RV1909
Salmos 121
Un cántico gradual armado como diálogo. Abre con la pregunta inquieta del peregrino —los ojos alzados a los montes, preguntando de dónde vendrá el socorro (v.1)— y el resto es respuesta: el socorro viene de Jehová, hacedor de cielos y tierra, que ni se adormece ni duerme. Note el verbo que se repite: "guardar". Dios guarda tu pie, guarda a Israel, guarda tu alma, guarda tu salida y tu entrada; la única promesa del camino.
- 1
Cántico gradual. ALZARÉ mis ojos á los montes, de donde vendrá mi socorro.
- 2
Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
- 3
No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda.
- 4
He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel.
- 5
Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.
- 6
El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
- 7
Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma.
- 8
Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
Por qué los montes no son la respuesta
Los montes del ascenso podían esconder bandidos o santuarios de otros dioses; los ojos alzados están inquietos, no admirados. La respuesta pasa de los montes a Aquel que los hizo, y promete sombra de día y resguardo del sol y la luna (vv.5-6) para todo el viaje, "desde ahora y para siempre".
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