprio país, e entre seus próprios parentes, e em sua própria casa”.
- 5
Ele não podia fazer ali nenhum trabalho poderoso, a não ser impor suas mãos a uns poucos doentes e curá-los.
- 6
Ele se maravilhou por causa da incredulidade deles. Ele andou pelas aldeias ensinando.
- 7
Ele chamou para si os doze, e começou a enviá-los dois a dois; e deu-lhes autoridade sobre os espíritos imundos.
- 8
Ele lhes ordenou que não levassem nada para sua viagem, exceto apenas um bastão: sem pão, sem carteira, sem dinheiro na bolsa,
- 9
mas que usassem sandálias, e não colocassem duas túnicas.
- 10
Ele lhes disse: “Onde quer que você entre em uma casa, fique lá até que saia de lá”.
- 11
Quem quer que não o receba nem o ouça, ao sair de lá, sacode a poeira que está debaixo de seus pés para um testemunho contra eles. Certamente, eu lhes digo, será mais tolerável para Sodoma e Gomorra no dia do julgamento do que para aquela cidade”!
- 12
Eles saíram e pregaram que as pessoas deveriam se arrepender.
- 13
Expulsaram muitos demônios e ungiram muitos com óleo que estavam doentes e os curaram.
- 14
O rei Herodes ouviu isto, pois seu nome se tornara conhecido, e disse: “João Batista ressuscitou dos mortos, e por isso estes poderes estão em ação nele”.
- 15
Mas outros disseram: “Ele é Elias”. Outros diziam: “Ele é um profeta, ou como um dos profetas”.
- 16
Mas Herodes, ao ouvir isto, disse: “Este é João, a quem eu decapitei”. Ele ressuscitou dos mortos”.
- 17
Pois o próprio Herodes havia enviado e prendido João e o amarrou na prisão por causa de Herodíades, a esposa de seu irmão Felipe, pois ele havia se casado com ela.
- 18
Pois João tinha dito a Herodes: “Não é lícito para você ter a esposa de seu irmão”.
- 19
Herodíades se colocou contra ele e desejava matá-lo, mas não podia,
- 20
pois Herodes temia João, sabendo que ele era um homem justo e santo, e o mantinha seguro. Quando o ouviu, ele fez muitas coisas, e o ouviu com alegria.
- 21
Então chegou um dia conveniente quando Herodes, em seu aniversário, fez um jantar para seus nobres, os altos oficiais e os chefes da Galiléia.
- 22
Quando a própria filha de Herodíades entrou e dançou, ela agradou a Herodes e aos que estavam sentados com ele. O rei disse à jovem: “Pergunte-me o que você quiser, e eu lhe darei”.
- 23
Ele jurou-lhe: “Tudo o que me pedirdes, eu vos darei, até a metade do meu reino”.
- 24
Ela saiu e disse a sua mãe: “O que devo perguntar”? Ela disse: “A cabeça de João Batista”.
- 25
Ela chegou imediatamente com pressa ao rei e pediu: “Quero que me dê agora mesmo a cabeça de João Batista em uma bandeja”.
- 26
O rei estava extremamente arrependido, mas por causa de seus juramentos e de seus convidados para o jantar, ele não desejava recusá-la.
- 27
Imediatamente o rei enviou um soldado de sua guarda e mandou trazer a cabeça de João; e ele foi e o decapitou na prisão,
- 28
e trouxe sua cabeça numa bandeja, e a deu à jovem senhora; e a jovem senhora a deu à mãe.
- 29
Quando seus discípulos ouviram isto, vieram, pegaram seu cadáver e o colocaram em um túmulo.
- 30
Os apóstolos se reuniram a Jesus, e lhe disseram todas as coisas, o que quer que tivessem feito e o que quer que tivessem ensinado.
- 31
Ele lhes disse: “Vinde para um lugar deserto e descansai um pouco”. Pois havia muitos que iam e vinham, e eles não tinham tanto lazer a ponto de comer.
- 32
Eles foram embora no barco para um lugar deserto sozinhos.
- 33
Eles os viram indo, e muitos o reconheceram e correram para lá a pé de todas as cidades. Chegaram antes deles e se reuniram a ele.
- 34
Jesus saiu, viu uma grande multidão, e teve compaixão deles porque eram como ovelhas sem pastor; e começou a ensinar-lhes muitas coisas.
- 35
Quando já era tarde, seus discípulos vieram até ele e disseram: “Este lugar está deserto, e já é tarde”.
- 36
Mande-os embora, para que possam ir para o país e aldeias vizinhas e comprar pão para si, pois não têm nada para comer”.
- 37
Mas ele lhes respondeu: “Você lhes dá algo para comer”. Eles lhe perguntaram: “Devemos ir comprar duzentos denários de pão e dar-lhes algo para comer?”
- 38
Ele disse a eles: “Quantos pães você tem? Vá ver”. Quando souberam, eles disseram: “Cinco, e dois peixes”.
- 39
Ele lhes ordenou que todos se sentassem em grupos na grama verde.
- 40
Eles se sentaram em fileiras, por centenas e por cinqüenta.
- 41
Ele pegou os cinco pães e os dois peixes; e olhando para o céu, abençoou e partiu os pães, e deu a seus discípulos para colocá-los diante deles, e dividiu os dois peixes entre todos eles.
- 42
Todos comeram e foram saciados.
- 43
Levantaram doze cestas cheias de pedaços quebrados e também dos peixes.
- 44
Os que comeram os pães eram cinco mil homens.
- 45
Imediatamente ele fez com que seus discípulos entrassem no barco e fossem para o outro lado, para Betsaida, enquanto ele mesmo mandava a multidão embora.
- 46
Depois de tê-los despedido, ele subiu a montanha para rezar.
- 47
Quando chegou a noite, o barco estava no meio do mar, e ele estava sozinho em terra.
- 48
Vendo-os aflitos no remo, pois o vento era contrário a eles, por volta da quarta vigília da noite ele veio até eles, caminhando sobre o mar; e ele teria passado por eles,
- 49
mas eles, quando o viram caminhando sobre o mar, supuseram que era um fantasma, e gritaram;
- 50
pois todos eles o viram e ficaram perturbados. Mas ele imediatamente falou com eles e lhes disse: “Animem-se! Sou eu! Não tenham medo”.
- 51
Ele entrou no barco com eles; e o vento cessou, e eles ficaram muito admirados entre si, e maravilhados;
- 52
pois não tinham entendido sobre os pães, mas seus corações estavam endurecidos.
- 53
Quando atravessaram, eles chegaram a Gennesaret e atracaram na costa.
- 54
Quando saíram do barco, imediatamente as pessoas o reconheceram,
- 55
e correram por toda aquela região, e começaram a trazer aqueles que estavam doentes em suas esteiras para onde ouviram dizer que ele estava.
- 56
Onde quer que ele entrasse em aldeias, ou em cidades, ou no campo - eles colocavam os doentes nos mercados e imploravam para que eles pudessem tocar a franja de sua roupa; e todos os que o tocavam ficavam bem.
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